lunes, 23 de octubre de 2017

La leyenda del ahorcado de Toluca.


Sucedió en tiempo coloniales, en la ciudad mexicana de Toluca, en lo que fuera el Virreinato de Nueva España, que una mujer de la aristocracia local, Isabel Hernández, corrió con angustia a presentarse ante su confesor, el padre Benito de Pedrochea, a someterse a confesión y relatar el mal que la aquejaba: a cualquier hora, fuera de día o de noche, la figura de un hombre colgado, pendiendo siniestramente de una soga, se aparecía en una habitación, y quedaba allí por un buen tiempo, aun cuando los gritos o la huida desesperada de la señora trataran de ahuyentarlo.

Al principio, el padre Benito restó importancia al asunto, tranquilizando a Isabel y diciéndole que se trataba seguramente de su imaginación, que ciertamente habría sido algún mal sueño que se repetía. Pero todas las semanas la señora Isabel se apersonaba en la iglesia para contar su infortunio; finalmente el padre Benito se cansó y prometió que concurría a casa de Isabel para hacerle entrar en razón y demostrarle que no tenía nada que temer mientras su alma estuviera libre de pecado.

Fue así que el padre Benito se acercó a la residencia de la señora Isabel Hernández y aguardó a que se produjera el portento. Dieron las doce, el padre estaba a punto de retirarse, cuando, a pesar de su estupefacción, la figura de un hombre ahorcado apareció ante sus ojos, en medio del dormitorio de Isabel. La señora se desmayó; el padre, haciendo uso de toda su presencia de ánimo, increpó a la figura y lo conminó, en nombre de la religión, a que confesara que pretendía.

Con voz doliente, el hombre indicó que sólo hablaría con Isabel. Pese a la contrariedad que esto le provocaría, Isabel fue despertada, y con el auxilio del padre Benito y los aterrorizados criados, dialogó con el fantasma.


El hombre, con voz dolorida pero firme, contó que años atrás había deshonrado a una joven mujer, que ahora vivía encerrada por la vergüenza, prometiéndole matrimonio para que ella se le entregara, cuando en realidad no pensaba hacerlo.

Tras haber cumplido con su objetivo, el hombre huyó del pueblo. Poco después había muerto en un accidente. Desde entonces se hallaba en un lugar lúgubre, sombrío, doloroso (no en el sentido físico) del que sabía que podría salir si obtenía el perdón de la mujer que había perjudicado, que no era sino la hija de una cercana amiga de Isabel. Tal era la razón por la que rogaba que Isabel intercediera y lograra de esa mujer el perdón.

El padre Benito alentó a Isabel a cumplir con el pedido del fantasma; según la interpretación religiosa, ese hombre se hallaba en el purgatorio, e Isabel no podría negarse a llevar a cabo una intercesión de la que bien pudiera necesitar en el futuro. Convencida, Isabel se acercó a casa de su amiga, relató lo sucedido, pero recibió una dura respuesta: la madre de la joven mancillada negaba que su hija pudiera acceder a perdonar a persona tan malvada. Consultada la hija, dudó; finalmente, consintió en perdonarlo, pero confesó que lo haría para que no sufriera penalidades, no le era posible disculparlo de corazón. Isabel regresó presurosa a su casa a comunicar las novedades, pero el fantasma ya se había retirado. Isabel y el padre Benito lo esperaron al otro día, y al siguiente, y al otro, y al otro, pero ya no retornó.

Ignoramos si, enterado de la decisión de la joven, el fantasma había cejado en sus esfuerzos y se había resignado a permanecer en esa zona del bajo astral a perpetuidad, y si sólo la intención de perdonar de la niña bastaba. No lo sabremos ya, a menos que la sombra del ahorcado de Toluca reaparezca para suplicar misericordia algún día.

FUENTE: https://www.aboutespanol.com

viernes, 20 de octubre de 2017

Desde su Ataúd gritaba el nombre de su asesino.


Historias sorprendentes van y vienen, pero ésta de verdad te dejará sin aliento, pues unos gritos se empezaron escuchar desde el ataúd y cuando lo abrieron la joven no dejaba de gritar el nombre de su asesino.

