viernes, 21 de abril de 2017

Los cazadores de brujas más infames en la historia.


La brujería fue alguna vez vista como una verdadera amenaza para el mundo Cristiano. La gente llenaba sus mentes con visiones de brujas danzando con el diablo y la medicina con plantas naturales estaba mal vista, entre otras cosas. En medio de esta histeria colectiva es donde nacieron los Cazadores de Brujas.

Luego de que una “bruja” fuera identificada, se le cuestionaba, torturaba y comúnmente terminaban en la hoguera asesinados por estos cazadores de brujas de la vida real. Vistos como héroes en su época, enviaron miles de inocentes a la muerte, mientras ganaban dinero y reconocimiento por ello.

Balthasar von Dernbach cazadores de brujas
Balthasar von Dernbach

Con solo 12 años de edad, Balthasar von Dernbach fue enviado a vivir a la Abadia de Fulda, en Alemania. Rápidamente escaló en los rangos de la abadía hasta llegar a convertirse en Abad. Originalmente él era anti-protestante y forzaba a sus súbditos a convertirse al catolicismo pero una revuelta lo obligó a renunciar.

Su posición le fue re-instaurada en 1602, justo a tiempo para un juicio por brujería muy tendencioso. Su fanatismo religioso y su persecución lo hicieron dirigir uno de los mayores juicios de Brujería de la historia.

Balthasar von Dernbach torturó a Merga Bien, una muchacha alemana que finalmente fue forzada a confesar el asesinato de su esposo. También tuvo que confesar que había sido embarazada por el mismísimo Satán y que esperaba un hijo de él. Merga fue quemada en la hoguera pero esto fue solo el comienzo. Dernbach trajo a un hombre llamado Balthasar Nuss para que lo ayudara en los juicios por brujería. Juntos, ejecutaron a mas de 200 personas por “practicar la brujería”. Estos juicios continuaron hasta 1605 cuando Dernbach muere. Muy poco tiempo después Balthasar Nuss fue expuesto como el asesino que era y murió decapitado.

Mathew hopkins cazador de brujas

Matthew Hopkins

Nacido en 1620, Matthew Hopkins fue originalmente un abogado mediocre antes de saltar a su verdadera profesión como cazador de brujas. Él mismo se dio el título de “General Buscador de Brujas” y se convirtió en el responsable por las muertes de mas de 250 personas acusadas de practicar la brujería.

Hopkins exploró varios métodos de tortura para extraer las “confesiones” de los acusados. Una de sus tácticas ridículas era hacer caminar a las “brujas” toda la noche para que confesaran por cansancio. Otra particularmente cruel era el “remojo”:Como si de una película de terror real se tratara, Se ataba a la acusada y se la hundía en agua. Si se ahogaba significaba que era inocente (lo que no la ayudaba demasiado) pero si lograba salir a la superficie significaba que era una bruja y se la ejecutaba inmediatamente. O sea que de las 2 maneras morían.

Con el tiempo, el clero se dio cuenta de que estos juicios eran una barbaridad y le prohibieron seguir con estas prácticas aberrantes. Lo que le sucedió luego no está documentado. Algunos dicen que él mismo fue acusado de brujería y juzgado con sus mismos métodos. ¡Esperemos que sea cierto!

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Roger Nowell

Roger Nowell fue un magistrado Inglés y un oportunista que quería tener el favor del rey James I. Nowell sabía cuanto odiaba el rey a las brujas asi que tuvo su oportunidad para impresionarlo en 1612 durante uno de los más famosos juicios de brujería de la historia de Inglaterra.

En Pendle Hill,  un condado que a fines del siglo XVII era considerado por las autoridades como una región salvaje y sin ley, una mujer llamada Demdike fue acusada de haberle echado una maldición a un vendedor que no le había querido vender unos alfileres. Roger Nowell no dejó pasar la oportunidad y se ofreció como juez, sentando un terrible precedente al llamar a una niña de 9 años como testigo en la corte.

Antes de este caso un niño debía tener por lo menos 14 años para testificar en un juicio. Nowell usó el testimonio de la pequeña Jennet Device para enjuiciar a 11 personas acusadas de hechicería y sentenciarlas a muerte. Algunas de ellas eran familiares de Jennet.

Georg Scherer

Georg Scherer

Solo hubo un caso de brujería en la historia de Viena y este triste caso fue culpa de Georg Scherer, un cazador de brujas católico de ideales fanáticos.

Elisabeth Plainacher era una mujer de 70 años de edad que dedicaba su vida a criar a su nieta Anna. Cuando Anna abandonó el hogar para irse a vivir sola comenzó a tener convulsiones de un día para el otro. Mientras que esto era probablemente epilepsia, Georg Scherer diagnosticó que era un claro caso de Brujería. Concluyó que era Elisabeth quien le había hechado una maldición a su nieta y, según él, esto le dió el derecho a torturarla para sacarle una confesión.

Scherer consiguió hacer confesar a la mujer luego de emplear métodos que harían confesar a cualquiera. El alcalde de Viena pareció ser la única persona con poder y sentido común que se opuso a la ejecución de la mujer de 70 años basándose en una confesión obtenida por tortura. Lamentablemente el Emperador no hizo nada para detener a Scherer y Elisabeth Plainacher fue quemada en la hoguera en septiembre de 1583.

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Nicholas Remy

Nicholas Remy fue un historiador y abogado que repentinamente perdió a su hijo mayor y culpó a un pobre mendigo, creyendo que él lo había encantado. Aquí es cuando comenzó su odio y obsesión por la brujería.

Este magistrado Francés se convirtió en un respetado cazador de brujas y el autor de “Demonolatría”, uno de los libros más populares sobre la caza de brujas en toda Europa. En este libro aseguraba que la brujería se transmitía de generación en generación. Por lo tanto, una vez identificado el sospechoso, toda su linea sanguínea debía ser eliminada.

Remy se jactaba de haber condenado y ejecutado más de 900 brujas pero esto era probablemente una manera de ganarse un renombre, ya que hay documentados 128 casos a su nombre.

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Pierre de Lancre

Acusaciones de brujería asolaron Labourd, Francia en 1606 y el rey Enrique IV designó al juez de Bourdeaux, un hombre llamado Pierre de Lancre para lidiar con el asunto.

Pierre era un hombre sediento de poder. Un lunático con sed de sangre que quemó alrededor de 80 personas en la hoguera en solo un par de meses. Clamaba a voces que todavía existían miles y miles de brujas por quemar. Esto revela su particular locura y obsesión con aquellos que aun no habían sido atrapados.

Su renombre lo llevó a escribir libros. Después de todo era un experto en materia de identificación de brujas. Compartió consejos útiles con sus lectores de como identificar la brujería. He aquí algunos de ellos: Personas que usan malas palabras, que comen excesivamente, que danzan “Indecentemente”, que tienen una afición por los anfibios y los reptiles. Si tienes alguna de estas características, sin duda alguna debes ser un practicante de hechicería.

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Johann von Schonenberg

Uno de los peores cazadores de brujas, El Arzobispo Johann von Schnenberg fue el hombre responsable del mayor juicio por brujería en la historia Europea. Muchos habitantes de Tréveris , Alemania, estaban teniendo problemas de salud. La reacción natural del siglo 16 fue sin dudas culpar de todo a las brujas.

