viernes, 29 de diciembre de 2017

Rituales de Año Nuevo en México


Con la llegada de un año nuevo en México, llegan también, los deseos de tener mejores tiempos. En la cultura mexicana, tan llena de tradiciones, los ritos de fin de año forman parte importante de las creencias populares para encontrar el amor, el dinero, la buena suerte y por qué no hasta para ganar un auto nuevo. Existen un sin fin de rituales, quizá uno por cada familia mexicana, y son pasados de generación en generación.

Algunos rituales tienen antecedentes religiosos, como rezar el rosario, escuchar misa antes de las 12, encender veladoras, pero en su mayoría tienen que ver más con la suerte y buena fortuna.


Veamos algunas de las más populares:

Antes de la cena de fin de año se recomienda hacer una limpieza profunda de la casa para según la tradición, eliminar las malas energías y atraer cosas mejores.

Hacer una lista de deseos es parte del ritual de fin de año, escribirlos y tenerlos a la mano durante el resto del año. Son comunes los propósitos para bajar de peso, dejar de fumar, cambiar de trabajo, comer sanamente y por qué no, cambiar de novio.


La ropa que se usa en la cena de fin de año, también tiene un significado para algunas personas. Algunos acostumbran vestir con prendas de color blanco para alejar las enfermedades y atraer la buena salud. Pero la mayoría usa prendas que estrenan especialmente para esa noche: abrigos, chalinas, sombreros, bufandas, suéteres, camisas, corbatas y curiosamente, debajo de toda esa ropa abrigadora, calzoncillos amarillos y rojos. Los rojos se usan para atraer el amor y la pasión… ¿amarillos?…para atraer la felicidad y la riqueza.

Al llegar el atardecer se acostumbra prender cada una de las luces del hogar para que según la costumbre, irradie prosperidad y éxito a lo largo de todo el año.


Preparar y adornar la mesa para la cena también es un proceso lleno de rituales. La cena es abundante, con gran cantidad de sabores: dulces, fuertes, picantes, agrios… sin faltar bebidas con y sin alcohol.

La mesa se arregla con el mejor mantel, la vajilla más lujosa y copas relucientes para el brindis de media noche. Predominan sobre la mesa colores rojos y dorados, así como velas al centro y arreglos florales para atraer buena suerte y prosperidad.

 FUENTE: https://www.inside-mexico.com

jueves, 28 de diciembre de 2017

Día de los Santos Inocentes (28 de Diciembre)


El 28 de diciembre se conmemora la matanza de todos los niños menores de dos años ordenada por el rey Herodes en su afán por no verse destronado por el Mesías que acababa de nacer.

Desde la Edad Media, monaguillos y sacristanes lo recordaban paradójicamente con humor; y la tradición bromista ha seguido hasta la fecha.

Se inició de esa forma la unión pagano-religiosa de estas fiestas, donde se acostumbra jugar bromas de todo tipo a los más descuidados: desde avisos pegados en la espalda al saludar a alguien hasta bromas muy pesadas que asustan a mucha gente.

Dice la tradición que nunca se debe prestar dinero ese día porque jamás será devuelto.

En los periódicos, y noticias de la tele publican sucesos increíbles, todos ellos mentira simplemente para que la gente descuidada se crea todo.

El día de los Santos Inocentes es el equivalente del "April Fool's Day" para la gente de Estados Unidos.

Día en el que se conmemora la matanza de todos los niños menores de 2 años nacidos en Belén, ordenada por Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Mesías. La Iglesia Católica lo celebra el 28 de diciembre y se festeja de distinta forma, dependiendo del lugar.


En Perú, México, España, Chile, Colombia y otros países de habla hispana, es costumbre realizar bromas de toda índole. Los medios de comunicación hacen bromas o tergiversan su contenido de tal modo que la información parezca real. Se trata de una libertad que se dan los agentes mediáticos para dar rienda suelta a su sentido del humor, oportunidad que solamente tienen una vez al año. Es tradición que los periódicos publiquen páginas enteras de noticias cómicas, con la advertencia de que es día de los inocentes, que van desde las que son una obvia mofa a cualquier suceso reciente, hasta las que parecen serias y engañan al lector desprevenido.

También es importante no prestar ningún bien, sea objeto o dinero, pues el prestatario es libre de apropiarse de los bienes. Esta forma de festejo ha venido a menos en años recientes y ya no es usual que la gente pida prestado con la esperanza de que el prestador no recuerde la fecha y se le pueda hacer moja con la muy popular frase: "Inocente palomita que te dejaste engañar" o su versión ampliada "Inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar".

El 1º de abril tiene lugar una tradición similar que no guarda relación con los eventos bíblicos originados el Día de los Inocentes. En Francia (donde se le denomina poisson d'avril), el Reino Unido y EE.UU. (donde tiene el apelativo April's Fool's Day o ‘día de los tontos de abril’), Alemania (donde se llama simplemente 1. April), Brasil y Japón.


Incoherencia en las fechas

La Iglesia celebra este acontecimiento el 28 de diciembre, aunque de acuerdo con los Evangelios, la matanza debería haber sucedido después de la visita de los Reyes Magos al rey Herodes (uno o dos días antes del 6 de enero (aunque también la fecha de la adoración de los Reyes Magos a Jesús es tradicional y tiene raíces míticas).

Número de bebés

Algunos autores especulan que fueron asesinados entre 3000 y 15 000 bebés. Pero —de acuerdo con el censo ordenado por el gobernador romano Quirino, tal como relatan los Evangelios— el pueblo de Belén no tenía más de 800 habitantes. Así que cada año no habría más de 20 nacimientos, y morían aproximadamente el 50% antes de cumplir los dos años de edad (lo cual era la mortalidad infantil normal hasta hace un par de siglos), así que los asesinados por Herodes deben de haber sido unos diez.


Historias paralelas

Flavio Josefo, un historiador de la época, en su Historia de Judea nunca relata la matanza de los niños. Se sabe que el mensaje del evangelista Mateo era para los judíos conversos de la época. Como Mateo no conocía o conocía poco del nacimiento de Jesús, y como los judíos veneraban a Moisés como Salvador del Pueblo, Mateo interpoló esta leyenda mosaica a la historia de Jesús. (Moisés había sido puesto en las aguas del Nilo en una canasta —como Karna, uno de los héroes del Mahabhárata, fue puesto en una canasta en el río Ganges—, porque el faraón estaba haciendo matar a todos los hijos varones de los esclavos israelitas, que se estaban reproduciendo mucho más que los ciudadanos egipcios).

Además Mateo le dio un papel preponderante a José (el padre putativo de Jesús), diciendo que Yahvé se le reveló varias veces en sueños, como los antiguos profetas decían que el dios se le aparecía. De esta manera Mateo expresó que Jesús había llegado para instaurar la Nueva Alianza (superando la antigua alianza de Yahvé con Moisés) y mostró así que Jesús era el mesías que los judíos esperaban.

