viernes, 18 de agosto de 2017

Terror en la bodega de vinos.


Cierto día Jorge caminaba por entre los prados hasta que se dio cuenta que pronto caería una gran tormenta. El cielo se ennegreció en un santiamén y los rayos eran lo único que alumbraba aquel paraje. Corrió a toda prisa, pues quería refugiarse de la lluvia, mas no encontraba ningún sitio próximo.

Después de unos minutos, alzó la vista y notó que frente a él se encontraba una vieja casa hecha de piedra. Se acercó a la morada y con el puño cerrado golpeó la puerta de madera fuertemente. Esta se abrió acompañada de un intenso rechinido, lo que hizo que a Jorge le entrara un terrible sentimiento de terror en el cuerpo.


Sin embargo, sabía que era mejor estar aquí que en otro lado. Del bolsillo de su pantalón sacó su encendedor y lo usó para ubicarse mejor dentro de la propiedad.

Empotrado en una pared vio un soporte el cual sostenía una tea. La encendió y camino por el extenso pasillo. Al final del corredor topó con un portón de gran tamaño.

– ¿Hay alguien ahí? Gritó enérgicamente.

Una vez más nadie le contestó. Entonces se dispuso a averiguar qué era lo que había en esa habitación.

Entró y se dio cuenta que aquel cuarto estaba repleto de botellas de vino. De hecho era una colección de bebidas y licores de distintos países cuidadosamente colocados en estantes según su grado de añejamiento.


– ¡Me saqué la lotería! Éste va a ser un auténtico festín.

Como pudo reventó el cuello de una botella y comenzó a beber su contenido como si de agua se tratara. Así lo hizo con varios recipientes más, hasta que perdió el conocimiento.

Desorientado abrió los ojos y su vista se enfocó en un recipiente de color dorado que tenía escrita una palabra en idioma antiguo.

Lo destapó y apreció que se trataba de un licor color marrón de fuerte aroma.


– Veamos a que sabe. Dijo.

Desdichadamente tras unos cuantos tragos, la piel de su cuerpo se le empezó a desprender y lo mismo pasó con sus órganos internos. Increíblemente la sangre de Jorge viajó por el aire hasta depositarse dentro de la vasija dorada.

Poco después las botellas volvieron a acomodarse y los restos del hombre se esfumaron por arte de magia negra.

FUENTE:https://leyendadeterror.com

jueves, 17 de agosto de 2017

Prisioneros en la oscuridad.


“Estoy desesperado, al borde de la locura, ha desaparecido hasta la última gota de optimismo de mi ser, ya me he resignado a salir de esta desagradable situación, pronto será mi turno, antes de que se drene la totalidad de mi cordura dejare como único testigo estas escrituras.

Alrededor de 2 semanas han pasado desde que despertamos en este sombrío lugar, atrapados en viles jaulas de filosas cañas y hiedras retorcidas, privados de nuestro libre albedrío. Desconocemos como y porque estamos aquí, pero algo es seguro no nos será fácil escapar de esta perturbadora pesadilla.

Un estremecedor chirrido irrumpe la silenciosa oscuridad de la habitación, sombras y pequeños destellos parecen danzar al ritmo de nuestros acelerados corazones, un tenue rayo de luz deja ver la silueta de un extraño ser, parecía triplicar nuestro tamaño, con largas extremidades, y aunque de apariencia frágil, su mirada y expresiones difundían desesperación y terror, se acercó y tomo una de las jaulas, arrastrándola se la llevo fuera de la habitación, mi cuerpo no respondía estaba paralizado, mi corazón golpeaba con tal fuerza mi pecho que dificultosamente podía respirar y me desvanecí.


Un espeluznante alarido me despertó, agudos gritos de tortura y dolor que me erizaban la piel, no era difícil imaginar lo que tras las puertas pasaba, se escuchó un fuerte estruendo y los gritos cesaron. Entre risas macabras se escuchaban golpes metálicos, como el de cuchillas penetrando la piel, la situación se tornaba insoportable, al grado de pensar en terminar mi propia vida.

Los rechinidos de la puerta anunciaban una nueva víctima, savia que pronto seria mi turno. Esta vez pude observar el rostro de la creatura, ojos saltones, piel grasosa, rosada y desprovista de vellos, con una tenebrosa sonrisa, entonces recordé una vieja leyenda que cuentan nuestros ancianos, no podía creer que estaba frente a frente con estos desagradables y sanguinarios seres, los humanos. Ya lo he decidido los enfrentare con mis últimas fuerzas cuando osen llevarme.”

