martes, 16 de enero de 2018

La Lechuza.


Era una noche fría con un viento helado que calaba hasta los huesos, salí de mi cuarto para tapar las ventanas desde afuera, cuando vi una lechuza parada en un palo frente a mi puerta, en lo personal me parecen aves muy bellas, por ese diseño en sus plumas, así que solo la vi y me metí a la casa.

Al siguiente día cuando conté en el trabajo que no había dormido por el inmenso frío, recibí algunas carcajadas de mis compañeros, que me dijeron que había sido la noche más cálida de la semana, que tal vez estaba enfermo o algo. Cuando llegue a casa esa noche, la lechuza ya estaba esperando, posada en el mismo palo, y cuando entre a mi casa, mejor me dieron ganas de salir, porque adentro hacia un frio terrible, casi insoportable.


Ya algo extrañado, la siguiente mañana solo se lo conté a mi mejor amiga, quien a su vez se lo dijo a su abuela, y regreso al siguiente día con la noticia, de que la lechuza era una bruja, que estaba ahí para causarme mal, a petición de alguien que me tenía mucha envidia. Cosa que no me pareció muy creíble, así que solo agradecí, la información y volví a mi casa, como todos los días, la lechuza estaba esperando parada en el palo, no pude pegar los ojos, pensando, así que la observé por un pequeño agujero de la ventana, ¡Era solo un pájaro!, movía su cabeza de un lado al otro, y de nuevo de un lado al otro, hasta que en uno de esos movimientos, cuando volteo pude verle el rostro, era igual a mi vecina de enfrente, creí que me estaba volviendo loco, pero no dejé de observar, después de sobrevolar mi terreno, cruzó la calle y se metió en su casa.

De inmediato llamé a mi compañera, y vino también su abuela, me dio unos polvos en un saco de tela, dijo que los pusiera en el palo, donde se ponía la lechuza todos los días, pero que tuviera cuidado de que no me viera, así lo hice, y al siguiente día, cuando volví del trabajo, la lechuza no estaba. Me sentí un poco aliviado, pero al poner un pie dentro de casa, seguía sintiéndose helado, además había un olor que me revolvía el estomago. Accioné el apagador pero no podía encender la luz, me puse nervioso porque podía escuchar unos pasos que se acercaban y una sombra que venía desde dentro de mi casa, con el encendedor logré iluminar un poco, lleno de espanto, porque estaba frente a mí aquella bruja, mi vecina, con un traje de plumas, y me reclamaba que por mi culpa se quedo en medio, ni ave, ni humana. Entonces se me echo encima, quería sacarme los ojos, decía que con ellos haría un hechizo para que nadie pudiera verla como yo lo hacía.


Me hirió la cara con sus afiladas garras, sus ojos rojos me dejaban ver que estaba muy molesta conmigo, me picoteaba las manos, y la tomé de las deformes alas, para estrellarla con la pared, otra vez acudí a la abuela, que por teléfono me daba instrucciones mientras llegaba a casa. Le cubrí el rostro con una bolsa de papel y la até a una silla, cuando la viejecilla llegó me pidió salir, por la ventana podía ver una serie de destellos y sombras que luchaban entre sí, mientras terribles gritos de dolor hacían a la bruja retorcerse en la silla.

En unos minutos, todo había terminado, la abuela tenía en las manos una bolsa, dentro de la cual algo se movía con desesperación. Me dijo que volviera la bruja a su casa, que era ya indefensa, cuando la vi, su rostro estaba reseco, con arrugas tan pronunciadas que no se parecía en nada a la mujer que había conocido, unos escasos cabellos blancos caían en su cara, había reducido también su tamaño. Apenas podía incorporarse, así que la cargue hasta su casa, y la recosté en la cama. Estaba abrazada de mí con fuerza, y me dijo al oído –Me vengaré-.


Han transcurrido un par de años, en los cuales otras lechuzas han venido a rondar mi casa, pero ya ninguna se para en ese palo, dice la abuela que la persona que me quiere causar daño está muy escondida, por mi parte le temo mas a la bruja, que aunque la dejaron sin poderes, puedo verla siempre en la ventana mirando hacia mi casa, supongo que aun no ha olvidado su promesa.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

lunes, 15 de enero de 2018

Entre los árboles hay brujas.