Cada pueblo de la diócesis de Tréveris fue investigada por brujería. Por más de una década (entre 1581 y 1593) los juicios por brujería encarcelaron y ejecutaron a personas de todas las clases sociales. Sacerdotes, jueces, educadores o cualquier persona corría el riesgo de perder sus hijos, sus posesiones y en la mayoría de los casos sus vidas, con Schonenberg liderando los juicios. Solo en la ciudad de Tréveris 368 personas fueron acusadas de ejercer la brujería y murieron bajo esa acusación. Y esos son los casos documentados, pero hay muchos más.

Este monstruo con forma de hombre encarcelaba y a veces mataba a cualquiera que se opusiera a sus métodos o puntos de vista. Para cuando terminaron los juicios en 1593, no quedaba demasiada población en la traumatizada ciudad de Tréveris.

Peter Binsfeld cazadores de brujas

Peter Binsfeld

Este teólogo del siglo 16 sirvió como obispo auxiliar del Arzobispo von Schonenberg durante su reinado del terror en Treveris. Con un maníaco como maestro, el también se convirtió en un monstruo insensible.

Fue autor de un libro llamado “Treatise on the Confessions of Evildoers and Witches” o “Tratado sobre las Confesiones de Malhechores y Brujas”, el cual circuló por Europa  propagando sus extremos puntos de vista como si fueran una plaga.

En este libro Binsfield instiga a los cazadores de brujas a que practiquen intensas sesiones de tortura. También asegura que los niños no debían ser excluidos y que merecían sufrir las mismas calamidades que los adultos.

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Sebastian Michaelis

Desde fines del siglo 16 y principios del 17, Sebastian Michaelis sirvió como gran inquisidor para la iglesia católica Francesa. Aseguraba haber ganado conocimientos demoníacos durante un caso de posesión y escribió el libro “La admirable historia de la Posesión y Conversión de una Mujer Penitente” en 1612.

Esta posesión tomó lugar un año antes de la publicación de este libro, en 1611. Las monjas Ursulinas clamaron por ayuda, decían que habían sido atacadas por demonios y culpaban a un cura, el padre Gaufridi por practicar brujería y hacer pactos con el diablo. Madelein de Demandolx de la Palud comenzó la histeria asegurando que el padre Gaufridi envió demonios a poseerla, y que mientras ella estaba incapacitada el padre cometió actos sexuales con ella. Una vez que se corrió la voz, más monjas comenzaron a gritar que ellas también estaban poseídas.

El clero trajo a Michaelis, quien ya se había ganado una reputación como cazador de brujas habiendo condenado a 18 mujeres a muerte. Luego de investigar la situación, Michaelis literalmente no tenía evidencia de que Gaufridi practicara la brujería pero aceptó el testimonio de las monjas y lo sentenció a muerte. Se efectuaron varios exorcismos aquella tarde y la mañana siguiente el padre Gaufridi fue quemado en la hoguera.

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Alonso de Salazar Frias

Alonso de Salazar Frias es uno de los cazadores de brujas más extraños ya que no creía que todas las brujas debían ser ejecutadas. Hasta le pusieron el apodo de “El abogado de las brujas”

A principios del siglo 17, Salazar formó parte de la mayor cacería de brujas de la historia que tomó lugar en Navarra, España. Debido a la enorme cantidad de acusaciones, se convirtió en una gran preocupación para la iglesia la posibilidad de que un culto a la brujería a gran escala estaba ocurriendo en el Pais Vasco.

Salazar fue uno de los 3 investigadores a cargo de detenerla. A diferencia de sus compañeros, Salazar leyó cada uno de los documentos sobre los más de 7000 acusados y creyó que algo no encajaba.

De repente, su misión de buscar culpables se transformó en una misión para limpiar la mayoría de nombres posibles. Comenzó descartando por completo las confesiones de los niños y decidió que las acusaciones y confesiones por si mismas no eran suficientes para enjuiciar a nadie. Los que estaban acusados sin ningún tipo de evidencia física que respaldara las sospechas fueron inmediatamente liberados.

Para el momento en que terminaron los juicios, de esas 7000 personas quedaron solo 31, de las cuales 11 murieron en la hoguera. Sin duda alguna Alonso de Salazar Frias fue uno de los cazadores de brujas más extraños en aquella época tan turbia.

FUENTE: http://www.historiasreales.net

jueves, 20 de abril de 2017

El jinete de Victoria, Tamaulipas.


Llega esporádicamente de noche a todo galope y a la velocidad de un rayo desaparece sin dejar rastro alguno, varias personas en Ciudad Victoria aseguran haberlo visto y en los últimos meses sostienen que ha regresado luego de 40 años.

Es El Jinete, pero no el de la leyenda de Sleepy Hollow o La Leyenda del Jinete sin Cabeza todo un cuento de terror, escrito por Washington Irving en 1820.

Se trata de un hombre montado en un caballo, quienes lo han observado dicen que viste muy elegante, con una ruana (manta) y un sombrero normal, pero lo más espeluznante es el fuego que sale de las herraduras clavadas en el borde de las pezuñas del impresionante caballo.

Las personas contactadas dicen que hace 40 años era normal escuchar pasar a las 12:00 de la media noche un caballo a todo galope, el ruido que dejaba era estridente porque en ese entonces las arterias de la ciudad eran empedradas.


En los años 19750 y 1960, El Jinete de Victoria fue muy famoso el fuego que desprendía de las herraduras era más vistoso porque en esa época el municipio no tenía energía eléctrica.

Los adultos mayores del municipio más apegados a sus creencias religiosas cree que se trata de un alma en pena, otros lo ven como un mito, pero quienes aseguran haberlo visto dicen que es algo real y que ha vuelto para apoderarse de la noche, el lugar que más frecuenta es la salida a los cantones La Uvilla, San Pedro y los demás poblados fronterizos con Honduras.

Esta es una de las tantas historias urbanas que usted podrá conocer y que entre los habitantes de nuestro municipio son muy comunes escuchar. En ningún momento estamos afirmando la existencia del jinete, solo trasladamos lo que nuestra gente habla respecto al tenebroso jinete y su paso firme por las calles del casco urbano de Ciudad Victoria.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

miércoles, 19 de abril de 2017

El Fantasma del Jardín.


Por: Prof. Alfonso Montañez

Allá por el año de 1851 vinieron a Aguascalientes varias personas procedentes de Guadalajara e invitadas por don Mariano Camino, iniciador de la Primera Exposición de Industria, Artes, Agricultura Minería que se verificaría en las Fiestas de San Marcos de ese año.

Entre estas personas venía don Felipe Rey González, de la familia de don Luis González, uno de los primeros colonos del Pueblo, a establecer una tienda de Feria durante la temporada y seguir en el año comerciando en abarrotes si la suerte le favorecía.

El Sr. don Felipe construyó su casa al lado Norte del Jardín (Calle Flora), donde sus descendientes, hasta la fecha, ocupan dicha morada. En esta vez la suerte protegió al Sr. González y reunió la cantidad de ocho mil pesos que sumados a su capital le daban cuarenta mil pesos.

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Temeroso el Sr. González de que alguna vez lo sorprendieran los cacos, tuvo la idea de sepultar su capital con buen número de alhajas de oro macizo, que hacían fuerte capital, en un lugar fuera de la casa y escogió éste en el ángulo Norte y Oriente del Jardín, al pie de un gran fresno, entre un bosque de rosales. Construyó una fuerte caja de lámina y madera y ahí hizo su depósito.