Una historia ocurrida en el año 2002 en El Salvador está causando impacto en las redes sociales, al contener dolor y tragedia con un extraño e inesperado final. Resulta que en dicha fecha y lugar se estaba llevando a cabo el velorio de una joven de tan sólo 17 años de edad que habían decretado muerta a consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza, provocado por una fuerte caída.

Ella se llamaba Margarita Casas y toda la familia estaba completamente destrozada y sumida en un terrible llanto por la muerte de la adolescente.

El doctor que certificó la muerte de la joven se trató de su propio tío, quien también estaba presente en el velorio de Margarita. También, se encontraba en el velorio su novio un poco mayor que ella, quien se llama Nicolás Calderón y lloraba desconsolado al lado del ataúd, el cual estaba cerrado a petición de la madre.

Pero no todo era lo que parecía hasta aquí. Cuando el tío estaba en pleno discurso, el novio se levantó repentinamente y empezó a gritar “¡Está viva!”, por lo que procedió a abrir el ataúd y empezó a romperlo para liberar a su novia, mientras todos se quedaron sorprendidos e impedían que él siguiera.


Sin embargo, el novio no se detuvo y liberó a Margarita, quien estaba completamente viva y gritaba el nombre de su tío muchas veces, hasta que empezó a decir que había sido su tío quien la había golpeado.

Resulta que su tío había abusado de ella y la había golpeado durante horas hasta que recibió el golpe en la cabeza que la hizo perder la razón.

Las autoridades intentaron apresar de inmediato al tío por intento de homicidio, violación y por casi enterrar a su sobrina viva. Como si no fuera poco, la policía descubrió que también era culpable de la desaparición de tres chicas más. Sin embargo, el tío se había escapado del funeral y sigue suelto.

FUENTE: http://www.esplota.com

jueves, 19 de octubre de 2017

La historia de la casa de la calle de Aramberri.


Un 5 de abril correspondiente al año de 1933, la ciudad de Monterrey fue escenario y testigo de un terrible acontecimiento en una casa situada en la calle de Aramberri número 1026, casi esquina con Diego de Montemayor cercana al barrio de la Luz en pleno centro de Monterrey.

Todavía de madrugada, más o menos a las seis y media de la mañana, Delfino Montemayor se despidió de su esposa Antonia Lozano de 54 años para asistir a su empleo en la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey; mientras la hija de ambos llamada Florinda Montemayor con tan solo 19 años, aún seguía durmiendo. Al regresar por la tarde don Delfino vio a su esposa e hija cruelmente asesinadas.

Esta familia procedente de General Zuazua, Nuevo León, había vendido todo su patrimonio para establecerse en Monterrey. Al saber que tenían dinero en efectivo, un grupo de delincuentes penetró en la casa y asesinó a la madre y a su hija para luego huir con las pertenencias.


Cuando arribaron las autoridades, quedaron asombradas por la forma tan salvaje del crimen cometido. La sospecha se fue sobre unos parientes de la familia pues la puerta de entrada no había sido forzada y las infortunadas mujeres permitieron en su momento el acceso a sus agresores.

Un detalle guío a la captura de los asesinos: había un rastro de sangre que salía de la casa con rumbo a otro domicilio situado a escasos metros. Para asombro de todos, dos de los asesinos resultaron ser sobrinos de la señora Florinda y hallaron las pertenencias de la familia en el negocio que tenían a la vuelta de la casa. Uno de ellos llamado Gabriel habló. El y dos secuaces planearon el robo junto con un chofer y el asesinato de las mujeres, a quienes mataron para no ser reconocidos. Arrestados y en espera de una dura condena, fueron ejecutados al aplicarles la ley fuga en una loma llamada de la santa Cruz, situada a la entrada y en enfrente del cementerio de General Zuazua, Nuevo León. Luego los cuerpos de los asesinos fueron expuestos para calmar el morbo y las buenas conciencias de la sociedad regiomontana de la época.

La gente del Monterrey de entonces lo calificó como una venganza ordenada por el padre y esposo de las dos mujeres que perdieron la vida. El crimen se fue borrando de la memoria de los vecinos, pero no los extraños sucesos que se desencadenaron de ahí en adelante en la casa Aramberri.
Los cuatro maleantes reconocieron lo siguiente: originalmente acudieron con la intención de cometer un robo pero terminaron degollando a sus víctimas. Se llamaban Gabriel Villarreal, Emeterio González de León, Pedro Ulloa y los hermanos Heliodoro y Fernando Montemayor, ambos sobrinos de los dueños de la casa. Hubo otro cómplice a quien le apodaban “el ciego ” pero no participó directamente en el crimen.