Cd. de México.- Esta es la historia de una mujer de unos 90 años, que asegura tuvo un encuentro cercano con brujas.

Alma, como era el nombre de la mujer, cuenta que eso pasó una noche, allá por los años setenta. Entonces, ella se dedicaba a “pepenar”; buscaba en la basura cosas que la gente tira y las vendía. Papel, vidrio, cartón, latas, todo le servía para mantenerse y vivir. Cerca de su casa, existía un tiradero de basura clandestino: una montaña de desperdicios que los vecinos iban acumulando, a pesar de situarse en plena zona boscosa, y por tanto, protegida por las leyes ambientales.

Un día, salió tarde de su casa. Sentía un dolor de cabeza tan penetrante y agudo que no la dejaba levantarse de la cama. Sin embargo, su necesidad era mayor. Recurriendo a sus últimas fuerzas, se dirigió al tiradero y comenzó a remover la basura. Cuando se dio cuenta, el cielo se había nublado. La lluvia amenazaba con desbordarse de un momento a otro y ella estaba lejos de su hogar. Pensó en tomar un atajo y bordeó el monte, con la esperanza de llegar más rápido, pues la noche también estaba por venirse encima.


Se internó en el bosque, guiada por su instinto, pero sus pasos cortos y cansados no le permitían avanzar lo que ella deseaba. Entonces comenzó a llover. Era una lluvia de agosto, intensa y fría, que la empapó de inmediato. Ella temblaba y estaba a punto de darse por vencida, apretujarse debajo de un árbol y esperar... sólo esperar. No sentía ya las piernas. El dolor de las reumas la había entumido por completo. Cerró los ojos y pensó en su madre. Tantos años sin pensar en ella y de pronto se acordaba, le pareció extraño pero al mismo tiempo reconfortante; tan reconfortante que sintió calor. Un calor que la hacía sentir cómoda y protegida.

Fue cuando escuchó una voz que la llamaba. En medio de los árboles, una joven agitaba la mano y le pedía que se acercara. Ella lo hizo con muchos esfuerzos. Al llegar, vio delante una casa muy grande. No entendió por qué no la había visto antes si estaba sólo a unos pasos de donde ella temblaba. La joven la invitó a pasar.

Ella se sorprendió por la amabilidad, pero la agradeció de buena gana. Se trataba de una casa muy hermosa, de grandes espacios y muebles de madera con cojines anchos y cómodos. Sobre los pisos, alfombras tan mullidas que sus pies se hundían a cada paso.


La joven no estaba sola. Estaba acompañada por otras dos mujeres, igualmente jóvenes... y de una belleza singular. Tez completamente blanca, ojos tan verdes que parecían transparentes, y sobre los labios, un rojo tan vivo y lleno de luz que parecía que tenían una brasa encendida. La mujer se sorprendía cada vez más. Encontrar en medio del bosque una casa con esas características y habitada por tres mujeres apenas entrados en los veinte, completamente hermosas, la impactó de grata manera.

Las jóvenes le prestaron ropas secas, le ofrecieron café y la convidaron a cenar. Le dijeron que eran hermanas, que habían vivido allí por años, pues era la casa de sus abuelos. Al final, la invitaron a quedarse a dormir. Por ningún motivo dejarían que se marchara en plena noche y con tal aguacero. Ella terminó por aceptar con la condición de que la dejaran lavar los platos. Y eso sí, dormir en la cocina, pues suficiente amabilidad era dejarla dormir en aquella casa, así que no aceptaría la habitación que una de las jóvenes pretendía cederle. Además el calor que se había acumulado le serviría para terminar de ahuyentar el frío. Así lo hicieron. Todas se acostaron a descansar a eso de las diez de la noche.