Desde ese día el Sr. González se paseaba solo por ese lado del jardín y lo tomó por costumbre a la hora del Alba y las oraciones de la noche; aunque la mayor parte del día permanecía con sus amistades sentado en la balaustrada y frente a su tesoro, jugando albures con apuestas fabulosas.

Una tarde se desarrolló entre sus amigos, con motivo del juego un fuerte pleito que llegaron a las pistolas, resultando un muerto y dos heridos al final; muchos años después permaneció la cruz del difunto, en la pared de la primera casa de la calle Flora y Rivera que fué donde el extinto cayó.


El Sr. González fue preso y con ese motivo se enfermó de gravedad, ofreció a la Virgen del Pueblito una solemnísima misa de tres padres, orquesta y cohetes si lograba su libertad y a los nueve días salió libre; solo que la enfermedad siguió su curso empeorando a cada día; reforzó su promesa a la Virgen y murió sin cumplir su ofrecimiento.

Después todos los vecinos aseguraban que se aparecía paseando por el jardín a las mismas horas, y que cuando pasaban gentes por ahí les hablaba con insistencia, y a tal extremo llegó la visión, que ya nadie podía transitar por ese lugar.

FUENTE: http://www.paratodomexico.com

martes, 18 de abril de 2017

Leyendas de la Playa de Los Muertos.

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La Playa de Los Muertos es la más popular y concurrida de Puerto Vallarta; tiene una extensión aproximada de 2 km. También llamada Playa del Sol y se ubica en el Centro de Vallarta.
A lo largo de ella encontrarás una gran variedad de restaurantes, cafeterías, bares, galerías, tiendas, entre otras muchas atracciones. Es el lugar ideal para divertirse tanto de día como de noche.

Pero ..... ¿alguna vez te has preguntado porque se llama así? A continuación te presentamos las tres leyendas que rodean a esta playa tan popular de Puerto Vallarta:



1. Una de las leyendas cuenta que hace muchos años en esta playa llegaban los piratas a desembarcar y a robar lo que podían en este puerto y aprovecharse de los habitantes y constantemente hacían batallas, pero en una ocasión fue una mucho más grande, según cuenta la leyenda que se igualó a una guerra y como en esta batalla murieron muchas personas y piratas, le pusieron playa los muertos.

2. Otra leyenda cuenta que esta playa fue un cementerio y cuando se pobló la ciudad tuvieron que construir otro alejado de la ciudad y el nombre se le quedó así por el cementerio que había en esa época.

3. La tercera leyenda menciona que hace mucho tiempo cuando Puerto Vallarta era un puerto pequeño los piratas venían a esconder sus tesoros, pero un día de luna llena, el capitán que era el único que sabía donde estaba el tesoro ya no pudo recordar, y todas sus riquezas quedaron sepultadas, al ver que no encontraba nada, mandó a los demás piratas a buscar. Después de largas horas un buen pirata encontró una gran fortuna, era el tesoro. Al ver que era demasiado no quería compartirlo, después todos los piratas se agarraron luchando por el botín, según cuenta la leyenda nadie sobrevivió, y al ver tantos muertos le llamaron playa Los Muertos.


Tiene más veracidad la segunda leyenda porque si consta que esta zona fue un cementerio verdaderamente. Con el paso de los años y cuando la población comenzó a crecer y comenzó a verse que era una zona turística las personas comenzaron a construir sus restaurantes y hoteles. Se cuenta que al estar construyendo se encontraban cadáveres, por eso se cree más verídico que fuera un cementerio.

FUENTE: http://www.vallartacentro.com

lunes, 17 de abril de 2017

La leyenda del niño Pedrin en el Monte Abantos, El Escorial


Son muchos los testigos que aseguran haber visto al fantasma del niño Pedrín, asesinado brutalmente en la zona del Monte Abantos y en cuyo lugar del crimen se alza hoy una cruz de piedra

Lo primero que debemos tener en cuenta en esta historia es la localización, El Monte Abantos en El Escorial, Madrid (España) una zona rodeada de misterio desde tiempos antiguos, pues El Monte Abantos es un lugar mágico desde hace miles de años. Ya el pueblo pre-romano de los Vetones lo eligió como lugar para comunicarse con los dioses y en el Siglo XVI, Felipe II elige esa zona para construir el Monasterio de El Escorial y cuentan que no fue casualidad, ya que Felipe II pudo elegir ese lugar concreto para con el monasterio “sellar” una supuesta puerta al infierno que dicen se encuentra en esta localidad.

También en la zona de la “Cruz Verde” donde surge la primera leyenda de aparición de la famosa “chica de la curva”. Y en Prado Nuevo las supuestas apariciones marianas y de avistamientos OVNI.

Pero centrándonos en el caso que nos atañe, el del niño pedrín del Monte Abantos, cuentan en el pueblo que nevaba en el invierno de 1893,El niño Pedrin, era un vecino más de San Lorenzo del Escorial a su edad de 8 años era monaguillo en el monasterio de la localidad.

Una mañana el niño Pedrin se dirigió al monasterio para realizar sus labores de monaguillo, pero sin más desapareció misteriosamente. Al caer el sol y no aparecer Pedrin su madre puso sobre aviso al padre del niño, quién movilizo a los vecinos de San Lorenzo y a la guardia civil que comenzaron su búsqueda, la cual se dilato durante días sin éxito mientras las esperanzas desaparecían.


Fue a las semana aproximadamente cuando su cadáver fue hayado oculto en el monté Abantos por unos cazadores que frecuentaban el lugar. Nunca se ha sabido el motivo del asesinato, algunos dicen que fue secuestrado dentro del monasterio haciéndole así víctima de una conspiración, mientras otros cuentan que fue un vecino perturbado, un loco de la zona quién cometió tan cruel asesinato.

En el lugar donde se encontró el cuerpo de Pedrin, se puso una cruz en memoria del pequeño de 8 años asesinado brutalmente allí, en sus alrededores se dice ocurren cosas extrañas y misteriosas .


El programa de televisión Cuarto Milenio (Cuatro TV) dirigido por Iker Jiménez recoge el relato de testigos que afirman que un extraño ser de forma humana y aproximadamente 1,95 metro de altura, con unos ojos muy negros, apareció saltando desde detrás de un árbol hasta el borde de la carretera, posteriormente se incorporo para cruzar la carretera de un salto, para tras volver a incorporarse acercarse al barranco, dejándose caer por él.

Hoy día mucha gente desconoce la verdadera leyenda, pero existen testigos y testimonios que afirman, haber vivido situaciones extrañas en ese lugar. Gente que por el motivo que fuese estaba allí en la oscuridad de la noche, y de repente ver como de la abundante vegetación del lugar desciende una sombra de una estatura aproximada de 2 metros, negro mas negro que incluso se diferencia de la noche, de complexión fuerte y lo mas característico si cabe la posibilidad sin un rostro definido. aproximándose hacia el vehículo, como es obvio en este caso los testigos de tal escalofriante escena arrancan el coche y huyen desconcertados, despavoridos, sin dar crédito a lo que acaban de presenciar en ese mágico y oscuro monte abantos.


Otros testigos también hablan de unas voces de niño rodeando la cruz. Cruz que si nos acercamos podemos apreciar no solo el importante desgaste con el paso del tiempo, sino unas frases que narran un poco la tragedia que por aquel entonces se vivió en ese lugar, en la cruz de granito dice textualmente: “ 10 de febrero de 1893 fue hallado en este sitio el cadáver del desgraciado niño Pedrín Bravo y Bravo victima del brutal salvajismo”.