Texto extraído de un antiguo papiro de piel, escrito en lenguas muertas con una extraña tinta de origen orgánico, fue encontrado en una cabaña en las entrañas de un extenso valle, junto a cuerpos humanos y cadáveres mutilados de extrañas criaturas aún sin identificar.

FUENTE: http://tushistoriasdeterror.blogspot.mx

miércoles, 16 de agosto de 2017

La Muñeca Enterrada.


José y Pablo eran casi hermanos se conocían desde pequeños y eran inseparables. Estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban. El caso fue el mismo para una entretenida tarea de Ciencias: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra. Era la excusa perfecta para que ambos obtuvieran permiso para ir al bosque.

Decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse. Marcaron todos los árboles para no equivocar el camino de vuelta. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención. El sitio era perfecto para escavar, tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Pablo sacó una moneda diciendo: – El que pierda empieza -. José perdió el lanzamiento y un poco desganado buscó por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Un montón de hongos rojos con puntos blancos llamó su atención.


Comenzaron entonces con la tarea, recogiendo muestras de tierra en las bolsas, – ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pablo. – ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pablo ridiculizando a su amigo. José por hacerse el valiente siguió cavando, – ¡Mira! – gritó José cuando llevaba unos minutos cavando. Pablo fue corriendo a ver lo que José le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello – ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pablo con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que José sostenía en su mano.

José que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pablo: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta. El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.


Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, porque José se detuvo a vomitar. Al llegar a casa a José parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y se puso pálido. Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca José murió.

Desconsolado por la muerte de su amigo, Pablo empezó a devoraba libros al por mayor. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas para lo que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió José eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.


Un día, en una extraña librería, Pablo encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca: “El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual”.

Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

martes, 15 de agosto de 2017

Dile a mis padres


Después de haber reñido con sus padres por una fiesta a la que no le dejaban ir, una joven chica decide a pesar de todo ir. Para ello se escapa de casa saliendo por la ventana de su habitación. Una vez en la fiesta, conoce a un chico más mayor que ella. Hablan, ríen,... hasta que él le propone ir a otra fiesta, mucho más animada que la que están. Ella acepta (el chico le gusta mucho) y van en el coche de él. Una vez en la fiesta nueva, el chico bebe más de la cuenta a lo que la joven se siente incómoda y le pide que la lleve a la otra fiesta, donde están sus amigos. Él accede, pero en el trayecto de vuelta sufren un brutal y terrible accidente.


Cuando la muchacha se despierta, está en la cama de un hospital. Una enfermera le cuenta que su amigo que conducía había fallecido y que también habían muerto los pasajeros del otro coche. El dolor de su alma era muy fuerte. Pero el de su cuerpo más. Sintiendo que su muerte estaba próxima, la muchacha pidió a la enfermera de decirles a sus padres que les quería, que estaba muy dolida por haberles desobedecido y que no se reprocharan nada, que todo esto había sido sólo culpa suya.

Poco tiempo después la muchacha murió. Pocos minutos después llegaron los amigos de la chica, que fueron al hospital nada más enterarse del trágico accidente. Uno de ellos le pidió a la enfermera si la chica había dejado un mensaje para sus padres. Pero la enfermera contestó que no, que no había dicho nada. Otra enfermera escuchaba la conversación y se intrigó mucho, porque ella sabía que la chica sí había dejado algo para sus padres. Al preguntarle a su colega porqué había mentido, ésta contestó que no sabía qué decirles, porque las dos personas que habían muerto en el otro coche... ¡¡¡eran los padres de la chica!!!


FUENTE: http://leyendas-urbanas.webmisterio.com

lunes, 14 de agosto de 2017

El Brazalete Rojo


Cuando se admite a alguien en un hospital, se le coloca un brazalete de plástico blanco con su nombre y datos impresos en él. Existen otros colores de brazaletes, y cada uno tiene su significado. Los brazaletes rojos, por ejemplo, se le colocan sólo a la gente ya fallecida.

Un experimentado cirujano del hospital había terminado su turno y estaba listo para retirarse a casa a descansar, el turno de noche era de por si pesado y además recién había terminado de operar a un paciente, y se sentía muy cansado, casi arrastrando los pasos se disponía a bajar al estacionamiento, pues estaba en el cuarto piso. El elevador estaba tardando así que se recargó en la pared mientras esperaba, pues ir por las escaleras no le parecía muy buen idea en ese momento.