La leyenda de la “matanza de los inocentes” en la época de Moisés probablemente surge de la leyenda hindú de la “matanza de los inocentes” que sucedió cuando nació el dios Krishna. Cuando éste nació, el sabio volador Nárada Muni habló con el malvado rey Kamsa de Mathura y le dijo que este bebé estaba destinado a matarle. Como el rey no conocía el paradero de Krishna, mandó matar a todos los kumaras (en sánscrito literalmente ‘muere fácil’, bebé de menos de dos años de edad) de la zona de Mathura.

FUENTES: http://es.wikipedia.org

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Las uvas y las doce campanadas.


Tomar las uvas mientras que suenan las doce campanadas que anuncian la entrada del año nuevo se ha convertido en uno de los ritos más característicos de las fiestas de Navidad y Año nuevo.

Leyendas y supersticiones sobre las campanadas

Junto a las campandas existen muchas leyendas, supersticiones y mitos que en cada casa varían y de un país a otro son muy diferentes. En España, dice la leyenda, que para empezar el año nuevo con mucha suerte hay que: Brindar a las 00:00 y poner en la copa de champán una sortija, también da suerte brindar subido a una silla -cuidado con esto, no terminen mal o se caigan- y al terminar las campanadas bajar pisando con el pie derecho, llevar una prenda íntima de color rojo y algún detalle prestado (cómo si de una novia se tratase) también se asocia con una año de buena suerte...


Las doce uvas de la suerte y las campanadas ¿De dónde viene la tradición?
La tradición de tomar las uvas comenzó a principios del XX. Al parecer fue promovida por los comerciantes en un año con una cosecha muy abundante de uvas. Desde entonces a esta costumbre se le llama "tomar las uvas de la suerte". Si se logran tomar las uvas a tiempo coincidiendo con las campanadas, el año nuevo traerá suerte al que así las ha ingerido.

La suerte y el año nuevo también tiene otros ritos más "locales". Así en Italia hay regiones en que es costumbre tomar en Nochevieja un plato de lentejas. En otros sitios se agrega la tradición de tirar los trastos viejos a la calle, lo que también traería suerte.


El rito de tomar las uvas y brindar con champán o cava, se acompaña con celebraciones donde se hacen explotar petardos, fuegos artificiales, etc. La gente se abraza y se desea ¡Feliz año nuevo! Durante toda la noche se baila, se bebe, se divierte... Se trata de la noche más alegre del año y donde la gente trata de devertirse lo más que puede. Se le ha dado la depedida a un año entero, y se confía en un año nuevo lleno de buenas venturas. Todos hacemos "buenos propósitos" para el año nuevo y nos deseamos colectivamente suerte y felicidad.

¡¡Feliz año nuevo!!

FUENTE: https://www.euroresidentes.com

martes, 26 de diciembre de 2017

El último minuto del año 999 (El primer apocalipsis fallido).


El primer fin del mundo

Basílica de San Pedro (Roma) el 31 de Diciembre de 999. Son las doce de la noche.
El papa Silvestre II se irguió hasta el altar mayor. La iglesia estaba a rebosar, y todos se habían arrodillado. El silencio era tan grande que se oía el roce de las mangas blancas del papa al moverse en torno al altar. Y hubo todavía otro ruido. Era un sonido que parecía medir los últimos minutos de los mil años de existencia de La Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los oídos de los allí presentes como el latido en los oídos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacristía estaba abierta, y lo que oían los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba dentro, con un latido por cada segundo que pasaba.
El papa era un hombre de férreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Probablemente había dejado adrede la puerta abierta de la sacristía, para lograr el mayor efecto en ese gran momento. No se movía ni le temblaban las manos.

Se había dicho la misa de medianoche, y reinó un silencio mortal. Los presentes esperaban… El papa Silvestre no dijo una palabra. Parecía sumergido en la oración, con las manos elevadas al cielo. El reloj seguía su tictac. Un largo suspiro se elevó del pueblo, pero no pasó nada. Como niños con miedo a la oscuridad, todos los que estaban en la iglesia yacían con el rostro en el suelo, y no se atrevían a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubría muchas frentes heladas, y las rodillas y los pies perdieron toda sensibilidad. Entonces, de repente, ¡el reloj cesó en su tictac!


Entre los asistentes empezó a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y, muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el suelo frío de piedra. Entonces el reloj empezó a dar campanadas. Dio una, dos, tres, cuatro… Dio doce… La duodécima campanada resonó extinguiéndose en ecos, ¡y siguió reinando un silencio de muerte!

Entonces el papa Silvestre se volvió en torno, y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendió las manos en bendición sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese mismo momento todas las campanas de las torres empezaron un alegre y jubiloso repique, y desde la galería del órgano empezó a sonar un coro de gozosas voces, jóvenes y mayores, un poco inseguras al principio, quizá, pero haciéndose más claras y firmes por momentos. Cantaban el Te Deum laudamus: “A ti, Dios, te alabamos”.

Todos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pasó algún tiempo antes de que las espaldas en espasmo pudieran enderezarse, y la gente se recuperara del terrible espectáculo ofrecido por los que se habían muerto de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos de otros, riendo y llorando e intercambiándose al beso de la paz. ¡Así terminó el año mil del nacimiento de Jesús!


De esta impresionante manera describe el historiador Frederick H. Martens, en La Historia de la vida humana, lo que debió de pasar en aquella angustiosa noche en la que se creía, en toda Europa, que era la última noche, la que desencadenaba el temido fin del mundo.
Nosotros también hemos vivido un final de milenio. Cierto es que no se armó mucho revuelo ya que la sociedad en la que vivimos es más avanzada, pero aún así, muchas personas creían que algo iba a pasar.
El año 1000 ha sido descrito muchas veces como una época muy radical de temores apocalípticos y de sensaciones generalizadas de histeria. Pero al final los temores resultaron ser sólo fantasías. ¿Qué fue realmente lo que sucedió en el mundo en la nochevieja del año 999? ¿Hubo pánico o sólo fue una leyenda medieval?
Historiadores de aquella época mostraban el año 1000 como un año de locura general, de pánico y de fatalidades inminentes. Tan grande fue el fervor apocalíptico que, según reza la leyenda, en el tramo de la medianoche del 31 de Diciembre al 1 de enero de 1000, la población de todo un país –Islandia– se convertiría en masa al cristianismo.


Hubieron muchos rumores pero nada se hizo público por temor a que los ciudadanos, histéricos ante un inminente Armagedón, vendieran sus posesiones y acabaran apiñándose en las iglesias orando por la salvación.

No importa cuántos historiadores intentaran desbancar estos mitos, sin embargo, estas leyendas perduran hoy en día. Debido a que las fuentes sobre el año 1000 son limitadas y la información es escasa, es necesario apoyarse en el testimonio de algunos testigos, en general, políticos y dirigentes religiosos, y no siempre son las fuentes más confiables.