No se sabe quién cometió tan brutal crimen, Y lo más importante que es el ¿Por qué ? De ese salvajismo, lo que si está claro es que en el monte Abantos se están produciendo una serie de hechos que ya llevan tiempo llamando la atención de las personas que visitan el lugar.

FUENTE: http://www.todomisterios.com

viernes, 14 de abril de 2017

La iglesia del Santo Sepulcro.

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La iglesia del Santo Sepulcro (en latín, Ecclesia Sancti Sepulchri), también conocida como basílica del Santo Sepulcro, iglesia de la Resurrección o iglesia de la Anástasis (en árabe: كنيسة القيامة‎‎ [Kaneesat al-Qeyaamah], en hebreo, כנסיית הקבר‎ [Knesiyat ha-Kever], en griego, Ναός της Αναστάσεως [Naos tes Anastaseos], en armenio, Սուրբ Յարութեան տաճար [Surb Harut'ian Tachar]), es un santuario religioso del cristianismo, situado en la ciudad de Jerusalén.

Se encuentra bajo la custodia de diversas confesiones cristianas, entre ellas, católicos, armenios ortodoxos, ortodoxos.

El lugar, llamado también Gólgota (en arameo, Golgotha, 'calavera'), es el punto exacto donde —según los Evangelios— se produjo la Crucifixión, enterramiento y Resurrección de Cristo. Se halla dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la cual a su vez se ubica en la línea de confluencia entre la Jerusalén oriental (árabe) y occidental (judía).

Al templo del Santo Sepulcro también se le conoce como Basílica de la Resurrección (en griego: Ναός της Αναστάσεως, Naós tis Anastáseos; en georgiano: Agdgomis Tadzari; en armenio: Surp Harutyun) o de la Anástasis (en griego, 'Resurrección'). Es uno de los centros más sagrados del Cristianismo y ha sido un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalén.


En general, cuando se habla del Santo Sepulcro, se pueden distinguir dos cosas:

La iglesia en la que se encuentran el sepulcro de Jesús, el monte Calvario (donde murió), la piedra donde fue ungido antes de ser sepultado y el aljibe donde fue encontrada su cruz tres siglos más tarde. Secundariamente alberga diversas Capillas. Entre ellas destaca la capilla de Santa Elena, el coro de los griegos y la capilla del Santísimo (de los franciscanos, custodios de Tierra Santa), la capilla de Longinos y otras más.

El sepulcro de Jesús (que se encuentra dentro de aquella iglesia).


El lugar hace referencia a la sepultura de Jesús en una época comprendida entre el año 30 y 33. Entre los sitios religiosos de Tierra Santa, el Santo Sepulcro es uno de los mejor datados históricamente entre ellos la tierra del Jerusalén.

El significado religioso dado al Santo Sepulcro dentro del Cristianismo es importantísimo, pues dentro de este recinto se encuentra tanto el Calvario, donde según se afirma Jesucristo murió, como su sepulcro, lugar en el que, según afirman los Evangelios, resucitó al tercer día de su muerte. Por esta razón el sepulcro es el centro principal de la basílica. La capilla que lo contiene, en medio de la llamada «Rotonda» al frente del coro de los griegos, es conocida como la ἀνάστασις (que en griego significa 'resurrección').

Reuters y AFP

Según los evangelios, antes de la muerte de Jesús el sitio era una tumba ya habilitada como tal, pero no utilizada todavía, propiedad de un rico judío seguidor de Cristo llamado José de Arimatea. Se trataría de un hueco horadado en la roca, que podía taparse con una gran piedra destinada al efecto para que rodara o se deslizara hasta la abertura del nicho.

Una de las versiones sobre el primer anuncio de la Resurrección de Cristo, según los Evangelios, es el momento en que las mujeres que iban a ungir su cadáver con especias aromáticas —María Magdalena, María de Cleofás, madre de Santiago el Menor y Judas Tadeo, y Salomé (discípula), madre de Santiago y Juan— se encontraron con la piedra desplazada y el nicho expuesto y vacío.

Siempre teniendo como única fuente los Evangelios, pero confirmados por los trabajos arqueológicos , la tumba estaría situada en un jardín próximo a la roca —o montaña, o montículo; los evangelios dicen lugar— donde se produjo la Crucifixión, llamado originalmente Gólgota y luego Calvario (lat. calvaria, «calavera»), o en griego kranion («cráneo»). Ese lugar estaba muy próximo a la muralla herodiana de la ciudad de Jerusalén, e incluso comunicado con ella por una calle, pero extramuros, ya que las normas judías prohibían los enterramientos intramuros, salvo para el caso de los reyes.

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La destrucción de Jerusalén por los romanos, con el General Tito Flavio Sabino Vespasiano, durante el gobierno de su Padre, el Emperador Tito Flavio Vespasiano, trajo la ruina para el Templo de Jerusalén y para otros lugares tradicionales de la antigua ciudad puesta entonces bajo el mando de los paganos. Si bien los primeros cristianos huyeron hacia Pella antes de la destrucción, siguiendo una interpretación profética de Jesús (Lucas 21, 20–22), los mismos dejaron por escrito en los Evangelios la descripción del lugar de la Crucifixión y de la sepultura: Mateo 27, 33; 57–61; Marcos 15, 22; 42–47; Lucas 23, 33; 50–55; Juan 19, 17; 38–42.

Ambos sitios, el Gólgota y la Tumba, están a pocos metros de distancia y entre ellos se encuentra la Piedra de la Deposición, lugar en donde dice la tradición que el cuerpo de Jesús fue preparado después de ser bajado de la cruz para ser enterrado —Mateo 27, 59 passim—. El lugar fue evidentemente una cantera por la enorme riqueza lítica y la red de cavernas que se pueden observar[cita requerida], un sitio ideal para la construcción de tumbas, una actividad muy normal en la época, especialmente entre personas de cierta posición social.

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El nombre «Gólgota», la «Calavera», viene probablemente de la semejanza que las formas de las rocas tenían, como se puede comprobar hoy en día en los paisajes desérticos del Mar Muerto. Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina con el fin de hacer de la ciudad un enclave exclusivamente greco-romano, prohibieron el ingreso de los pueblos semitas y construyeron lugares de culto pagano en donde estaba el Templo de Jerusalén y el Santo Sepulcro.

Dicho acontecimiento es una de las pruebas históricas y arqueológicas que evidencian la historicidad de ambos sitios. En cuanto al Santo Sepulcro, en el año 326, el Emperador Constantino mandó erigir la Basílica del Santo Sepulcro en el lugar prescrito por la tradición y en el cual estaba erigido el culto pagano a la diosa romana Venus, mandado construir por Adriano, hacia el 135.


La emperatriz Elena había acudido a la ciudad tras escuchar el informe presentado por Macario, obispo de Jerusalén, sobre el lamentable estado en el que se encontraban los lugares descritos en los evangelios (santos lugares, para los cristianos), decidida a mejorar personalmente la situación. Tenía también el propósito de localizar la cruz de la ejecución de Jesús; Constantino había empezado a utilizar el signo de la cruz y a considerarlo presagio de victoria.

Elena, tras fracasar en la búsqueda de la cruz, o como parte de ella, inició la del sepulcro. La tradición cuenta que al derruir el templo pagano para aislar el Calvario e iniciar las nuevas edificaciones aparecieron también tres cruces, una de las cuales necesariamente habría[cita requerida] de ser la Vera Cruz o auténtica cruz del martirio de Cristo. Se describe el prodigio que permitió identificar la Vera Cruz, casi siempre basadas en que Una de las Cruces producía curaciones milagrosas, y las otras dos no.