En la madrugada, la mujer despertó sudando. Algo pasaba en aquella cocina. Había dejado de llover y el frío no sólo se había ido, sino que había sido reemplazado por un calor insoportable. Se levantó a revisar y descubrió lo que pasaba: el horno estaba encendido. Ella se extrañó de que las jóvenes estuvieran cocinandoa esas horas de la madrugada, con tan alta temperatura, y sobre todo, de no haber escuchado cuando aquellas tres muchachas entraron a la cocina y pasaron por encima de ella.


Por curiosidad, abrió el horno y lo que vio la hizo tambalear: en una bandeja larga y grasosa había piernas y brazos... seis piernas y seis brazos completamente negros y chamuscados que despedían un olor como de cabello quemado.

Enseguida, volteó a la ventana. Allí estaban las tres jóvenes, las tres sin piernas, sin brazos, flotando entre los árboles y riendo a carcajadas, mientras jugaban con una enorme bola de fuego.

Ella se quedó mirando sin poder apartar la vista. Sintió que un aire frío se le subía comenzando por los pies, las piernas... un aire frío que le nubló la cabeza. Todo comenzó a darvueltas hasta que se desmayó.

Muy de mañana despertó... estaba en su casa, acostada en su cama, pero aún vestía las ropas que las brujas le habían prestado.

La mujer no quiso regresar al tiradero de basura, mucho menos internarse en el bosque otra vez. Nadie hizo caso de su historia, a pesar de que siempre que la contaba derramaba lágrimas de miedo y al final de su relato, con voz temblorosa agregaba apenas susurrando: “ten cuidado que entre los árboles hay brujas”.

FUENTE: http://www.zocalo.com.mx

viernes, 12 de enero de 2018

El panteón embrujado.


Mi mamá tenía unos 16 años y había ido a pasar el fin de semana con unas amigas a un pueblo en San Pedro. A una amiga de mi mamá siempre le gusto todo lo que tiene que ver con espíritus y eso.

Entonces, sugirió que entraran a un cementerio abandonado del año 1600 (lo sabían por que todas las placas de las tumbas decían 1600). Mi mamá cuando entraron tuvo los ojos fijos en el panteón antiguo, Griselda ( una de las amigas) le preguntó a mamá si quería entrar, (mi mamá siempre le tuvo un poquito de miedo a esas cosas) pero dijo que sí por que sentía algo que la atraía hacia el panteón. Entraron y bajaron unas escaleras muy largas y encontraron 8 cajones. Algunos eran grandes y otros pequeños pero todos estaban abiertos con huesos adentro. La mayoría solo tenia 1 hueso o 2, pero había uno que solo tenía un crucifijo. Eso hizo que mi mamá se acercara y que tocara un poco el crucifijo. Al hacerlo un grito espantoso se escucho y algo o alguien tomo a mi mama del brazo. Griselda y mi mamá muy asustadas corrieron hacia afuera a contarle a las otras. Estas no les creían al principio pero luego se dieron cuenta que era verdad por que 5 min mas tarde el panteón se fue abajo y entre los escombros lo único que se encontró fue un crucifijo y un papel que decía GRACIAS AHORA SOY LIBRE.

Gracias por leer esta historia que es 100% real.

Jazmín.

FUENTE: http://www.lahoramarcada.com

jueves, 11 de enero de 2018

Los Niños Fantasmas del panteón.


Nosotros vivíamos cerca del panteón y un día salimos a jugar todos los niños del barrio.. En esa ocasión como en todas las anteriores jugábamos en el panteón.. De pronto vimos todos los niños cómo llego un niño a jugar todos creímos que era un nuevo vecino…

Jugamos escondidas y todo estuvo muy raro todos nos escondimos, cuando estaba buscando este niño nos encontraba sin hacer mayor esfuerzo… A todos nos pareció muy raro..

– Le preguntamos que ¿como lo hacia?..

– El nos respondió que era fácil verlos a todos..

Despues de eso vimos que el nuevo empezó a moverse un árbol del panteón y todos fuimos a ver.. Pero no había nada y cuando ya nos íbamos empezó a moverse el árbol muy fuerte y vimos como unos niños jugaban arriba del árbol, todos salimos corriendo…


Cuando escuchamos que el niño nuevo nos llamo:

– Nos dijo que son mis hermanos y quieren jugar..