Otros historiadores, sin embargo, avivaron más las llamas de la duda. Como Charles B. Strozier, profesor de historia en el John Jay College, que escribió: “hay pruebas de que los monjes dejaron de copiar la Biblia, es decir, dejaron de realizar las actividades fundamentales que definen la vida monástica.“


Hay muchas más leyendas acerca del inminente apocalipsis del año 1000 como las narradas por el famoso y políglota Charles Berlitz: “El año 999 se acercaba a su fin en una especie de histeria colectiva que se apoderó de Europa. Todas las formas de actividad se convirtieron en espectros de la fatalidad inminente… Los hombres se perdonaron sus deudas, maridos y mujeres confesaron sus infidelidades y se perdonaron mutuamente… El comercio entre pueblos y ciudades fue interrumpido en gran medida; las viviendas fueron descuidadas y se dejaron caer en la ruina, ya que el hecho de acumular riquezas podría ser tomado en su contra en el día del Juicio Final. Mendigos se alimentaban de los más afortunados, los culpables de los crímenes fueron liberados de la cárcel a pesar de que muchos querían permanecer en ella, llorando por su deseo de redimir sus pecados antes del final. Las iglesias, las puertas de los monasterios y conventos, y las grandes catedrales fueron constantemente asediadas por multitudes exigiendo la confesión y la absolución. Sacerdotes impartían absolución general, de día y de noche con multitud de personas que no podían entrar y estaban de pie fuera de las grandes puertas…

Los peregrinos acudían a Jerusalén desde todos los puntos de Europa. Caballeros, burgueses de las ciudades e incluso siervos, todos viajaban juntos, muchos de ellos con sus esposas e hijos, viajaron hacia el este en grandes bandadas. Las diferencias de clase fueron olvidadas en un torrente de hermandad cristiana. Algunos marchaban bajo azotes de castigo por los pecados pasados, mientras que otros cantaban himnos y salmos….
Cuando llegó Diciembre, la psicosis y el fanatismo se apoderó de las masas, surgiendo el lado oscuro de la naturaleza humana. Hubo una ola de suicidios de personas que trataban de castigarse a sí mismos antes del final o simplemente no podían soportar la presión de esperar a que llegara el Día del Juicio.


Llegó la Navidad, tal vez la última Navidad del mundo, quien sabe, con un torrente de piedad y de amor. Familias y amantes renovaban sus lazos de amor en las últimas horas. Los animales de granja fueron liberados por sus propietarios preparándolos para la muerte y la sentencia definitiva. Las panaderías y tiendas de alimentos, regalaron sus bienes y negaron las monedas de quién quería pagar… En las cálidas tierras de Italia, España y Sur de Francia a los enfermos y los moribundos en los hospitales y conventos se las sacó a la luz del día para que pudieran ver personalmente a Cristo descendiendo de los cielos.

Después de la Navidad todo cambió, de una forma más cínica y menos crédulos, se comenzó una “cuenta atrás” en serio.

Claro está, al final llegó la medianoche y no pasó nada de nada. Sería muy interesante saber lo que realmente ocurrió y si ocurrió algo realmente. De todos modos, sea verdad o sean leyendas es curioso ver como el hombre puede actuar ante lo desconocido, ante el miedo a no saber qué puede suceder en un determinado momento. Somos un cúmulo de sorpresas…

Fuente: www.jaimeblanco.com

lunes, 25 de diciembre de 2017

LA LEYENDA DE LA ARAÑA DE NAVIDAD.


Hubo una vez hace mucho, mucho tiempo, un hogar alemán en el que la madre se encargaba de limpiar la casa para celebrar el día más maravilloso del año.

Era el día en el que nacía Jesús, el día de la Navidad. Ella limpiaba y limpiaba para que no pudiera ser encontrada ni una sola mota de polvo. Incluso limpió esos rincones en donde en muchas ocasiones al hacer mucho tiempo que no se limpia suelen aparecer minúsculas telas de araña. Las pequeñas arañas, viendo sus telas destruidas, huyeron y subieron a algún rincón del ático.

Por fin llegó la víspera del Día de Navidad.


En esa casa colocaron y decoraron con mucho orgullo y alegría el árbol, y la madre se quedó junto a la chimenea, esperando que sus hijos bajaran de sus habitaciones. Sin embargo, las arañas, que habían sido desterradas tras la ardua limpieza de la madre, estaban desesperadas porque no iban a poder estar presentes en la mañana de Navidad. La araña más vieja y sabia sugirió que podían ver la escena a través de una pequeña rendija en el vestíbulo.

Silenciosamente, salieron del ático, bajaron las escaleras y se escondieron en la pequeña grieta que había en el vestíbulo. De repente la puerta se abrió y las arañas asustadas corrieron por toda la habitación. Se escondieron en el árbol de Navidad y se arrastraron de rama en rama, subiendo y bajando, buscando esconderse en las decoraciones más bonitas.


Cuando Santa Claus bajó por la chimenea aquella noche y se acercó al árbol, se dio cuenta con espanto que estaba lleno de arañas. Santa Claus sintió lástima de las pequeñas arañas, porque son criaturas de Dios, sin embargo pensó que la dueña de la casa no pensaría lo mismo que él.

De inmediato, con un toque de magia, golpeó un poco el árbol y convirtió a las arañas en largas tiras brillantes y luminosas.

Desde entonces, en Alemania, todos los años, los abuelos les cuentan a sus nietos la leyenda de las Arañas de Navidad, y colocan con ellos las guirnaldas brillantes de colores en el árbol.

Y cuenta la tradición que siempre hay que incluir una araña en medio de cada decoración.

FUENTE: http://www.cuentosparachicos.com

viernes, 22 de diciembre de 2017

La flor de Noche Buena.


Hace muchos años, en un pequeño pueblo de México, todos los habitantes se reunían en la iglesia cada año durante el nacimiento de Jesús para dejarle algún regalo.

Un pequeño niño llamado Pablo solo veía como todos iban y depositaban sus regalos pero él no tenía nada que regalar, él era muy pobre y eso lo hacía sentir mal. Pablo quiso esconderse para evitar que otro miraran que no tenía nada que dar, fue y se escondió en un rincón de la iglesia y comenzó a llorar, pero pronto de sus lágrimas que habían caído al suelo, comenzó a brotar una hermosa flor con pétalos rojos. Pablo comprendió que aquella flor era un regalo de Dios, para que Pablo se la regalara al niño Jesús. Contento fue y depositó aquella flor juntos con los demás regalos, pero manteniendo el secreto que había nacido de sus lágrimas.

FUENTE: http://leyendascortas.mx

jueves, 21 de diciembre de 2017

EL ORIGEN DE LOS DUENDES NAVIDEÑOS.



Los famosos duendes navideños, también conocidos como gnomos navideños, pertenecen a la mitología occidental del siglo XX, donde son descritos por lo general como unos hombrecillos con una habilidad manual excepcional.

Estos pequeños seres suelen aparecerse en las noches de Navidad,  justo en el momento que la estrella polar brilla a su máxima intensidad, ya que es de creencia popular que estos seres mágicos proceden de ella.



También existe la vertiente de que los duendes navideños no vienen de una estrella, sino que habitan en el polo norte al igual que Santa Claus, donde trabajan todo el año en una divertida fábrica de juguetes, donde realizan todos los regalos a petición de Santa Claus.

Su representación característica es que visten trajes de colores llamativos, con botas y pequeñas campanas, aunque existen duendes jóvenes y del sexo femenino, en su gran mayoría son ancianos del sexo masculino.



Según creencias populares, estos pequeños duendes se aparecen en la noche a manera de luces multicolores que anuncian su llegada, la mayoría de estas luces son verdes, representando de esta forma el color de la esperanza.