Los sucesos descritos a partir de 325–326, sobre el descubrimiento del sepulcro y la Vera Cruz por la emperatriz Elena se deben al obispo de Cesarea (Palestina) e historiador Eusebio, llamado también el Padre de la historia de la Iglesia.


Las obras en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, comenzaron en julio de 2016 y fueron supervisadas por Antonia Maropoulou, quien se mostró contenta este lunes por haber cumplido con los plazos que se habían propuesto en un principio.

Además del visible lavado de cara de todo el exterior del armazón, destaca como novedad la cruz greco-ortodoxa sobre lo alto de la cúpula, recién pulida, que no existía antes de la rehabilitación.


También se ha abierto una ventana dentro del habitáculo donde está el lecho de Jesucristo que ahora permite a los visitantes ver la piedra original de la cueva donde se socavó la tumba.

Los bloques dañados del armazón han sido reparados, del mismo modo que se han cubierto las grietas con pegamento, rellenado fisuras y reforzado soportes para un "monumento que durará para siempre", resaltó la jefa griega de la rehabilitación y profesora de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas.


El equipo restaurador ha contado con una financiación total de 6 millones – el doble de los 3 millones presupuestados -, con un 80% procedente de donaciones del exterior, declaró a EFE Bonnie Burnham, ex presidenta del Fondo de Monumentos Mundiales (WMF, por sus siglas en inglés).

Las obras han abordado también las filtraciones de agua subterráneas que afectan a la base pero, según el grupo científico, requerirá de un nuevo acuerdo para "estabilizar los cimientos".


El Santo Sepulcro ha estado abierto durante todo el proceso de restauración y solo fue cerrado al público 36 horas, cuando se retiró la lápida que cubría la fosa original de Jesucristo, un hecho que no ocurría desde hace cinco siglos.

Imágenes de la Iglesia del Santo Sepulcro en 360°

https://www.360tr.com/kudus/kiyamet_eng/index.html

FUENTES: http://www.infobae.com  https://es.wikipedia.org

jueves, 13 de abril de 2017

El Cenáculo, Jerusalén - El lugar de la Ultima Cena

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Sala situada en el piso alto de la casa donde Cristo celebró la última Cena; del latín coenaculum; en griego anogeon, anágaion mega o hiperoon, que indican sala superior con distintos matices; en árabe `uliyya, que significa lo mismo; la traducción hebrea es tardía y tiene el mismo sentido: `aliyyáh.

"Una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista y dispuesta"

La víspera de la fiesta de Pascua, como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Jn 13, 1). Estas palabras solemnes de san Juan, que resuenan con familiaridad en nuestros oídos, nos introducen en la intimidad del Cenáculo.

Jerusalén en el año 70 y la Ciudad Vieja en la actualidad. Gráfico: J. Gil.

Jerusalén en el año 70 y la Ciudad Vieja en la actualidad. Gráfico: J. Gil.

¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? (Mc 14, 12), habían preguntado los discípulos. Id a la ciudad —respondió el Señor— y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidle, y allí donde entre decidle al dueño de la casa: «El Maestro dice: "¿Dónde tengo la sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"» Y él os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista y dispuesta. Preparádnosla allí (Mc 14, 13-15).

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Conocemos los acontecimientos que sucedieron después, durante la Última Cena del Señor con sus discípulos: la institución de la Eucaristía y de los Apóstoles como sacerdotes de la Nueva Alianza; la discusión entre ellos sobre quién se consideraba el mayor; el anuncio de la traición de Judas, del abandono de los discípulos y de las negaciones de Pedro; la enseñanza del mandamiento nuevo y el lavatorio de los pies; el discurso de despedida y la oración sacerdotal de Jesús...

El Cenáculo sería ya digno de veneración solo por lo que ocurrió entre sus paredes aquella noche, pero además allí el Señor resucitado se apareció en dos ocasiones a los Apóstoles, que se habían escondido dentro con las puertas cerradas por miedo a los judíos (Cfr. Jn 20, 19-29); la segunda vez, Tomás rectificó su incredulidad con un acto de fe en la divinidad de Jesús: ¡Señor mío y Dios mío! (Jn 20, 28). Los Hechos de los Apóstoles nos han transmitido también que la Iglesia, en sus orígenes, se reunía en el Cenáculo, donde vivían Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos (Hch 1, 13-14). El día de Pentecostés, en aquella sala recibieron el Espíritu Santo, que les impulsó a ir y predicar la buena nueva.

El Cenáculo, Jerusalén  - El lugar de la Ultima Cena

Los evangelistas no aportan datos que permitan identificar este lugar, pero la tradición lo sitúa en el extremo suroccidental de Jerusalén, sobre una colina que empezó a llamarse Sión solo en época cristiana. Originalmente, este nombre se había aplicado a la fortaleza jebusea que conquistó David; después, al monte del Templo, donde se custodiaba el Arca de la Alianza; y más tarde, en los salmos y los libros proféticos de la Biblia, a la entera ciudad y sus habitantes; tras el destierro en Babilonia, el término adquirió un significado escatológico y mesiánico, para indicar el origen de nuestra salvación. Recogiendo este sentido espiritual, cuando el Templo fue destruido en el año 70, la primera comunidad cristiana lo asignó al monte donde se hallaba el Cenáculo, por su relación con el nacimiento de la Iglesia.

Recibimos testimonio de esta tradición a través de san Epifanio de Salamina, que vivió a finales del siglo IV, fue monje en Palestina y obispo en Chipre. Relata que el emperador Adriano, cuando viajó a oriente en el año 138, «encontró Jerusalén completamente arrasada y el templo de Dios destruido y profanado, con excepción de unos pocos edificios y de aquella pequeña iglesia de los Cristianos, que se hallaba en el lugar del cenáculo, adonde los discípulos subieron tras regresar del monte de los Olivos, desde el que el Salvador ascendió a los cielos. Estaba construida en la zona de Sión que sobrevivió a la ciudad, con algunos edificios cercanos a Sión y siete sinagogas, que quedaron en el monte como cabañas; parece que solo una de estas se conservó hasta la época del obispo Máximo y el emperador Constantino» (San Epifanio di Salamina, De mensuris et ponderibus, 14).

Saliendo de la ciudad por la puerta de Sión, una calle conduce al Cenáculo —hacia la izquierda— y a la basílica de la Dormición —hacia la derecha—. Firma: Leobard Hinfelaar.

Saliendo de la ciudad por la puerta de Sión, una calle conduce al Cenáculo —hacia la izquierda— y a la basílica de la Dormición —hacia la derecha—. Firma: Leobard Hinfelaar.

Este testimonio coincide con otros del siglo IV: el transmitido por Eusebio de Cesarea, que elenca veintinueve obispos con sede en Sión desde la era apostólica hasta su propio tiempo; el peregrino anónimo de Burdeos, que vio la última de las siete sinagogas; san Cirilo de Jerusalén, que se refiere a la iglesia superior donde se recordaba la venida del Espíritu Santo; y la peregrina Egeria, que describe una liturgia celebrada allí en memoria de las apariciones del Señor resucitado.