Un detective llamado Inés González encontró la primera pista para hallar a los culpables: un rastro de sangre salía de la casa. En este proceso repleto de pistas y conjeturas, el camino repleto con las gotas de sangre que salen de la casa donde ocurrieron los asesinatos hasta conducir a una carnicería propiedad de Gabriel y Emeterio tan famosos en ese barrio. En consecuencia, la captura de los malandros es inminente.

Mucho de lo que se sabe acerca del crimen de la casa de la calle de Aramberri se debe a los periódicos de la época, a versiones orales, al expediente judicial y a dos novelas: la primera publicada al poco tiempo del fatal episodio escrita por Eusebio de la Cueva y la segunda por Hugo Valdés Manrique en 1994.

A esta obra le debemos casi todo lo referente al crimen. Recientemente la dirección de publicaciones de la UANL hizo una edición ampliada incluso hasta en formato electrónico. Durante mucho tiempo la casa situada en el número 1206 de la calle Silvestri Aramberri estuvo abandonada y ruinosa. De pronto se convirtió en un sitio turístico inevitable para quienes salían en los bares y antros del Barrio Antiguo de Monterrey durante las madrugadas.


Tal vez por la necesidad de tener una experiencia sobrenatural o por los efectos del alcohol, pero quienes acudían a la casa decían escuchar los gritos y lamentos de dolor. Decían que los espíritus de las mujeres asesinadas no descansaban en paz. El crimen de la casa de la calle de Aramberri cobró más fama cuando comenzó a hablarse de la existencia de un perico. Basada en una versión oral y luego justificada en una psicofonía grabada que repetía incansablemente unas palabras emitidas por un loro que serían fatídicas: “Díles que no me maten, Gabriel”.

Aprovechando la vibra de la casa, unas personas vinculadas a la brujería acudían para llevar a cabo ritos y sacrificios de animales, por lo que las puertas y ventanas de la casa debieron ser selladas y enrejadas para cerrarles el acceso. Aun así la gente se las arreglaba para entrar, haciendo agujeros en la pared o por el techo.

En el año 2002, siendo gobernador Fernando Canales Clariond amenazó con tirar la casa para terminar con los rumores existentes que alteraban la paz del barrio. Otros hablan de un segundo asesinato dentro de la casa pero fue desmentido por la policía, tal vez con el fin de evitar intromisiones y nuevas travesuras.


Por ejemplo, cuando llegaban los visitantes salían misteriosamente unos niños que se ofrecían como guías a través de las habitaciones y del patio. Al concluir el recorrido pedían una gratificación y amenazaban a los presentes: quien llega conduciendo el vehículo siempre termina en un accidente automovilístico. Actualmente la casa Aramberri permanece cerrada y tapiada. Y a causa de su pasado trágico y de la leyenda que la rodea, no la dejan descansar en paz.

En la obra de Hugo Valdés se descubre una cara ignota de Monterrey. Ahora se nos presenta como una ciudad violenta, insegura y poblada por nuevos vecinos que llegaron a Monterrey atraídos por la fama del trabajo y el sueldo seguro. Una fama que ahora nos agobia y no nos deja vivir tranquilos ciertamente.

FUENTE: https://revistavocesdelmisterio.wordpress.com

miércoles, 18 de octubre de 2017

La cosa extraña del Ataúd.


¿De qué trata?: Un Ataúd profanado por ladrones que tiene una de las cosas más extrañas que haya visto el vigilante durante mucho tiempo en su trabajo. Ahora debe resolver el misterio que asecha luego de que los maleantes hayan dejado inexplicablemente el lugar de los hechos.

En el siglo XIX era difícil saber cuando alguien entraba en coma, o mejor dicho imposible. Hubo muchas muertes que se produjeron cuando las personas ya estaban 3 metros bajo tierra. Aquella persona que perdiera el pulso se declaraba muerta y se procedía a enterrarlas. Pero cuando se dieron cuenta de que al limpia las fosas se encontraban con ataúdes arañados por dentro se sorprendieron totalmente.