Estos duendes son los encargados de elaborar los regalos que posteriormente Santa Claus repartirá a todos los niños que han demostrado ser lo suficientemente buenos y obedientes algún presente.

FUENTE: http://cazamitos.com/

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Santa Claus.


Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás o Viejito Pascuero, son los nombres con los que se conoce en el mundo hispano al personaje mítico que según la cultura occidental ofrece regalos a los niños por Navidad.

Santa Claus o Papá Noel es un personaje inspirado en un sacerdote cristiano de etnia griega llamado Nicolás, que vivió en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (actualmente en territorio del estado de Turquía). Era una de las personas más veneradas por los cristianos de la Edad Media, del que aún hoy se conservan sus reliquias en la basílica de Bari (Italia).


Historia de Nicolás de Bari

Artículo principal: Nicolás de Bari

Se estima que Nicolás de Bari nació cerca de año 280 en Patara, una ciudad del distrito de Licia, en la actual Turquía.

Era hijo de una familia acomodada y creció bajo los tirantes deseos de sus padres. Su padre deseaba que siguiera sus pasos comerciales en el Mar Adriático, mientras su madre pretendía que fuera sacerdote como su tío, el obispo de Mira (antigua ciudad griega de la Anatolia Egéa, actualmente Turquía).

Lamentablemente, la peste solucionó su dilema, al llevarse a sus padres, mientras trataban de ayudar a los enfermos de su ciudad. El muchacho, conmovido con la desgraciada situación de su gente ante tamaña enfermedad, repartió sus bienes entre los necesitados y partió hacia Mira para vivir con su tío y a ordenarse como sacerdote, cosa que logró a los 19 años. Más tarde, al morir su tío fue elegido para reemplazarlo.

De él se cuentan cientos de historias, especialmente narrando sus milagros y sus bondades para con las gentes pobres. Tal fue la admiración que sitieron por él que se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía y Rusia.

Se estima su fallecimiento el 6 de diciembre del año 345.


El mito sobre Nicolás de Bari

Su relación con los niños nace de una historia que indica que un criminal acuchilló a varios niños, entonces el santo rezó por ellos y obtuvo su curación casi inmediata. Pero además, Nicolás tenía especial inclinación por ayudar a los niños.

Su mítica fama de repartidor de obsequios se basa en otra historia, que cuenta que un empobrecido hombre padre de tres hijas, no podía casarlas por no tener la dote necesaria, al carecer las muchachas de la dote parecían condenadas a ser "solteronas"...y por la pobreza, a la prostitución. Enterado de esto, Nicolás le entregó, al obtener la edad de casarse, una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. Se cuenta que todo esto fue hecho en secreto por el sacerdote quien entraba por una ventana y ponía la bolsa de oro dentro de los calcetines de las niñas, que colgaban sobre la chimenea para secarlos.

También fue nombrado Patrono de los marineros, porque, cuenta otra historia, estando algunos de ellos en medio de una terrible tempestad en alta mar y viéndose perdidos comenzaron a rezar y a pedir a Dios con oraciones tales como Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos. En ese momento la figura de San Nicolás se hizo presente y calmó las aguas.

En oriente se lo conoce como San Nicolás de Mira, pero en occidente como San Nicolás de Bari, ya que, cuando los musulmanes invadieron Turquía, los cristianos lograron sacar en secreto sus reliquias (1087) y las llevaron a la ciudad de Bari en Italia. En esta ciudad se obtuvieron tantos milagros al rezarle al santo que rápidamente su popularidad se extendió por toda Europa. Hay cientos de templos en todo el mundo dedicados a su figura. Ya en el año 550, en Roma se erigió uno en su honor.


Papá Noel y la Navidad

Pero ¿cómo se lo relaciona con los regalos de Navidad? En la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas –a mediados de diciembre- en honor a Saturno (Crono para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios de todos los mayores. En otra época posterior, cuando el mito de Papá Noel aun no se había corporizado, los niños italianos recibían regalos de un "hada" llamada Befana. Mientras que en los pueblos vascos los regalos los traía el gigante Olentzero y también duendes de barba blanca, botas altas y gorro de armiño. Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue remplazando a estos personajes paganos.

La transformación en Santa Claus

¿Cómo se transforma en Santa Claus? Se cree que esto sucedió alrededor del año 1624. Cuando los inmigrantes holandeses fundaron la ciudad de Nueva Amsterdam, más tarde llamada Nueva York, obviamente llevaron con ellos sus costumbres y mitos, entre ellos Sinterklaas, su patrono (cuya festividad se celebra en Holanda entre el 5 y el 6 de diciembre).

En 1809 el escritor Washington Irving, escribió una sátira, Historia de Nueva York, en la que deformó al santo holandés, Sinterklaas, en la burda pronunciación angloparlante Santa Claus. Más tarde el poeta Clement C. Moore, en 1823, publicó un poema donde dio cuerpo al actual mito de Santa Claus, basándose en el personaje de Irving.

Posteriormente, hacia 1863, adquirió la fisonomía de gordo barbudo bonachón con la que más se le conoce. Esto fue gracias al dibujante sueco Thomas Nast, quien pergeñó este personaje para sus tiras navideñas en Harper's Weekly. Allí adquirió su vestimenta roja, con altas botas y gorra. Su éxito fue tan arrollador, que pronto se lo vio en cuanta revista infantil se publicaba por ese tiempo. Se cree que su creador se basó en las vestimentas europeas de su época para crear este San Nicolás tan pagano, que nada tiene que ver con San Nicolás de Mira.

A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió con Bonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados.


Ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931.

FUENTE: WIKIPEDIA

martes, 19 de diciembre de 2017

Las Posadas.


Las Posadas son una tradición de origen mexicano, que se celebran durante los días previos a la Navidad.

Origen e Historia

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, los antiguos mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de su principal deidad, Huitzilopochtli, durante el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. "Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, unos de los primeros evangelizadores, los religiosos agustinos, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas." (Yamile Hurtado) Se cree que la práctica de las posadas se originó en el poblado de San Agustín Acolman, al noroeste de la Ciudad de México, pues fue uno de los primeros lugares donde se establecieron estos religiosos para realizar su tarea evangelizadora. En 1587, Fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V la bula autorizando la celebración en el virreinato de la Nueva España de unas Misas, llamadas de aguinaldo del 16 al 24 de diciembre y que se realizarían en los atrios de las iglesias. Junto con las misas se representaban escenas de la Navidad. Luego de la Misa se realizaban festejos con luces de bengala, cohetes, piñatas y villancicos. En el siglo XVIII, la celebración, aunque no dejó de realizarse en las iglesias, pasó a tomar más fuerza en los barrios y en las casas, y la música religiosa fue sustituida por el canto popular, hasta llegar a tomar las caracteristicas las posadas son muy divertidas y te dejan de enseñanza algo.

Significado

Los religiosos encargados de la evangelización representaron en las posadas el peregrinar de José y la Virgen María a su salida de Nazaret en camino a Belén para empadronarse en el censo ordenado por César Augusto y, posteriormente, el nacimiento de Jesús. Esta representación se conforma de nueve posadas, que se inician el 16 de diciembre y consiste en solicitar alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día 24 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesús. Durante este peregrinar se hacen notar las penurias por las que tuvieron que pasar hasta encontrar alojamiento en la cueva de Belén.