Por diversas fuentes históricas, litúrgicas y arqueológicas, sabemos que durante la segunda mitad del siglo IV la pequeña iglesia fue sustituida por una gran basílica, llamada Santa Sión y considerada la madre de todas las iglesias. Además del Cenáculo, incluía el lugar de la Dormición de la Virgen, que la tradición situaba en una vivienda cercana; también conservaba la columna de la flagelación y las reliquias de san Esteban, y el 26 de diciembre se conmemoraba allí al rey David y a Santiago, el primer obispo de Jerusalén. Se conoce poco de la planta de este templo, que fue incendiado por los persas en el siglo VII, restaurado posteriormente y de nuevo dañado por los árabes.

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Los cruzados

Cuando los cruzados llegaron a Tierra Santa, en el siglo XII, reconstruyeron la basílica y la llamaron Santa María del Monte Sión. En la nave sur de la iglesia estaba el Cenáculo, que seguía teniendo dos pisos, cada uno dividido en dos capillas: en el superior, las dedicadas a la institución de la Eucaristía y la venida del Espíritu Santo; y en el inferior, las del lavatorio de los pies y las apariciones de Jesús resucitado. En esta planta se colocó un cenotafio —monumento funerario en el que no está el cadáver del personaje al que se dedica— en honor de David. Reconquistada la Ciudad Santa por Saladino en 1187, la basílica no sufrió daños, e incluso se permitieron las peregrinaciones y el culto. Sin embargo, esta situación no duró mucho: en 1244, la iglesia fue definitivamente destruida y solo se salvó el Cenáculo, cuyos restos han llegado hasta nosotros.

En la planta baja se conserva parte del claustro del convento franciscano del siglo XIV. En la imagen se aprecian, en el primer piso, las tres ventanas del Cenáculo. Firma: Alfred Driessen.

En la planta baja se conserva parte del claustro del convento franciscano del siglo XIV. En la imagen se aprecian, en el primer piso, las tres ventanas del Cenáculo. Firma: Alfred Driessen.

La sala gótica actual data del siglo XIV y se debe a la restauración realizada por los franciscanos, sus dueños legítimos desde 1342. Los frailes se habían hecho cargo del santuario siete años antes y habían edificado un convento junto al lado sur. En la fecha citada, por bula papal, quedó constituida la Custodia de Tierra Santa y les fue cedida la propiedad del Santo Sepulcro y el Cenáculo por los reyes de Nápoles, que a su vez la habían adquirido al Sultán de Egipto. No sin dificultades, los franciscanos habitaron en Sión durante más de dos siglos, hasta que fueron expulsados por la autoridad turca en 1551. Ya antes, en 1524, les había sido usurpado el Cenáculo, que quedó convertido en mezquita con el argumento de que allí se encontraría enterrado el rey David, considerado profeta por los musulmanes. Así permaneció hasta 1948, cuando pasó a manos del estado de Israel, que lo administra todavía.

Se accede al Cenáculo a través de un edificio anexo, subiendo unas escaleras interiores y atravesando una terraza a cielo abierto. Se trata de una sala de unos 15 metros de largo y 10 de ancho, prácticamente vacía de adornos y mobiliario. Varias pilastras en las paredes y dos columnas en el centro, con capiteles antiguos reutilizados, sostienen un techo abovedado. En las claves quedan restos de relieves con figuras de animales; en particular, se reconoce un cordero.

En una de las claves son visibles los restos de un cordero. Firma: Alfred Driessen.

En una de las claves son visibles los restos de un cordero. Firma: Alfred Driessen.

Algunos añadidos son evidentes, como la construcción hecha en 1920 para la plegaria islámica en la pared central, que tapa una de las tres ventanas, o un baldaquino de época turca sobre la escalera que lleva al nivel inferior; este dosel se apoya en una columnita cuyo capitel es cristiano, pues está adornado con el motivo eucarístico del pelícano que alimenta a sus crías. La pared de la izquierda conserva partes que se remontan a la era bizantina; a través de una escalera y una puerta, se sube a la pequeña sala donde se recuerda la venida del Espíritu Santo. En el lado opuesto a la entrada, hay una salida hacia otra terraza, que comunica a su vez con la azotea y se asoma al claustro del convento franciscano del siglo XIV.

En la actualidad no es posible el culto en el Cenáculo. Solamente el beato Juan Pablo II gozó del privilegio de celebrar la Santa Misa en esta sala, el 23 de marzo de 2000. Cuando Benedicto XVI viajó a Tierra Santa en mayo de 2009, rezó allí el Regina coeli junto con los Ordinarios del país. Debido a la existencia del cenotafio en honor de David, que se veneraba como la tumba del rey bíblico, muchos judíos acuden al nivel inferior para rezar ante ese monumento.

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La presencia cristiana en el monte Sión pervive en la basílica de la Dormición de la Virgen —que incluye una abadía benedictina— y el convento de San Francisco. La primera fue construida en 1910 sobre unos terrenos que obtuvo Guillermo II, emperador de Alemania; la cúpula del santuario, con un tambor muy esbelto, se distingue desde muchos puntos de la ciudad. En el convento franciscano, fundado en 1936, se encuentra el Cenacolino o iglesia del Cenáculo, el lugar de culto más cercano a la sala de la Última Cena.

¿Qué distingue esta noche de todas las noches?

Fijaos ahora en el Maestro reunido con sus discípulos, en la intimidad del Cenáculo. Al acercarse el momento de su Pasión, el Corazón de Cristo, rodeado por los que Él ama, estalla en llamaradas inefables (Amigos de Dios, 222). Ardientemente había deseado que llegara esa Pascua (Cfr. Lc 22, 15), la más importante de las fiestas anuales de Israel, en la que se revivía la liberación de la esclavitud en Egipto. Estaba unida a otra celebración, la de los Ácimos, en recuerdo de los panes sin levadura que el pueblo debió tomar durante su huida precipitada del país del Nilo. Aunque la ceremonia principal de aquellas fiestas consistía en una cena familiar, esta poseía un carácter religioso fuerte: «era conmemoración del pasado, pero, al mismo tiempo, también memoria profética, es decir, anuncio de una liberación futura» (Benedicto XVI, Exhort. apost. Sacramentum caritatis, 10).

La sala del Cenáculo conserva la arquitectura gótica con que fue restaurada en el siglo XIV. En la fotografía, hecha desde la zona de la entrada, se ve la construcción para la plegaria musulmana en el muro de la derecha, y la escalera y la puerta que conducen a la capilla de la venida del Espíritu Santo en la pared del fondo. Firma: Jasón Harman (www.jasonharman.com).

La sala del Cenáculo conserva la arquitectura gótica con que fue restaurada en el siglo XIV. En la fotografía, hecha desde la zona de la entrada, se ve la construcción para la plegaria musulmana en el muro de la derecha, y la escalera y la puerta que conducen a la capilla de la venida del Espíritu Santo en la pared del fondo. Firma: Jasón Harman (www.jasonharman.com).

Durante esa celebración, el momento decisivo era el relato de la Pascua o hagadá pascual. Empezaba con una pregunta del más joven de los hijos al padre:

—¿Qué distingue esta noche de todas las noches?

La respuesta daba ocasión para narrar con detalle la salida de Egipto. El cabeza de familia tomaba la palabra en primera persona, para simbolizar que no solo se recordaban aquellos hechos, sino que se hacían presentes en el ritual. Al terminar, se entonaba un gran cántico de alabanza, compuesto por los salmos 113 y 114, y se bebía una copa de vino, llamada de la hagadá. Después, se bendecía la mesa, empezando por el pan ácimo. El principal lo tomaba y daba un trozo a cada uno con la carne del cordero.