Hoy en día esto no pasa tan seguido, hay métodos que identifican cuando una persona se encuentra sin signos vitales. Se sabe que las personas en coma duran meses y hasta años, hasta detectar vida con pulsaciones nulas o sin ellas. Esta es la historia de un hombre que se dedicaba a cuidar un cementerio, era el vigilante del mismo y velaba por que los ladrones no se hicieran con lápidas valiosas y ataúdes emblemáticos.

Pero una noche el mismo se quedaría dormido, eran alrededor de las 2 A.M. Un grupo de tres ladrones se disponían a hacerse con la lápida y hasta el ataúd de una difunta llamada Sara Óvanos. El ataúd valía miles de dólares, sabían que podían cambiarlo en una casa de cambios en las cercanías de los casinos de Texas y se harían con buen dinero.


Todo ya estaba planeado, 2:30 PM y aún el vigilante dormía. Brincaron las paredes del cementerio en busca de la lápida, a la cual llegaron con facilidad, pues ya le habían visitado días anteriores para hacer todo más fácil. Alrededor de la tumba estaba protegida por una cerca metálica y un candando que regía la puerta de la morada.

Sin embargo, con algunos métodos Bumping rompieron la seguridad del gran candado, abriendo la puerta y procediendo a dañar el trabajo en cemento que se encontraba en el lugar de entierro para proceder a desenterrar. Tras una hora de estar desenterrando y a pocos centímetros de la tumba escucharon algunos golpes que provenían del ataúd, esto provocó que los 3 ladrones salieran huyendo despavoridos, dejando su arduo trabajo a casi terminar.

Los gritos de estos delincuentes despertaron del profundo sueño al vigilante, el cual procedió a investigar de donde provenían. Pero más temprano que tarde llegó a la tumba de Sara, la cual se encontraba destruida, tal y como la dejaron los maleantes. El vigilante acercándose a la tumba observó que esta ya casi estaba desenterrada, por lo que procedió llamar a la policía y no tocar nada.


Al colgar la llamada escuchó unos gritos de auxilio que provenían de la tumba. Enseguida el hombre ha pensado de todo. Seguro que se trata de a una mujer que han enterrado viva en esta antigua tumba, o es una trampa. El vigilante fue precavido y bastante inteligente, acercándose preguntó a quien pedía llamados de auxilio.

-¿Quién es?

-¡Auxilio! Por favor ¡Sáquenme de aquí!

El hombre se acercó a la lápida rota y podía ver el nombre de ella, Sara Óvanos.

¿Podrías decirme tu nombre por favor?
Por favor ¡Sáqueme de aquí!

Estaba dudoso de ayudarle, primero ha preguntando:

Disculpa pero para poder ayudarte necesito saber tu nombre
¡Soy Sara Óvanos! Por favor Ayúdeme ¡No me deje encerrada aquí!

El hombre se le ha erizado todos los pelos del cuerpo. Sabía que algo andaba mal, bastante mal.

 -Sara Hay un problema, parece que no te podré sacar de allí, aquí pone que te moriste el 12 de diciembre de 1891.

-¡Si soy yo! Sara Óvanos por favor ayúdame no me dejes aquí abajo.

 No Sara, los humanos no sabemos el día en que morimos, al menos la mayoría, además la fecha de hoy me indica que estamos a 17 de marzo de 2017. Sea lo que seas, tú no eres un humano.

El hombre agarró su linterna y se marchó hacia la puerta esperando a que llegara la policía.

FUENTE: https://relatoscortos.org

martes, 17 de octubre de 2017

El Espìritu Protector.


En la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, un muchacho llamado Jacinto perdió a su amigo más querido de muchos años. Durante su enfermedad lo acompañó en el hospital y lo cuidaba con cariño de hermano, sin separarse nunca de él. Carlos, el enfermito, era oriundo de Tabasco y se encontraba en Monterrey estudiando. En la misma ciudad vivían dos de sus hermanos con los que no llevaba buena relación, casi no se veían.