Forma de celebrarse

La forma de celebrarse varía según la zona del país donde se realicen, además de que ha ido desapareciendo la tradición de celebrarse como se hacía antes y en muchas ocasiones son únicamente fiestas con pretexto de posadas.

Se celebran del 16 de diciembre al 24 y tradicionalmente, se celebra cada día en una casa diferente del barrio.


El esquema más generalizado es el siguiente:

1. Se realiza una procesión de la gente del barrio llevando a los "peregrinos", es decir, una representación de José y María, ésta puede ser bien un conjunto escultórico de las imágenes de José guiando al borrico sobre el que monta María, o bien, algunas personas -generalmente niños- disfrazados que los representan. La gente que va en la procesión lleva velas de colores en las manos.

2. En cada casa por la que pasa, canta un verso pidiendo posada (alojamiento) y dentro les contestan con otro verso, rechazando el alojamiento, alegando que no hay lugar para ellos.

3. Al llegar la procesión a la casa donde se celebrará la fiesta, se canta otro verso pidiendo posada, luego del cual, desde adentro les contestan, cantando también, invitándoles a entrar y recibiéndoles con alegría.

4. Una vez dentro de la casa, bien frente al nacimiento, bien frente a los "peregrinos", todos los participantes rezan el Rosario, intercalado con cánticos propios para la posada.

5. Después de las oraciones, llega el momento de la fiesta, en la cual se consumen alimentos tradicionales que pueden ser ponche, atole, tamales y se reparte el aguinaldo.

6. La culminación de la fiesta es el momento de romper la Piñata.


Piñata

La piñata es una construcción artesanal hecha con barro y papel o solo papel que se usa como representación de los 7 pecados capitales en la religión católica, es por eso que la piñata para las posadas debe tener 7 picos los cuales representan cada uno los pecados capitales, ésta se debe de romper con un palo que representa la fortaleza y fuerza de Dios, y al romperse caen dulces o frutas con las que estaba rellena, estas son recompensas y dones por vencer al pecado.

Se presume que el origen de la piñata es chino. En las celebraciones del Año Nuevo chino, se construía un animal de papel, que era rellenado por cinco tipos diferentes de semillas. El viajero Marco Polo llevó la costumbre a Europa. En Italia se adoptó el nombre pignatta y se le dio un sentido religioso, ajustándola a las fiestas de la cuaresma.

De acuerdo a la tradición religiosa adoptada en España y posteriormente en América en el siglo XVI, la piñata debe ser en forma de estrella con siete picos, cada pico es un pecado capital. En esta tradición, se dejó de asociar estrictamente a la cuaresma con las piñatas. La tradición en México y en algunos otros países consiste en romper piñatas en tiempo de Navidad, durante la celebración de Las Posadas y, asimismo, en celebraciones de cumpleaños. En los casos de aniversarios, las piñatas adquieren la forma normalmente de algún personaje famoso o de una película o caricatura de moda.

En España, las fiestas de Carnaval suelen concluir con un baile o verbena llamada "de Piñata", pues en el transcurso de la misma se abre o rompe uno de estos festivos cascarones repleto de papelillos de colores y regalos.


Versos para pedir posada

Si bien cada región del país tiene sus propios versos musicalizados para pedir posada, la temática es la misma en todos ellos y los más conocidos actualmente son los utilizados en la región central del país:

(Los Peregrinos) En el nombre del cielo, yo os pido posada, pues no puede andar, mi esposa amada.

(Los de adentro) Aquí no es mesón, sigan adelante, no les puedo abrir, no vaya a ser un tunante.

(Los Peregrinos) No sean inhumanos, denos caridad que el dios de los cielos, Se lo premiará

(Los de adentro) Ya se pueden ir, y no molestar porque si me enfado, los voy a apalear

(Los Peregrinos) Venimos rendidos, desde Nazaret yo soy carpintero, de nombre José

(Los de adentro) No me importa el nombre, déjenme dormir Pues yo ya les digo, Que no hemos de abrir

(Los Peregrinos) Posada le pide, amado casero, por solo una noche, la reina del cielo

(Los de adentro) Pues si es una reina, quien lo solicita, ¿como es que de noche, anda tan solita?

(Los Peregrinos) Mi esposa es María, es Reina del cielo Y madre va hacer Del divino verbo

(Los de adentro) ¿Eres tu José? ¿Tu esposa es María? Entren peregrinos, No los conocía

(Los Peregrinos) Dios pague señores, vuestra caridad Y os colme el cielo, De felicidad

TODOS... Dichosa la casa, Que alberga este día A la virgen pura, La hermosa María.

Entren Santos Peregrinos, Peregrinos... Reciban este rincón, que aunque es pobre la morada, la morada... os la doy de corazón.


Decaimiento de la costumbre

En los últimos tiempos, cada vez es menos común la realización de las posadas siguiendo la forma tradicional, hasta el punto de que actualmente se le denomina "posada a cualquier fiesta celebrada dentro del período comprendido en los nueve días previos a la Navidad, aunque dichas fiestas no sean propiamente posadas, llegando inclusive a darse el hecho de realizar fiestas en los días anteriores al periodo de posadas y se les llama preposadas, lo cual es para mucha gente un mero pretexto para hacer fiestas, paganizando la costumbre.

Algo que ha ido tomando fuerza, para escándalo de muchos, es el denominado Maratón Guadalupe Reyes, que consiste en consumir en demasía tanto comida como bebidas alcohólicas, entre el 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe, hasta el 6 de enero, Día de Reyes.

Fuente: http://es.wikipedia.org

lunes, 18 de diciembre de 2017

La Leyenda del Arbol de Navidad.


Cuenta la leyenda que el Árbol de Navidad, se origina en Europa, donde en una noche de frio invierno, un Niño buscaba refugio. Esa misma noche, un Leñador y su Esposa, lo recibieron en su casa y le dieron de comer.

Al pasar la noche, en Niño se convirtió en un Ángel vestido de Oro: Él era el niño Dios, y para recompensar la bondad de la pareja, tomó una rama de Pino y les dijo que la siembren prometiéndoles que cada año les daría frutos.


Así, cuando el arbolito creció, dio a la pareja unas hermosas Manzanas de oro y nueces de plata. Por otro lado, ellos vestían sus arboles en invierno (que era la fecha cuando los arboles perdían sus hojas) para que los espíritus buenos que en ellos habitan, regresen pronto.

Los Adornos más comunes en estos arboles eran las manzanas o piedras pintadas. Algunos dicen que esta costumbre fue el origen de los adornos navideños. Por otra parte, las bolitas de cristal o brillantes, se añadieron allá por el año 1750 en Bohemia.

La costumbre del Árbol de Navidad, se extendió por Europa, y América durante el siglo XIX.