Al finalizar su espera se metió al elevador con rapidez, y un enorme gusto, se recargó de nuevo en la pared después de darle las buenas noches a una joven que venía ya en la cabina. Estando los dos solos, él continuo a plática de forma casual a la señorita mientras el elevador bajaba.


De pronto el elevador se detuvo en un piso, las puertas se abrieron y una mujer quiso subir con ellos, pero el doctor rápidamente presionó el botón para cerrar las puertas y al azar cualquier otro que los llevaba hasta el último piso.

La chica que lo acompañaba se sorprendió demasiado, y no perdió tiempo para expresar su desacuerdo, diciendo que eso había sido bastante grosero y con una mueca de desaprobación le preguntó: – ¿Porque le cerró la puerta a aquella mujer? – el médico con la cara muy pálida y las manos temblorosas contesto: -Es la mujer que acabo de operar, por desgracia murió en la sala de operaciones… ¿No vio usted el brazalete rojo que llevaba puesto? – La joven le sonrió mientras alzaba la mano diciendo: – ¿uno igual a éste? -.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

viernes, 11 de agosto de 2017

La extraña criatura del armario.


Julián era un joven atlético, alto, bastante fuerte y sobre todo, que afirmaba no temer a nada. Sin embargo, todo cambió cuando sus padres decidieron mudarse a otra localidad y concretamente, una casa en el campo alejada del resto del pueblo. Se trataba de una casa bastante amplia que no parecía esconder prácticamente ningún secreto para él, pero se equivocaba profundamente.

Durante algún tiempo, las cosas parecían no haber cambiado en la vida de Julián, pero con el transcurso de los días comenzó a escuchar extrañas voces en el armario de su habitación que le ocasionaban numerosas pesadillas.

En ocasiones Julián soñaba cómo una criatura bastante peluda salía del armario para llevárselo consigo, mientras que otras veces tenía una gran cantidad de sueños que no podía recordar por lo extraño de los mismos.

Los padres del chico no sabían que hacer y decidieron optar por la vía psicológica para tratar de, en la medida de sus posibilidades, superar los numerosos miedos con los que contaba su hijo, pero nada mejoró en cuanto a la vida del joven, que solamente consiguió una serie de recetas para dormir.


Un día de intensa lluvia decidió acostarse temprano porque a la mañana siguiente tenía que levantarse por la mañana para acudir al colegio. Cuando llevaba algunas horas dormido placidamente y en descanso, al menos aparente, la puerta del armario de su cuarto se abrió y una mano peluda salió de la misma.

Julián gritó con todas sus fuerzas pero no tenía voz y sus padres no pudieron escucharlo. A la mañana siguiente, cuando su padre acudió a su habitación para despertarlo y llevarlo al colegio, comprobó cómo Julián no estaba y la puerta del armario estaba llena de golpes y arañazos.

Desde ese preciso instante, los padres de Julián comprendieron que debieron creer al menor acerca de las historias de un terrible monstruo que habitaba en su armario y se sienten profundamente tristes. Tanto es así, que han contactado con un gran número de expertos para intentar traer consigo, de vuelta, a su hijo desaparecido en extrañas circunstancias. Sin embargo, no han tenido éxito.

La casa fue puesta a la venta tiempo después y no es, ni mucho menos, el primer caso de niños pequeños que afirman ver a un extraño ser en el fondo del armario de aquella habitación. Tampoco Julián será el último niño que desaparece como consecuencia de las acciones de aquella bestia de origen desconocido.

FUENTE: http://www.cuentosdeterror.mx

jueves, 10 de agosto de 2017

Leyenda de la mujer de los ojos iluminados.


Un par de chicos un poco pasados de los veinte, se divertían en una fiesta llena de hermosas jovencitas. Uno de ellos tenía que levantarse temprano al siguiente día para ir a trabajar, así que se retiró temprano, dejando al otro en la fiesta, pues este estaba más acostumbrado a trasnocharse, ese era su ambiente natural y lo estaba disfrutando.

Mientras su amigo dormía plácidamente en casa, el otro muchacho se retiró del convivio en la madrugada, cercano a las tres de la mañana. Caminó un par de calles esperando ser alcanzado por un taxi, pero se encontró algo mejor. Una chica que estaba sentada en la banca de un parque.

El exceso de bebida en su sistema, no dejaba que el muchacho notara lo extraño de la escena, ya que la mujer lucía un hermoso vestido blanco, y accesorios de una época distante. Él solo pensaba en acercarse y conquistarla. Pero antes de llegar ante ella, la chica se puso de pie dándole la espalda y alejándose a paso lento.