Cuando se encontraba en agonía, Jacinto les comunicó a los hermanos el estado de gravedad de Carlos, quienes acudieron al hospital y desde ese momento se encargaron de él, aunque no muy conformes. A morir el tabasqueño, los hermanos no tuvieron la delicadeza de avisarle a Jacinto la muerte de su mejor amigo, y no pudo despedirse de él. Este hecho afectó mucho a Jacinto.


A los dos años, Jacinto conoció a un joven del que se hizo amigo. A Norberto le gustaba leer el tarot y afirmaba que podía ver los espíritus de aquellas personas que habían fallecido y a los ángeles. Un día que quedaron de acuerdo en ir a comer juntos, ya casi llegando el crepúsculo se despidieron, y cada uno se fue a realizar sus respectivas tareas. Se encontraban despidiéndose en un estacionamiento que se encontraba en la parte de atrás de la Plaza México de Morelos, y la plática se alargó ahí un poco más. Cada uno se encontraba al lado de su respectivo coche.

Al día siguiente, por la noche, estaban chateando en la computadora cuando Norberto le preguntó a Jacinto si conocía a un joven de pelo negro y rizado, delgado y musculoso, de cara agraciada, alto y de ojos verdes de dulce expresión. Al momento Jacinto asintió, y le dijo que estaba describiendo, sin lugar a duda, a su amigo Carlos, ya difunto. Entonces Norberto le contestó que el día anterior cuando se encontraban charlando en el estacionamiento. Un joven con esas señas estaba parado junto a Jacinto y le tenía una mano protectora sobre el hombro. Agregó que cuando se despidieron y le dijo que se cuidara mucho el espíritu asentía con la cabeza agradeciendo la recomendación. Y cuando Jacinto caminó para introducirse en su carro, el fantasma de Carlos lo siguió y se sentó junto a él en el asiento del copiloto. ¡Carlos era el Ángel Guardián de Jacinto!

Sonia Iglesias y Cabrera

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com

lunes, 16 de octubre de 2017

El fantasma del parque.


Esta leyenda sucedió en la localidad de  Jaral del Progreso en México donde un intendente mandó a colocar varias bancas en un parque ubicado muy cercano a un cementerio.

El hecho fue que las bancas comenzaron a aparecer manchadas y rotas por lo que debió enviar a un vigilante para que las cuidara, pero lo llamativo del caso fue que todos los agentes enviados comenzaron a enfermarse luego de pasar una noche en el lugar.

Estos alegaban la aparición de un fantasma por lo que el intendente decidió cortar por lo sano y enviar a su policía de confianza, un hombre intachable: El chino Herrera. Como todos el primer día se presentó a trabajar pero al día siguiente debió ser internando en el hospital donde antes de fallecer le contó a su jefe una historia aterradora…


Herrera afirmó que iba todo normal hasta la medianoche cuando comenzó a surgir una densa niebla y soplar viento frío, a la vez que le pareció escuchar el llanto de una mujer al final del parque. Se dirigió allí y en medio de la bruma divisó una silueta blanca, a quien le ordenó retirarse de lugar porque era muy tarde, pero no recibió contestación alguna. Luego vio que la mujer se dirigía al panteón pero que no movía las piernas….sino que flotaba a unos 30 cm de suelo. Acto seguido el fantasma se abalanzó sobre el hombre con unos encendidos ojos rojos, lo que le provocó el desmayo, la internación y su posterior muerte.

FUENTE: http://www.mitos-mexicanos.com

viernes, 13 de octubre de 2017

El Fantasma de la Escuela.


Hace muchos años, antes de que existiera la escuela 20 de Noviembre de Acámbaro Guanajuato, existía una casa enorme donde vivía una familia muy feliz. Pero un día inesperado, en medio de la noche fría y oscura, cuando toda la familia dormía, la casa se comenzó a quemar, esa noche oscura, acabo con más de la mitad de la familia. Luego la enorme casa fue derrumbada y se construyó en el mismo gran terreno la escuela 20 de noviembre  dirigida por el maestro Juan, quien era muy alto y fuerte.

Al construirse la escuela, muchos niños que estudian o estudiaban ahí dicen que se presentan cosas algo paranormales, algunos dicen que algunas veces cuando no hay casi nadie en la escuela o en la noche, se escuchan personas caminando por el gran patio y salones altos de la escuela, algunos otros curiosos niños y maestros han dicho que se escuchan personas adultas que suben y bajan las cortas escaleras.