Al mismo tiempo el niño dio un salto como que volara se trepo al árbol… Nadie se espero después de eso salimos como almas que lleva el diablo asustados todo el mundo… 

– Ese instante unos señores nos dijeron que, ¿que hacíamos? y ¿porque? en el panteón..

– Les dijimos que unos niños nos asustaron y salimos corriendo..

– Nos dijeron que si los vimos a los niños fantasmas del panteón.. Nunca mas dejaron de verlos, siempre estarán siguiéndolos y jugando con uds.

– ¿Esos niños eran fantasmas? quedamos helados de saber… Desde eso día, así como dijeron los señores.. Los niños nos espantaban casi todas las noches que salíamos a jugar y hasta ahora yo los veo.

FUENTE: https://historiasdeterrorweb.com

miércoles, 10 de enero de 2018

La niña del panteón.


En algún panteón de Durango se encontraban tres jóvenes contando relatos de miedo y uno en particular les llamo la atención debido a que era una historia que había ocurrido supuestamente en ese cementerio, uno de los jóvenes los reto a que pasaran por ese cementerio y los jóvenes aceptaron mientras que el otro amigo los esperaría del otro lado del cementerio, cuando ambos jóvenes entraron pronto se perdieron y lograron ver a una niña pequeña salir de una oficina y pronto le preguntaron por direcciones de ¿Cómo? salir del lugar , ella los guio hasta donde parecía ser un camino cerrado y se preguntaron ¿cómo es que sales de aquí? Ella riéndose les dijo “así es como me salgo” y atravesó el muro, los jóvenes asustados por lo que acaban de ver corrieron gritando hasta encontrar la salida y nunca más volvieron a entrar a ese cementerio.

FUENTE: http://leyendascortas.mx

martes, 9 de enero de 2018

Panteones, ¿descanso eterno?


Los sepultureros le temen más a los vivos que a los muertos

TORREÓN, COAH.- Leyendas macabras, narraciones de aparecidos arrastrando cadenas, luces que salen de lugares indeterminados de las tumbas, mujeres etéreas vestidas de blanco que nunca descubren su rostro y caminan deslizándose en la nada, son las mil y una historias que se cuentan en torno a la “vida’’ de los panteones, donde por encima de los sustos o ruidos extraños que puedan oírse una noche sí y otra también, los sepultureros consideran que “hay que temerles más a los vivos que a los muertos”.

“Porque los muertos nada saben, ellos ya descansan en paz esperando el Juicio Final”, parafrasea un texto bíblico don Higinio García Méndez, hombre de 58 años que tiene 43 trabajando en el camposanto más antiguo de Torreón, el Municipal número 1 ubicado en la colonia Aquiles Serdán.

Entonces, si los finados yacen en los sepulcros, ¿de dónde proceden los ruidos, sollozos y lamentos que cuentan los ancianos, o dónde se originan las presencias invisibles de seres que en vez de causar temor, brindan tranquilidad?


Don Higinio responde tranquilamente: “no sé si de los nervios o de la conciencia de uno, pueden ser ánimas que algo necesitan o quieren decir, pero a nosotros ya no nos dan miedo esos casos, pues son parte de la vida de nosotros los panteoneros’’.

Y es que para este hombre que más de cuatro décadas las ha transcurrido entre tumbas, sepelios, lágrimas y dolor por la muerte, lo que al principio le causaba tristeza y lloraba con el mismo dolor que los dolientes, al paso del tiempo se volvió algo habitual y en vez de temor a la muerte, lo que ahora siente es un gran respeto; hasta asegura que el mejor sitio para encontrar tranquilidad, paz espiritual e incluso el remanso adecuado para hacerse una introspección, es sin lugar a dudas, el panteón.

El panteón municipal número uno se encuentra al poniente de Torreón, rodeado por las colonias La Rosita, Victoria, Aquiles Serdán, Miguel Hidalgo y colinda totalmente con casas habitación, fue el primero en la ciudad, creado allá por el año 1906 y tiene aún algo de vestigios de tumbas grandes y elegantes, con grandes lápidas de cantera donde reposan personajes ilustres como el general Gregorio A. García y el luchador conocido como “El Médico Asesino’’ de nombre Cesáreo Márquez, además de una gran cantidad de libaneses, chinos y árabes que según don Higinio son la muestra de la opulencia y solvencia económica que había en La Laguna de aquellos tiempos.