FUENTE: http://www.unaleyendacorta.com

viernes, 15 de diciembre de 2017

Virgen de Guadalupe - Leyenda de Perú


Cuenta la leyenda, que cuando la sagrada imagen de la santísima Virgen de Guadalupe, fue hallada en el año 1810, en San Nicolas, por un pastor llamado Miguelin, ésta, estaba varado por el mar, en un cajón de madera, que probablemente había sido parte de un galeón español y por algún motivo desconocido fue a caer al mar. Yauca, Acari, Palpa, Ica y Pisco, formaron comisiones y grupos de expedición para llevarse el hallazgo, pero se dice que todos tuvieron muchos problemas.

Se cuenta de que algunos grupos, la carga era tan pesada, que las mulas no podían cargarla, otras comisiones se perdieron en el camino, otras llegaron muy cansados al lugar que no podían llevarlas a sus tierras. Y se dieron cuenta que esa preciada carga no estaba destinada para ellos, por decisión divina.

Los de Nazca, formaron una comisión que estaba liderada por el padre Fray Sotil y decidieron ir a recoger la sagrada imagen, si eso fuese la voluntad divina.  Al llegar al lugar, el clima era bueno, no había ningún hombre cansado y al levantar la carga sobre las mulas, éstas, las llevaron sin ningún problema y con paso aligerado.

Con el repique de campanas, fue recibida la comisión, en  la Plaza Mayor de la Villa de Nazca, portando el cajón con la sagrada imagen, y según el relato de los lugareños, la mula portadora de la carga llegó a doblar sus patas y recostarse en un lugar distante de la capilla principal, echo que fue un aviso para que allí se construyera el templo que alojaría a la virgen.

FUENTE: http://www.unaleyendacorta.com

jueves, 14 de diciembre de 2017

LA VIRGEN DE GUADALUPE SE APARECIÓ POR UN RAYO


Leyenda de Parras de la Fuente, Coahuila

Hay un historiador jesuita que todos los sábados da conferencias de la historia de Parras y cuenta todo tipo de historias y leyendas. Ahora que fuimos en vacaciones compramos dos libros de leyendas de Parras –aquí a mi hija le gustan mucho las leyendas– y luego de que los leímos ella me dijo: “Mamá, llévame a esa iglesia donde se apareció la Virgen de Guadalupe,” y la llevamos.

Mi mamá fue también con nosotros y entonces nos contó algo que le pasó cuando ella era niña.
Resulta que una tarde de verano –de esas que está tronando y que está nublado pero de repente sale el sol– ella y varias amiguitas andaban jugando en un solar y aunque se veían los nubarrones y tronaba medio fuerte, no se metían a sus casas porque estaba nada más así como amenazando con llover. Cuenta mi mamá que de repente oyeron un trueno de esos fuertes y vieron a lo lejos una piedra que se trozó a la mitad porque le había caído ahí el rayo. Entonces los niños se asombraron y dice mi mamá que a una de sus amiguitas le tocó descubrir el milagro, por andar de curiosa. O sea que esa amiga se fue corriendo a ver dónde había caído ese rayo y fue cuando vio la virgen estampada, la Virgen de Guadalupe. Y ahí estaban todos los niños, pero no le veían forma aunque parecía así como la virgen; luego empezó a llegar más gente y todos la miraban y la miraban hasta que le fueron viendo forma de la Virgen de Guadalupe.


No se sabe si la imagen estaba adentro de la piedra o si la imagen vino con el rayo que partió a esa piedra. Ahí mismo donde cayó el rayo y se estampó la imagen le construyeron una capillita que se llama «la ermita de Guadalupe».
Nosotros la hemos visto, está la roca y tiene forma y hasta color entre verdecito como con rojizo. Muy parecido al atuendo de la virgen.

Esta leyenda me la contó Guadalupe López, quien radica en Matehuala, S.L.P.

FUENTE: https://adameleyendas.wordpress.com

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Leyenda de la Virgen de Guadalupe.



Unos niños pequeños se encontraban jugando y estaba por ponerse a llover, un clima bastante feo, entonces a lo lejos de donde ellos estaban cayó un rayo que rompió una piedra a la mitad, ellos se acercaron de curiosos para ver como había quedado y para sorpresa de los niños, la piedra partida tenía la imagen de la Virgen de Guadalupe, algunos decían que no se le parecía, pero cada vez llegó más gente al lugar y todos adorando a la virgen que nadie sabia si había bajado con el rayo para plasmarse en la roca, o si la piedra albergaba dentro su figura, le hicieron alrededor una capilla llamada "la ermita de Guadalupe".

FUENTE: http://www.leyendascortas.net

martes, 12 de diciembre de 2017

LA VIRGEN DE GUADALUPE.


En el siglo XVI, diez años después de la conquista de México por Hernán Cortés, acontecieron unos hechos maravillosos, cuyos efectos aún perduran en la actualidad.

La Santísima Virgen María se apareció a un indígena y dejó como testimonio de su venida una imagen de si misma.

Al identificarse, María usó la palabra náhualtl -Coatlallope-; un sustantivo compuesto formado por -coatl = serpiente-, la preposición -a- y -llope = aplastar-; es decir: -la que aplasta la serpiente-.

Esta palabra -Coatlallope- sonó a los oídos de los de los monjes cristianos como un eco de Guadalupe, un antiguo santuario mariano de Extremadura, en España.

La Iglesia afirma que no es un dogma de fe, que el católico que no crea en esta aparición no por eso deja de ser católico. Es decir, se trata de un acto de fe y eso es lo que mantiene viva la veneración a la Virgen Morena.


¿Que provocó esta súbita conversión masiva sin precedentes históricos?

Es simplemente imposible describir las innumerables gracias particulares recibidas por los fieles que todos los años peregrinan al santuario de la Virgen. Ya desde los primeros momentos de la aparición, surgió una espectacular riada de peregrinos hacia Tepeyac. Actualmente más de cuatro millones de fieles peregrinan cada año al Santuario. Y el hecho de que este inmenso flujo humano perdure casi 500 años después resulta en si mismo un acontecimiento extraordinario.

Incluso actualmente, la Virgen de Guadalupe parece seguir ayudando a mantener la ortodoxia cristiana en México, uno de los países más católicos del mundo, frente a la proliferación de innumerables sectas heréticas y destructivas que se extienden como una plaga por toda latinoamérica. Por poner un ejemplo, mientras en México la población católica supera el 90%, en la vecina Guatemala un maremágnum de sectas y de muy variados grupúsculos religiosos de todo tipo llegados principalmente de los Estados Unidos ya han apartado del catolicismo al 40% de la población.


HISTORIA DE LAS APARICIONES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indígena llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a asistir a clase de catecismo y a oír la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó que le llamaban de arriba del cerro diciendo: "Juanito, Juan Dieguito".

Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo: "Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por Quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los demás amadores míos que me invoquen y en Mí confíen. Vas donde el Señor Obispo y le manifiestas que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo".

"Ten seguro que te agradeceré bien y te lo pagaré. Vas a merecer que yo te recompense el trabajo y fatiga con que procuras hacer lo que te encomiendo".

Él se arrodilló y le dijo: "Señora mía, voy corriendo a cumplir lo que me has mandado. Yo soy tu humilde siervo". Y se fue de prisa a la ciudad y en derechura al Palacio del Obispo que era Fray Juan de Zumárraga, religioso franciscano.