Hasta que una vez el maestro Juan con el gran interés de saber que o quiénes eran los que tanto asustaban a los asustados niños, el maestro se quedó durante la noche fría y oscura en la escuela 20 de noviembre con las calles vacías y oscuras ya que se habían descompuesto misteriosamente las luminosas lámparas de afuera de la escuela, Juan estuvo acompañado del conserje Luis el cual estaba con un gran miedo y era de baja estatura, al poco tiempo escucharon algo cerca de los baños de la escuela y con grandes linternas y grabadoras de video y sonido pegadas a unos cascos raros que llevaban puestos empezaron a acercarse hacia el extraño ruido y de repente ambos sintieron un viento demasiado fuerte que pasaba enfrente de ellos durante un corto momento, ambos llenos de miedo decidieron volver a revisar lo que habían captado sus cámaras.

Ambos quedaron llenos de miedo al ver que cuando ellos sintieron el viento se vio una sombra fría y blanca mirándolos fijamente al pasar justamente enfrente de ellos. Quisieron salir de ahí pero al intentarlo la enorme puerta se había cerrado y, alguien, al intentar abrirla los atacó, pero no había nadie. En ese momento ellos pensaron que los fantasmas los habían dejado al parar los ataques, pero ellos no se dieron cuenta de que los habían hecho enojar mucho más.


El aire se sentía más fuerte, las mesas y las sillas comenzaron a caer al suelo frio y lo peor fue cuando vieron a alguien de gran tamaño sin la cámara parado justo enfrente de ellos. Fueron hacia el pequeño salón donde ellos tenían sus ingeniosos equipos, intentando escapar de lo anterior, su sorpresa fue que al llegar habían grandes manchas de sangre y una nota rara en la mesa que decía: “Es el, él está en todas partes”.

La cual al conserje Luis no le intereso demasiado ya que él había llegado después del término de la gran construcción. Pero en realidad era algo demasiado sorprendente para Juan, ya que en la gran casa que se derrumbo vivía una persona decían que era muy rápida y aparecía en todos lados haciendo bromas, asustando y jugando.

Juan y el conserje decidieron ocultarlo para evitar que cerraran la gran escuela y clausuraran el  gran terreno ya que era de Juan y él mismo era el dueño de la escuela, pero se dice que los fantasmas se han representado de una forma u otra y siguen manifestándose buscando libertad y se dice que con las personas que actualmente acuden a esa escuela, el fantasma busca jugar con algunos maestros y alumnos pero muchos no lo saben aún pero la escuela es conocida por algunos como “El Fantasma De La Escuela” y se seguirá manifestando hasta el fin de la escuela…

FUENTE: https://miscuentosdeterror.com

jueves, 12 de octubre de 2017

La leyenda del fantasma del niño feliz.


El viernes 10 de Octubre de 1986, alrededor de las 12 del mediodía, la ciudad de San Salvador, capital de la República de El Salvador, fue arrasada por un violento terremoto que destruyó gran parte de las edificaciones y produjo unas mil quinientas víctimas y muy cuantiosos daños materiales. Entre los numerosos muertos se hallaban las alumnas de la escuela Santa Catalina, en donde fallecieron aplastadas por los escombros unas cuarenta niñas y un niño. Grande fue el dolor que la población sufrió al enterrarlos. Se inició la lenta reconstrucción de la ciudad, con la esperanza de que el terremoto quedase pronto en el olvido.

Pocos meses después, llegó a la ciudad de San Salvador un circo. Todos creyeron que se trataba de una bendición del cielo, ya que traería un poco de solaz y borraría, al menos en lo inmediato, tantos ingratos recuerdos que había dejado el siniestro. Los artistas fueron alojados en un hotel a medio derruir, y en la plaza mayor se anunció que el ansiado espectáculo pronto estaría al alcance de todos.