Pero bien sabemos lo insistente que se torna una persona pasada de copas, por no decir terca. La siguió tan rápido como su tambaleante y ebria humanidad le permitía hasta la puerta de un campo santo y en estos terrenos no hay borrachera que dure.

El tipo se dio cuenta donde estaba y retrocedió, pero la mujer que hasta ese punto conservaba el misterio de su identidad, se dio la vuelta, mostrando dos ojos encendidos como faroles, y dijo: —¿Acaso ya no quieres acompañarme?—y por un momento ni siquiera supo que le provocaba más terror, si esos ojos más rojos que el fuego o la sonrisa macabra que evidenciaba mil ideas de tortura.


Ahí encontraron al hombre tirado en las puertas del cementerio, inconsciente pero con los ojos abiertos, los tubo así toda la noche, estaban completamente rojos, hinchados, se dice que los habría perdido a no ser por la mujer de la limpieza que lo atendió a tiempo.

Estuvo seis meses en tratamiento psiquiátrico, donde pudo por fin revelar de a poco lo que le sucedió aquella noche, y las personas coincidieron que se había encontrado con el espectro de una mujer asesinada, que perdió sus ojos cuando el novio la golpeo y le dio muerte…ahora ella vaga por ahí, hipnotizando a los hombres, y dañando sus globos oculares, en venganza por lo que le hicieron a ella. Y asi, su historia se ha transformado en leyenda, la leyenda de la mujer de los ojos iluminados.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

miércoles, 9 de agosto de 2017

Manos al fondo de la cama.


Irene era una joven que se encontraba en plena infancia y le encantaba, entre otras cosas, dormir con su madre por las noches porque se sentía inmensamente protegida a su lado. De hecho, solían dormir juntas, abrazadas, hasta que la chica cumplió algunos años y dejaron de hacerlo.

Una noche mientras dormían juntas, la chica se quedó perfectamente dormida y su madre, aprovechó para acudir al cuarto de baño y regresar tiempo después a la cama con su hija. Mientras que su madre se encontraba en el baño, aunque Irene no lo sabía porque no se había enterado de sus movimientos, notó cómo tiraban de la sábana que ambas compartían.

La chica, que estaba soñando y realmente dormida, no pudo evitar decir, mamá deja de tirar de la sábana que tenemos que compartirla. A lo que su madre le respondió que dejase de soñar porque ella estaba en el baño y solamente era un sueño. Por ello, continúo durmiendo como si no hubiese sucedido nada y se calmó rápidamente ante tales palabras.


A la mañana siguiente, cuando se levantaron para desayunar juntas en compañía de su padre que regresaba de un largo viaje en Canadá con la empresa, la chica comentó lo sucedido la anterior noche, pero su madre le restó relevancia y supuso que simplemente se trataría de un sueño.

Cuando llegó la noche siguiente, y la madre de Irene se fue al dormitorio conyugal para dormir con su marido, la chica experimentó un conjunto de sueños y pesadillas que no alcanza a entender. De hecho, cuando su madre se levantó y acudió al dormitorio para despertarla, solamente había un pequeño atisbo de una lucha sucedida durante el devenir de la noche, y las sábanas estaban repartidas por la habitación.

Al correr las cortinas, se dio cuenta que la ventana se encontraba abierta de par en par y lamentablemente, alguna persona había accedido al dormitorio de la niña para llevársela consigo.

Pese a que los investigadores en general, intentaron dar con la niña desaparecida no pudieron hacerlo y solamente se pudieron encontrar, el reloj que llevaba la noche mientras dormía, unas zapatillas suyas de caminar por casa y la fotografía que tenía con sus padres.


Si en algún momento durante noche notas que alguien tira de tus sábanas, lo mejor que puedes hacer es encender la luz y gritar bien fuerte, algo se esconde bajo tu cama y podría llevarte para hacerle compañía a la solitaria Irene que habla con bastantes pocos seres humanos.

FUENTE: http://www.cuentosdeterror.mx

martes, 8 de agosto de 2017

La avioneta roja.


A Lucas le urgía llegar a Cancún, pues su jefe le había encomendado que se entrevistara con unos inversionistas de la compañía en aquellas paradisíacas playas.

Frenéticamente se puso a buscar vuelos que lo llevaran para allá lo más rápido posible. Desafortunadamente, no pudo encontrar ninguna línea comercial que lo condujera a su destino en ese día.

Por esa razón, no le quedó otra alternativa que ir personalmente al aeropuerto y ver si podía contratar a un piloto particular.