Cuando el obispo oyó lo que le decía el indiecito Juan Diego, no le creyó. Solamente le dijo: "Otro día vendrás y te oiré despacio".

Juan Diego se volvió muy triste porque no había logrado que se realizara su mensaje. Se fue derecho a la cumbre del cerro y encontró allí a la Señora del Cielo que le estaba aguardando. Al verla se arrodilló delante de Ella y le dijo: "Señora, la más pequeña de mis hijas, niña mía, expuse tu mensaje al Sr. Obispo, pero pareció que no lo tuvo por cierto. Comprendí por la respuesta que me dio que pensó que quizás que es una invención mía que Tú quieres que te hagan aquí un templo, y que eso no es una orden tuya. Por lo cual te ruego que le encargues a alguno de los principales que le lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un pobre hombrecillo, el último de todos. Perdóname que te cause esta gran pesadumbre. Señora y Dueña Mía".


Ella le respondió: "Oye, hijo mío, el más pequeñito, es preciso que tú mismo solicites y ayudes a que con tu mediación se cumpla mi voluntad. Mucho te ruego, hijo mío, y aún te mando, que otra vez vayas mañana a ver al Sr. Obispo. Dile que yo en persona, la siempre Virgen María, Madre de Dios, te envía, para hacerle saber mi voluntad: que deben hacer aquí el templo que les pido".

Pero al día siguiente el obispo tampoco le creyó a Juan Diego y le dijo que era necesaria alguna señal maravillosa para que se pudiera creer que sí era cierto que lo enviaba la misma Señora del Cielo. Y lo despidió.

El lunes Juan Diego no volvió al sitio donde se le aparecía nuestra Señora, porque su tío Bernardino se puso muy grave y le rogó que fuera a la capital y le llevara un sacerdote para confesarse. Él dio la vuelta por otro lado del Tepeyac para que no lo detuviera la Señora del Cielo, y así poder llegar más pronto a la capital. Más Ella le salió al encuentro en el camino por donde iba y le dijo: "Ten entendido hijo mío, el más pequeño, que no es tan importante lo que te asusta y aflige. No se entristezca tu corazón ni te llenes de angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿Acaso no soy tu ayuda y protección? No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en este momento ha quedado sano. Sube ahora a la cumbre del cerro y hallarás distintas flores. Córtalas y tráelas".

Juan Diego subió a la cumbre del cerro y se asombró muchísimo al ver tantas y exquisitas rosas de Castilla, siendo aquel un tiempo de mucho hielo en el que no aparece rosa alguna por allí, y menos en esos pedregales. Llenó su poncho o larga ruana blanca con todas aquellas bellísimas rosas y se presentó a la Señora del Cielo. Ella le dijo: "Hijo mío, esta es la prueba que llevarás de parte mía al Sr. Obispo. Te considero mi embajador, muy digno de mi confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del Sr. Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que puedas inducir al prelado, con objeto de que se construya el templo que he pedido".


Juan Diego se puso en camino, ya contento y seguro de salir bien. Al llegar a la presencia del obispo le dijo: "Señor, hice lo que me mandaste hacer: Pedí a la Señora del Cielo una señal. Ella aceptó. Me despachó a la cumbre del cerro y me mandó cortar allá unas rosas y me dijo que te las trajera. Así lo hago, para que en ellas veas la señal que pides, y cumplas su voluntad. Helas aquí".

Desenvolvió luego su blanca manta, y así que se esparcieron por el suelo todas las diferentes rosas de Castilla, se dibujó en ella y apareció de repente la preciosa imagen de la Virgen María, Madre de Dios, tal cual se venera hoy en el templo de Guadalupe en Tepeyac. Luego que la vieron, el Sr. Obispo y todos los que allí estaban se arrodillaron llenos de admiración. El prelado desató del cuello de Juan Diego la manta en que se dibujó y apareció la Señora del Cielo y la llevó con gran devoción al altar de su capilla. Con lágrimas de tristeza oró y pidió perdón por no haber aceptado antes el mandato de la Señora del Cielo.
La ciudad entera se conmovió y venían a ver y admirar la devota imagen y a hacerle oración y le pusieron por nombre la Virgen de Guadalupe, según el deseo de Nuestra Señora. Juan Diego pidió permiso para ir a ver a su tío Bernardino que estaba muy grave. El Sr. Obispo le envió un grupo de personas para acompañarlo. Al llegar vieron a su tío que estaba muy contento y que nada le dolía. Y supieron que había quedado instantáneamente curado en el momento en que la Santísima. Virgen dijo a Juan Diego: "No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en este momento ha quedado sano".

El señor Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la santa imagen de la amada Señora del Cielo. La ciudad entera desfilaba a admirar y venerar la Sagrada Imagen, maravillados todos de que hubiera aparecido por milagro divino; porque ninguna persona de este mundo pintó su preciosa imagen.


LA IMAGEN

La imagen no tiene pinceladas. La técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es inusual, incomprensible e irrepetible.

En 1979 los estadounidenses Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron con sorpresa que no había huella de pintura y que el tejido no había sido tratado con ningún tipo de técnica. Entonces ¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo sin colores y con un tejido que no ha sido tratado? Es más, ¿cómo es posible que, a pesar de que no haya pintura, los colores mantengan su luminosidad y brillantez?.

Cahallan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridescencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas.

Exponiendo la imagen a los rayos infrarrojos se ha descubierto que la tela no tiene esbozos previos como se ve en los cuadros de Rubens y Tiziano, sino que fue pintada directamente, tal cual se la ve, sin tanteos ni rectificaciones.

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en un tosco tejido hecho con fibras de maguey. Se trata del ayate, usado por los indios para acarrear cosas y no de una tilma, que usualmente era de tejido más fino de algodón. La trama del ayate es tan burda y sencilla, que se puede ver claramente a través de ella, y la fibra del maguey es un material tan inadecuado que ningún pintor lo hubiera escogido para pintar sobre el.


El rostro impreso en el ayate es el de una joven mestiza; una anticipación, pues en aquel momento todavía no habían mestizos de esa edad en México.

María asume así el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los indios como por los conquistadores. El cuadro que se conserva en la moderna Basílica del Tepeyac mide aproximadamente 167 x 103 centímetros y la imagen de la Virgen ocupa unos 143 centímetros del mismo. La Virgen está de pie y su rostro se inclina delicadamente recordando un poco las tradicionales "Inmaculadas". Esta oportuna inclinación evita que el empate que une las dos piezas del tejido caiga dentro de la faz de la Virgen. El manto azul salpicado de estrellas es la "Tilma de Turquesa" con que se revestían los grandes señores, e indica la nobleza y la importancia del portador.

El 22 de diciembre de 1981 el padre Mario Rojas descubre en el Observatorio Laplace de la ciudad de México, que las estrellas del manto corresponden al Solsticio de invierno del día 12 de diciembre de 1531, que pasó por México a las 10.26 de la mañana. O sea que a esa hora Juan Diego desplegó el poncho y en esa hora de ese día los astrónomos han comprobado tal acontecimiento al analizar la disposición estelar de las estrellas que aparecen en el Manto de María.

Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses, así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de este y la intensidad de los resplandores solares que aumentan a la altura del vientre. Su pie esta apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.


LA TELA

La tela es de hechura extremadamente grosera, muy poco apropiada para pintar sobre ella. Está hecha con una fibra de ayate mexicano que se descompone por putrefacción a los veinte años. La fibra de maguey que constituye la tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar mas que 20 o 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi quinientos años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos a este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela.

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. Los científicos de la NASA afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra.

En el año 1936 el Obispo de México hace analizar tres fibras del manto por el que posteriormente sería premio Nobel de Química del año 1938 y 1949, el Dr. Richard Khun.

Este descubrió que la pintura no tenía ningún origen vegetal, ni mineral, ni animal, ni ningún otro elemento de los 111 conocidos, por lo que dedujo que la pintura no es de origen conocido. El profesor Kuhn dejó atónitos a los oyentes: "estos colorantes no son ni minerales, ni vegetales, ni animales


El cuadro de la Virgen de Guadalupe estuvo 116 años expuesto a las inclemencias del ambiente, sin protección alguna contra el polvo, la humedad, el calor, el humo de las velas y el continuo roce de miles y miles de objetos que fueron tocados a la venerada imagen, además del constante contacto de manos y besos de innumerables peregrinos. Se ha comprobado que el tejido de maguey es de muy fácil descomposición; cualquier tejido de esta fibra vegetal no puede conservarse más allá de veinte años y sin embargo el ayate de Juan Diego ha resistido mucho mas de cuatro siglos en perfecto estado de conservación.

El cuadro ha sufrido serios atentados y ha salido incólume de ácidos corrosivos y hasta de una bomba de gran tamaño que, en 1921, un criminal escondió entre flores que malvadamente le ofrecía. Al explotar la bomba, causó gran destrucción. El crucifijo de metal que estaba cerca de la Virgen quedó retorcido y sin embargo la imagen de la Virgen quedó intacta. El cristal del marco de la imagen no se rompió.
En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

Este lienzo lleva cuatrocientos setenta años, desde el tiempo de Hernán Cortés, sin desgarrarse, ni descomponerse, y por causas inentendibles a los expertos, es refractaria a la humedad y al polvo.

La pintura que cubre la tela es otro misterio.

Se podía pensar que la tela resistía tanto porque la habían colado y preparado de manera especial como a otras pinturas famosas para que tuviera gran resistencia.
Pero el profesor Callagan, de la NASA, de Estados Unidos la ha estudiado con aparatos de rayos infrarrojos y ha descubierto que la tela no tiene ningún engomado ni preservante, y que no se puede explicar cómo esas pinturas han resistido cuatro siglos en un lienzo tan ordinario.


LAS PUPILAS DE LA VIRGEN
En los ojos de María se han descubierto imágenes humanas de tamaño diminuto, que ningún artista podría pintar.

En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo derecho de la Virgen. Al principio no podía dar crédito a lo que estaba viendo: ¿cómo podía ser?, Un hombre con barba dentro de los ojos de la Virgen de Guadalupe?. Pero luego de varias inspecciones de sus fotografías en blanco y negro de la imagen ya no tuvo mas dudas y decidió que era tiempo de informar a las autoridades de la Basílica. Así lo hizo, y le fué indicado por éstas que se guardara completo silencio sobre el descubrimiento, lo que Marcué cumplió al pie de la letra.

Mas de 20 años después, el 29 de mayo de 1951, el dibujante mexicano José Carlos Salinas Chávez, luego de examinar una buena fotografía de la cara de la imagen, redescubre la imagen de lo que parece ser un busto humano reflejado en el ojo derecho de la Virgen, y luego también en el ojo izquierdo.

Desde entonces, mucha gente ha tenido la oportunidad de inspeccionar de cerca los ojos de la Virgen en la tilma, incluyendo mas de 20 médicos oftalmólogos.

El primero fue el prestigioso médico oftalmólogo mexicano Dr. Javier Torroella Bueno, el 27 de marzo de 1956. En lo que constituye el primer reporte emitido por un médico sobre los ojos de la imagen, él certifica la presencia del triple reflejo (Efecto de Samson-Purkinje) característico de todo ojo humano normal vivo y afirma que las imágenes resultantes se ubican exactamente donde deberían estar según el citado efecto, y también que la distorsión de las imágenes concuerda perfectamente con la curvatura de la córnea.


Trece figuras humanas se han identificado en un espacio de 8 milímetros de diámetro. Existen dos escenas: la primera contiene al obispo Zumárraga sorprendido frente a Juan Diego, que abre su tilma y descubre la imagen de María justo en el momento en que ésta se grabó en la tela. Otros testigos complementan la escena del milagro, como el traductor de lengua náhuatl al español, una mujer de raza negra, etc.

La segunda escena, mucho mas pequeña que la anterior, se ubica en el centro de los ojos y contiene una imagen familiar típica de indígenas americanos: un matrimonio con varios hijos alrededor. Las dos escenas se repiten en ambos ojos con una precisión sorprendente, incluida la diferencia de tamaño producida por la mayor cercanía de un ojo respecto del otro, frente a los objetos retratados.


Los científicos han utilizado tecnología digital similar a la usada en las imágenes que se reciben desde los satélites, para analizar las figuras impresas en los ojos de María.

La imagen del obispo Zumárraga fue agrandada a su vez mediante tecnología digital, hasta poder observar qué se refleja en su mirada, en los ojos del obispo retratados en los ojos de María. Allí se halló la imagen del indígena Juan Diego, abriendo su tilma frente al obispo. ¿El tamaño de ésta imagen?. Una cuarta parte de un millonésimo de milímetro.

Es radicalmente imposible es que en un espacio tan pequeño como la córnea de un ojo situado en una imagen de tamaño natural, aún el más experto miniaturista lograra pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil veces para poderlas advertir.


El anciano que aparece en los ojos de la Virgen guarda gran parecido con los cuadros del obispo Zumárraga que hay de la época. Sobre la esclava negra, Zumárraga dice en su testamento que le da la libertad, e incluso sabemos que se llamaba María. En el Archivo de Indias de Sevilla se conserva el acta de embarque del obispo cuando marchó al Nuevo Mundo.

Muchos se preguntarán si esas figuras no pueden ser obra humana. Pero hay al menos tres motivos por los cuales es imposible:

En primer lugar, no son visibles al ojo humano, salvo una: la del español, que es la más grande. Nadie podría haber pintado unas siluetas tan pequeñas.

En segundo lugar, los pigmentos de esas figuras no se sabe qué origen tienen. Ocurre lo mismo con la imagen de la Virgen: no está pintada, y nadie sabe aún cómo se estampó sobre la tilma de Juan Diego.

Y el tercero: las trece figuras se repiten en los dos ojos. ¿Qué artista haría eso?. Además, su tamaño varía de un ojo al otro, dependiendo de lo cerca que estuviera el personaje del ojo izquierdo o derecho de la Virgen.

En conclusión: ni siquiera el más experto miniaturista podría pintar todas esas imágenes que ha sido necesario ampliar dos mil quinientas veces para poderlas advertir.

FUENTE: http://www.geocities.com