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Una vez tomada la cena, se retiraban los platos y todos se lavaban las manos para continuar la sobremesa. La conclusión solemne se comenzaba sirviendo el cáliz de bendición, una copa que contenía vino mezclado con agua. Antes de beberlo, el que presidía, puesto en pie, recitaba una larga acción de gracias.

Al tener la Última Cena con los Apóstoles en el contexto del antiguo banquete pascual, el Señor lo transformó y le dio su sentido definitivo: «en efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1340).

FUENTE: http://www.primeroscristianos.com

miércoles, 12 de abril de 2017

EL LIGNUM CRUCIS

Archivo:Jan van Eyck 094.jpg

La obra “El hallazgo de la Vera Cruz” de Jan Van  Eyck(1390-1441) representa el momento en que la madre de Constantino I el Grande halla la Vera Cruz o lignum Crucis . Se hallaba enterrada debajo del templo de Venus que había sido edificado allí en tiempos del emperador Adriano , en el siglo II . Dejaría la mitad de la Cruz en Jerusalén, custodiada en la nueva iglesia que ordenaría construir, la Iglesia del Santo Sepulcro, mientras que la otra mitad iria a Roma y se repartirían pequeños trozos de la cruz entre las iglesias del Imperio. Ya en la Edad Media, el negocio de las reliquias inundaria de falsos fragmentos de la cruz las parroquias de toda Europa  
 
Hay diferentes teorías sobre lo que sucedió, pocos son los documentos en los que nos podemos basar y menos aún la confianza que podemos tener en la información que nos proporcionan , pero trataré de exponer una de las teorías más difundidas en las últimas décadas. No pretendo juzgar aquí si es cierta o no, nadie puede porque no hay evidencias. Espero, sólo, que nos invite a reflexionar y a pensar sobre lo que creemos y no creemos, pero por mi parte no entraré a opinar sobre ello porque es algo que afecta a la esfera más intima de cada uno de nosotros. Solo diré, para ser honesto con los que me leen, que yo soy creyente en el sentido de creer en otra existencia más allá de esta porque si no hubiera algo más, la vida carecería de sentido, pero eso no es más que un sentimiento íntimo y que no se basa en pruebas sino en sentimientos, pero las creencias hay que cuestionarlas para tratar de hallar la verdad.

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Vamos a empezar conociendo la historia de la reliquia a la que llamamos “Lignum crucis” que significa “madero de la cruz”  y que hace referencia al madero empleado en la crucifixión de Jesús. Para ello tenemos antes que conocer a una mujer, Flavia Iulia Elena(hacia 247-329), una mujer de la que desconocemos con certeza su lugar de nacimiento  aunque parece ser que fue en Bitinia, en la actual Turquía ,si bien hay una leyenda medieval que afirma que era hija de un monarca britano llamado Cohel.  Elena había contraído matrimonio con el general romano Constancio Cloro(250-306) y fruto de su matrimonio tuvo a Constancio , el futuro emperador Constantino I el Grande(272-337)

Constancio había sido elegido gobernador de la provincia de Britania  y es allí donde nació en 272 Constantino , en la ciudad de Eboracum, la actual York. Elena era cristiana y su esposo pagano , pero Constancio I respetó las creencias de su esposa y permitió que educase a su hijo en los principios del cristianismo. En esta época el Imperio estaba gobernado por dos emperadores, Diocleciano(244-311) y Maximiano(250-310) y cada uno de ellos tenía que elegir a un césar o príncipe que le sucediese al retirarse del poder. Diocleciano elige como sucesor a Constancio pero le obliga a abandonar a su esposa cristiana, Elena, para que tome por esposa a la hija de Maximiano, Flavia Maximiana Teodora. Constancio accede a la propuesta de Diocleciano y repudia a Elena, aunque dispone para ella y su hijo un retiro dorado en la ciudad de Tréveris , rodeados de todos los lujos y atenciones.


Esta imagen corresponde al lábaro,el nuevo símbolo creado por Constantino y que sustituiría a los estandartes de las legiones romanas, utilizado por primera vez en 312  en la batalla del Puente Milvio donde Constantino se enfrentó a las tropas del otro pretendiente al trono Imperial , Majencio. El lábaro esta formado por la unión de la XP, las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, XPISTOS y le sería sugerido a Constantino por una voz durante un sueño la vispera de la decisiva batalla  (imagen tomada del blob blogdeheraldica.blogspot.com)

 En 305 Diocleciano y Maximiano abandonan el poder y a Diocleciano le sucede Constancio , pero muere al año siguiente en 306, no sin antes dejar como heredero no a los hijos que tuvo con su segunda esposa, sino a  Constantino, el hijo que tuvo con Elena. Éste, que se había alistado siendo muy joven en el ejército, era admirado por sus tropas y  le proclaman como nuevo emperador, aunque tendrá que enfrentarse a otros candidatos en una guerra civil que no terminará hasta el año 312, cuando derrota en la batalla del Puente Milvio , a las puertas de Roma , contra las tropas de Majencio, hijo del antiguo emperador Maximiano. Según cuenta el historiador Eusebio Pánfilo en su “Vida de Constantino”, en las vísperas de la batalla que enfrentaría a los dos pretendientes al trono imperial, Constantino tuvo una visión de una gran cruz llameante en el cielo con la leyenda “In hoc signo vinces” que significa “Con este signo vencerás”. Esa misma noche una voz le exhortó a marcar la cruz de Cristo en los escudos de los legionarios y de sustituir los habituales estandartes de las legiones por el lábaro, una cruz entrelazada por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego XPISTOS.

Constantino, al que Elena no había conseguido convertir al cristianismo a pesar de haberle enseñado estas creencias desde su infancia, obtuvo una aplastante victoria , ratificada con la muerte de Majencio. Ya es emperador a todos los efectos. Un año después, en 313, Constantino I promulga el Edicto de Milán en virtud  del cual proclama la libertad de conciencia y religión en todo el Imperio convirtiendo al cristianismo en una religión libre e igual en condiciones y derechos que las demás creencias existentes en el Imperio , y además recibre el apoyo personal el emperador , ordenando la devolución de todos los bienes que les habían sido confiscados durante las persecuciones realizadas por Diocleciano. Su madre, Elena, veía cumplido uno de sus grandes sueños, la libertad del cristianismo dentro del Imperio, aunque no había podido convencer a su hijo del bautismo, algo que sólo haría poco antes de su muerte.