Después de mucho indagar, encontró a un aeronauta que hacía recorridos frecuentes por esa zona de México. Lo malo era que aparentemente sólo transportaba mercancía. Sin embargo, como Lucas no tenía tiempo que perder, se le acercó y le preguntó.


– Hola señor, disculpe la molestia pero quería preguntarle ¿cada cuando lleva a cabo viajes a Cancún? Dijo el ejecutivo.

– ¿Por qué quiere saber eso? ¿Tiene algo que transportar? Replicó el piloto.

Lucas sintió miedo al escuchar la voz del hombre, pero más aún cuando lo miró a los ojos. No obstante, el muchacho estaba empeñado en saber si conseguiría o no su objetivo.

– No mire, lo que pasa es que me apura llegar allá esta misma tarde y usted es mi única alternativa.

– De acuerdo joven, yo lo llevaré, justamente hoy me toca hacer uno de mis viajes a Cancún. Pero eso sí, le advierto que le costará mucho dinero.

– Por eso no se preocupe, le pagaré una parte en efectivo y además le haré un cheque. Agradezco su gentileza. Dijo Lucas.

– No me lo agradezca, puede que termine arrepintiéndose de esta decisión.


Ambos subieron al artefacto volador. Para esto era una avioneta pequeña de color rojo. Lucas abrochó su cinturón y esperó a que la máquina surcara los aires.

Cuando el aeroplano tomó suficiente altura, el piloto sacó de su bolsillo una pistola y se disparó en la sien, dejando que el aeroplano se desplomara sin control sobre el mar.

Lucas murió del susto antes del impacto contra el agua.

Pese a eso, hay quien afirma seguir viendo a menudo a la avioneta roja salir de ese aeropuerto.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

lunes, 7 de agosto de 2017

La casa de la bruja


A las afueras de Tijuana corría el rumor bastante recurrente de la existencia de una casa en la que habitaba una bruja. Aunque esto causaba un tremendo miedo para multitud de lugareños, no ocurría para nada lo mismo en el caso de infinidad de turistas que querían visitar el lugar.

Una joven guía, ofrecía la opción de conocer el lugar. No obstante, nadie había conseguido verla y los que lo hicieron, nunca más volvieron a ser vistos.

Una pareja estadounidense procedente de Boston, decidió comenzar una ruta por diferentes municipios de México y entre ellos, una de las paradas prácticamente obligatorias, fue la de conocer esta hermosa ciudad.


Cuando la pareja llegó al lugar y se enteró de las noticias que eran contadas en cualesquiera de los bares por los que pasaban, comprendieron que tenían que ver con sus propios ojos aquella casa en la que, al menos aparentemente, habían sucedido extraños sucesos que resultaban inexplicables para la mayoría de científicos.

Emily, era la guía que con gusto acompañaba a los turistas que deseaban conocer la historia verdadera de la casa. De hecho, frecuentemente falseaba datos y añadía los que ella quería, para darle mayor notoriedad de la que ciertamente tenía el lugar. Sin embargo, tenía un horario que cumplir y no le gustaba quedarse por los alrededores al anochecer.

El día que los turistas contactaron con ella, era lluvioso, había una niebla que imposibilitaba ver que sucedía alrededor y ello generaba una sensación bastante siniestra de solo pensar el sitio en el que se encontraban y también, algunas historias que contaban de él.


La mujer que se llamaba Marian, empezó a sentir un gran pánico de solamente recordar algunas de las historias que le habían sido contadas tanto por las gentes del lugar, como por Emily y quiso marcharse del sitio, aunque su esposo la convenció para dar un paseo prometiéndole que no pasaría nada.

Mientras Emily estaba hablando por el celular con un compañero suyo, los turistas se adentraron en el bosque. Llegado un punto, la mujer del turista puso su mano sobre el hombre de su marido y éste la respondió igualmente. Sin embargo, al volverse para abrazarla se dio cuenta que era una mujer de otra época.

Pronto recordó las historias de la bruja y cómo ésta se había llevado a su mujer sin él percatarse. Rompió a llorar pero no brotaron las lágrimas de sus ojos porque no podía, trató de gritar pero le resultaba imposible y andar tampoco podía hacerlo. Entonces, cerró los ojos y aceptó sus circunstancias, había desafiado los consejos que les dieron por curioso y no podía hacer otra cosa.


30 minutos después, era el momento de reunirse de nuevo con los excursionistas, fueron llamados pero no aparecieron para regresar. Con la llegada de la policía al día siguiente, solamente hallaron sus carteras y mochilas.

FUENTE: http://www.cuentosdeterror.mx