No hubo persona que quisiera perderse el encanto del circo. Las funciones tenían lugar al aire libre, en medio de los edificios aún en proceso de reconstrucción. Noche tras noche los artistas se entregaban a regalar diversión al público, cuando alguien notó que en la ventana de un primer piso un niño reía, fuertemente divertido por los acontecimientos de la función. Como la algarabía era general, a nadie le extrañó mucho que una cosa tan común sucediera, aunque algunos se preguntaron por qué el niño no se unía al resto del público y prefería observar los números desde esa distancia, en la ventana de un edificio que había sido afectado por el terremoto. Las funciones continuaron y nadie pareció preocuparse demasiado por el asunto.

Sucedió que una noche, cuando el circo daba una de sus últimas funciones, el los rumores sobre la presencia del niño aumentaron a tal punto que la curiosidad de la gente demandó que unos vecino se acercaran a la ventana para preguntar al chiquitín por qué no se unía a ellos en la fiesta. Grande fue la sorpresa cuando se constató que el niño había desaparecido y ningún rastro se halló de él, ni dentro ni fuera del edificio, y no se pudo dar con padres ni parientes. Nadie afirmó conocer al niño, aunque desde la distancia desde la que se lo veía se hacía imposible distinguir claramente sus rasgos. Subyugados por el misterio, los habitantes de San Salvador se dispusieron, la noche siguiente, a observar con detenimiento la última función del circo.


Los artistas estaban ya finalizando la última de las escenas, cuando alguien escuchó, en medio de la risa y la jarana generales, un aplauso divertido que provenía de la ventana en la que el misterioso niño había aparecido días atrás. Y allí estaba él, cuando todos voltearon para verle: dichoso, disfrutando de la velada, agitando sus manos. De inmediato se inició su busca; cuando llegaron hasta la ventana del primer piso, las personas que habían acudido presurosas no encontraron a nadie.

Entonces alguien lo recordó: entre los más de mil quinientos muertos que se contabilizaron a causa del terremoto en la ciudad de San Salvador, figuraban las cuarenta alumnas de la escuela Santa Catalina, y un niño. ¿Puede haber sido su espíritu el que se negaba a partir violentamente de su querida ciudad? El risueño niño no ha vuelto a aparecer, y quizás no lo sepamos nunca.

FUENTE: http://es.creepypasta.wikia.com

miércoles, 11 de octubre de 2017

Supuesto niño fantasma apareció en Colegio Enrique Rébsamen


Un menor se puede ver entre las grietas durante una transmisión en vivo de una cadena televisiva.

Días después del sismo del 19 de Septiembre del 2017 en la Ciudad de México, circulaba en redes sociales la teoría de un supuesto niño que aparecía entre las grietas de la estructura del Colegio Rébsamen, lugar donde murieron varios menores.

Los usuarios de redes sociales compartieron teorías sobre la existencia de sobrevivientes en las ruinas, también mencionaron que el menor que se veía entre las grietas en una transmisión en vivo de una cadena televisiva puede ser un fantasma, ya que, como continúa la grabación, en otra toma ese "niño" ya no aparece.

Al momento que los televidentes vieron al supuesto menor entre las grietas comenzaron a publicar en redes sociales sobre lo visto y enviar mensajes para pedir ayuda.


El caso de la niña "Frida Sofia" causó mucha conmoción en el pueblo mexicano, ya que esa pequeña se había convertido en un símbolo de fortaleza para el país, muchas personas esperaron que ella apareciera, pero lamentablemente el subsecretario de la Marina Enrique Sarmiento Beltrán dijo que la menor nunca existió, sus padres jamás aparecieron, en el colegio no había nadie que se llamará "Frida Sofia", mientras que el Almirante José Luis Vergara dijo que la información que dio nunca fue “con un fin malévolo”.

En entrevista televisiva, el almirante indicó que la información que proporcionó a la reportera de FORO TV era cierta.


VIDEO DONDE APARECE EL SUPUESTO MENOR

A Frida Sofía la han relacionado con un caso de 1985, donde por varios días de una búsqueda implacable en medio de un derrumbado edificio, cuerpos de rescatistas aseguraron oír golpes desde el fondo de los escombros y creyeron que se trataba de un niño llamado "Monchito" que estaba vivo.