Archivo:CaputSHelenae 0578a.jpg

Relicario que contiene la cabeza de Santa Elena, la madre de Constantino I el Grande y la descubridora de las supuesas reliquias de la Santa Cruz, la Sábana Santa, la Lanza del Destino y la Escalera Santa. Se conserva en la catedral alemana de Tréveris, la iglesia más antigua de Alemania cuya construcción en ladrillo romano se inició por orden de la propia Elena. Podéis ver el rótulo que indica “Caput Helenae” o “Cabeza de Elena”

Es entonces cuando viaja hacia 326  a Jerusalén para cumplir su otra gran misión, la búsqueda de la Cruz donde, según los Evangelios, había muerto Jesucristo. Gelasio de Césarea(muerto en 390), discípulo del obispo e historiador Eusebio de Césarea(275-339), del que ya hablé en el artículo sobre la Sábana Santa y que fue el primero en escribir sobre la historia de la Iglesia en su “Historia ecclesiae”, nos lo cuenta con estas palabras recogidas en la “Historia ecclesiae”, continuación de la obra de su maestro:

“Alrededor del mismo período, Elena, la madre de Constantino, una mujer incomparable por fe, religiosidad, inigualable grandeza moral, se fue de viaje  a Jerusalén y allí se informó entre sus habitantes acerca del lugar en el que el cuerpo de Jesús había sido clavado a la cruz. Este lugar era muy difícil de individuar porque los primeros perseguidores habían erigido allí una estatua a Venus, ya que, cuando un cristiano quería venerar a Cristo en aquel lugar, parecía que rendía culto a Venus. Por esta razón, aquel lugar era poco frecuentado y casi había caído en el olvido. Pero cuando, como se decía, la pía mujer se dirigió al lugar que le había sido indicado por una señal celestial, hizo derribar cuanto había de vergonzoso y penoso y removió la construcción hasta lo profundo”


El fragmento del “Titulus Crucis”, nombre que recibe el rótulo que Pilato puso sobre la cruz de Jesús con la inscripción INRI(Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) pero no es el original hallado por Elena, sino una copia de la Edad Media, como han demostrado estudios de Carbono 14, que data su creación entre los siglos X al XII . Esta copia se conserva en la Básilica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma.

En efecto, Elena habría ordenado derribar el templo de Venus, que se hallaba sobre el Monte Calvario y que había sido construido en tiempos del emperador Adriano(76-138). Después de excavar halló un sepulcro conteniendo tres cruces junto con clavos y un letrero, el llamado “Titulus Crucis” con la inscripción INRI, IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM(Jesús Nazareno Rey de los Judíos) tal y como lo describe Juan en su Evangelio “Pilato , por su parte, escribió y puso sobre la cruz éste rótulo “Jesús el Nazareno , el Rey de los Judíos”(Juan 19, 19-20). Pero ahora había que averiguar cual de las tres cruces era la que correspondía a Jesús. Para ello Elena hizo poner un cadáver sobre cada una de ellas y cuando el cadáver fue depositado sobre la de Jesús, el hombre resucitó.

Elena ordenó construir una gran iglesia sobre el lugar donde se hallaron las cruces , la Iglesia del Santo Sepulcro, y ordenó dejar la mitad de la Santa Cruz en Jerusalén enviando la otra mitad a Roma engastada en un relicario de oro y piedras preciosas, junto con los clavos utilizados en la crucifixión y la escalinata de marmol del Pretorio de Pilatos, que aún hoy se conserva en Roma con el nombre de Scala Santa o Escalera Santa. Por sus peldaños es por los que habría subido Jesús para ser juzgado por Pilato. Situada frente a la Basílica de  San Juan de Letrán, el edificio que la alberga fue construido por orden del papa Sixto IV(1414-1484) disponiendo que la Escalera Santa condujera a la contemplación de otra reliquia cristiana , la  Santissimi Salvatore Acheiropoieton , que significa “no pintado por mano humana”. Ya en el siglo XVIII la Escalera Santa sería forrada con madera para evitar el desgase del marmol causado por la multitud de fieles que suben por ella de rodillas en señal de penitencia. También se pueden ver protegidas por un cristal presuntas gotas de sangre de Jesús, derramadas al abandonar el juicio después de haber recibido los latigazos ordenados por Pilato.


Imagen de la Escalera Santa traida por Santa Elena junto a la mitad del Lignum Crucis. Los visitantes la suben de rodillas en señal de penitencia , razón por la cual en el siglo XVIII se decidió forrarla de madera para evitar el desgaste del marmol original. Esta escalera es la que daba acceso al Pretorio de Pilato donde fue juzgado Jesús “Después ataron a Jesús , lo llevaron y entregaron a Pilato.Pilato le preguntó “¿Eres tu el rey de los judíos?”Y él respondió “Tu lo dices(Marcos 15,1-3) Protegidos por cristal se hallan las supuestas gotas de sangre dejadas por Jesús al abandonar el Pretorio y después de haber sido golpeado con el látigo  por orden del pretor.

El lignum crucis se convertía a partir de entonces en la reliquia más preciada de la cristiandad y ,poco a poco, fue siendo dividida para enviarla en pequeños fragmentos a iglesias de todo el Imperio. Años después, , hacia el 383, una monja viajera, Eteria, a la que dedique un artículo el 26 de febrero pasado, familia del emperador Teodosio I el Grande(347-395) , y que estaba recorriendo todos los lugares de la tradición cristiana, asiste a la adoración del Lignum Crucis el día de Viernes Santo y nos la describe así: “El obispo,sentado, oprime con sus manos el sagrado madero , mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que, en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robo una astilla de la santa reliquia. Por eso ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo”. También contempla el “Titulus crucis” del que escribe “En un relicario de plata se conserva un fragmento de la sagrada madera de la cruz. El relicario es abierto y la madera es extraída y tanto ella como el título son colocados sobre la mesa”

Ya en 614 , cuando el Imperio Romano de Oriente se había convertido en el Imperio Bizantino, Jerusalén es ocupada por las tropas del rey persa Cosroes II(rey de 590-628), se apodera de la Vera Cruz , otro nombre por el que se conocía a la Santa Cruz, para ponerla a los pies de su trono y pisarla cada vez que se sentara en él como símbolo del desprecio que sentía por el cristianismo. Después de años de duros combates el emperador bizantino Heraclio (575-641), consigue recuperarla en 628 y la devuelve a Jerusalén, donde permanecería ya de forma definitiva, en una ceremonia celebrada el 14 de septiembre de ese año, que a partir de entonces se conservaría en el calendario de la Iglesia como Exaltación de la Santa Cruz.

Archivo:Lignum-crucis.jpg

Lignum Crucis conservado en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, fundado por el monje Toribio, que sería canonizado, en el siglo VI. En el monasterio también se encuentran los restos del obispo de Astorga, llamado igualmente Toribio y también santo, quién había traído la reliquia  tras su estancia en Tierra Santa y con el permiso del patriarca de Jerusalén. En principio se conservó en Astorga pero fue trasladado al monasterio cántabro para protegerlo de la invasión musulmana. Es considerado el framento más grande que se conserva del Lignum Crucis.

Posteriormente, durante la Edad Media, se extenderían por toda la cristiandad fragmentos de la Vera Cruz ,convirtiendose estas presuntas reliquias en un gran negocio con las que se engañaba a muchos incautos con burdas falsificacionesl. Entre las reliquias del lignum crucis que se consideran auténticas, además de la que se conserva en el Vaticano, en España tenemos la que se halla en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria). La fundación de este monasterio se atribuye a un monje llamado Toribio en el siglo VI y el lignum crucis que allí se conserva fue traido por otro Santo Toribio, el obispo de Astorga, después de un viaje de peregrinación a Jerusalén. En principio se conservaba en Astorga pero en 714, cuando las tropas musulmanas dirigidas por Tariq avanzaban hacia el norte, fue trasladada para protegerla al Monasterio donde hoy aún se conserva . En cuanto al “Titulus Crucis”, el original se perdió y el que hoy se conserva en la  Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén  en Roma no es sino una copia que , según datación del Carbono 14, podría ser fechada entre el siglo X y el XII.

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Hasta aquí la historia del Lignum crucis que junto a los artículos dedicados a la Lanza Sagrada o del Destino y la Sábana Santa nos ha permitido conocer un poco más de estas reliquias del cristianismo.

FUENTE: https://elmentiderodemielost.wordpress.com