Equipos de rescate italianos, israelíes y de la Marina mexicana dictaminaron que allí no había vida, posteriormente llegaron jóvenes de la sección 5 del Voluntariado Nacional que creyeron detectar signos de vida, y durante una semana desencadenaron en México la esperanza de rescatar una vida, la última, al terremoto y con un equipo mexicano, allí donde los expertos internacionales habían dicho que no quedaba nadie vivo.
“Si eres un adulto da un golpe, si eres un niño golpea dos veces”; se escuchaba decir a los rescatistas quienes quedaron perplejos al escuchar 2 golpes. La esperanza de los padres del pequeño se reavivó al creer que su hijo podía estar vivo.

Sin importar cuántas maniobras se hicieron, Monchito nunca apareció. La búsqueda terminó el 11 de octubre y con ella se difuminaron las esperanzas de la familia, de los amigos, de los vecinos y de la sociedad.


Nos dimos a la tarea de buscar y revisar varios videos de las transmisiones día y de noche y lamentablemente encontramos que puede ser un efecto visual ya que en ese lugar solamente se alcanzan a ver ladrillos y desde la perspectiva donde esté la cámara se vé éste supuesto fantasma, a esto le podemos llamar que es una Pareidolia. Y como siempre, usted tiene la última palabra.

Fuentes: http://www.vanguardia.com.mx  https://www.youtube.com

martes, 10 de octubre de 2017

La historia de 'Monchito' el niño fantasma del terremoto de 1985 y Frida Sofía


Frida Sofía, una menor que supuestamente habría quedado atrapada entre los escombros de un colegio nunca existió, según confirmó la Marina Mexicana. Una historia similar ocurrió hace 32 años atrás.

La Marina de México anunció que no había ninguna menor entre los escombros del Colegio Enrique Rébsamen, que se derrumbó tras el reciente terremoto de 7,1 grado en la escala Richter. Su desaparición se convirtió en tendencia en Twitter, incluso se llegó a decir que estaba atrapada con tres compañeros. Pero la Marina de México lo confirmó: Frida Sofía no existe.

Un episodio similar ocurrió en el terremoto de 8,2 grados ocurrido en México el 19 de setiembre de 1985. (Paradójicamente, un 19 de setiembre) Luis Ramón Navarrete, alias 'Monchito', un niño de 9 años, desapareció. No murió enterrada en un colegio, como fue el caso de Frida, sino en su propia vivienda del complejo ubicado en un céntrico edificio de la Ciudad de México. No fue tendencia, pero captó toda la atención de la prensa nacional e internacional.


En el caso de Frida, un rescatista aseguró a la prensa que la menor respondía por medio de golpes y que estaría acompañada de otras tres personas. Lo raro es que no habían familiares que reclamaran su cuerpo. En el caso de 'Monchito',  equipos de rescate oyeron golpes desde el fondo de los escombros. Durante una semana el país estuvo a la expectativa de su rescate.

Se montaron cadenas de oración mientras los trabajos de búsqueda continuaban. Un 11 de octubre los rescatistas aseguraron que no pudieron encontrar a nadie. Los más incrédulos lo buscaron por sus propios medios. Su padre, Mauricio Navarrete, exigió que lo encontrarán con vida. Sin embargo, solo apareció el cuerpo de su abuelo, pero el de 'Monchito' no.

México

¿QUÉ DIJO LA PRENSA SOBRE MONCHITO?

Para que no queden dudas de la historia de 'Monchito' —el niño fantasma— un periodista llamado José Comas escribió una crónica para El País de España (titulada 'Monchito, el rescate imposible') con los detalles de lo que ocurrió durante las 400 horas de las labores de rescate.

Al final, el padre del niño acusó al Gobierno de montar una farsa y de que el ingeniero a cargo de las labores de búsqueda, identificado en la nota como Gustavo Gómez, “entorpeció el rescate”. Así quedó consignado en una nota de prensa del diario español ABC, un 9 de octubre de 1985.

En otra nota de La Prensa, señalan que el menor "para los ingenieros encargados de la tareas de remoción de escombros persiste la idea de que el menor se desintegró al contacto con las llamas".

Por último, la portada de La Prensa titula 'Acaben la pesadilla' y en la bajada las súplicas del padre del menor: "Saquen a mi hijo vivo o muerto".


No se sabe hasta el día de hoy si 'Monchito' murió con su abuelo o si realmente existió.

FUENTE: https://peru21.pe