Al menos en la primera sección del panteón se observa esto, pues en la tercera sección, las tumbas son más modestas.

¿Qué fenómenos sobrenaturales ha visto usted en sus años de trabajar como empleado de este cementerio, y que no obstante ser el más antiguo, no tiene el mismo aspecto lúgubre de otros como el panteón municipal número 2 situado al sur de la ciudad en las faldas del Cerro de las Noas?

“Mire, tal vez no sean muchos casos, aunque ya a nadie le da miedo escuchar esas historias, cuando a uno se le ponían los pelos de punta o sentía escalofríos, ni los adultos y mucho menos los niños sienten ese tipo de temor, porque ahora se entretienen viendo las películas de terror en la televisión donde las figuras principales son seres diabólicos, vampiros y rituales satánicos que salen hasta en las caricaturas’’.

Asegura mientras ve al horizonte, que una vez vio salir del panteón una figura blanca, “no sé si era una mujer o un fantasma, no le alcancé a ubicar, también, mucho tiempo se veía allá en una de las tumbas una luz muy pequeña parecida a una llamita como si alguien tuviera encendido un cerillo. Y así pasó el tiempo, nunca me acerqué, hasta que un día, familiares de quien reposaba en esa tumba fueron y desenterraron sus restos para llevarlos a un Columbario y encontraron un saquito con monedas de oro, desde entonces desapareció la luz”.


Tal vez no son muchas las formas o figuras que se ven, quizás sean más bien efectos de las sombras o los sonidos del viento, el ruido de las flores cuando secan, en realidad no se sabe, pero ya nos acostumbramos a eso, a recibir los cortejos fúnebres, a acompañar en silencio a los dolientes que vienen a dejar aquí a un ser querido, a los llantos desgarradores de quienes sufren por la pérdida y después, el silencio otra vez.

Para Ángel Gerardo García Orozco quien desde 1995 trabaja en ese mismo panteón, “es mejor trabajar aquí que en otro lado’’ .

Ángel es hijo de don Higinio y confiesa que el panteón fue prácticamente el jardín de su casa, ya que corrió, jugó y creció entre las tumbas, por eso, “cuál miedo, el miedo es hacia los vivos y aquéllos que le hacen al vivo, los que dañan a uno, le roban la tranquilidad y lo hacen sufrir, yo no creo que los muertos salgan de las tumbas para asustarnos y si acaso ocurre, pueden ser tal vez espíritus que tienen un mensaje para nosotros y hay que escucharlos’’.

Y hay en la actualidad mucha gente que piensa como Don Higinio y su hijo Ángel, que ven el fenómeno de la muerte como un proceso que aunque doloroso, es natural y por lo tanto se acostumbran a la cercanía y convivencia con los restos de otros seres humanos que descansan en un pedazo de tierra.


Un ejemplo de esto son las familias que habitan las colonias colindantes con los panteones, aunque no de manera tan directa como es el caso del panteón municipal número uno, donde mujeres, hombres y niños, para evitarse rodeos en el día optan por cruzarlo para llegar a su destino, lo hacen en forma natural, sin miedos, sin voltear atrás, acostumbrados a la presencia de las tumbas como escenario cotidiano, familiarizados ya con el olor a olvido, a nostalgia y a soledad, mezclados con el aroma de tierra recién regada por los trabajos de limpieza que hacen trabajadores municipales.

Y de noche es lo mismo, a unos metros del camposanto, grupos de chiquillos corren tras una pelota, un grupo de adolescentes se reúne en la esquina para ver pasar el tiempo, igual juegan al futbol que conviven, en tanto que algunos entran a “echarse unas caguamas’’ para burlar la vigilancia de las patrullas.

Cuentan personas que viven en las cercanías que infinidad de veces, cuando no se levantaba aún la totalidad de la barda perimetral del camposanto, era constante la presencia de parejas que en el interior a un lado y sobre las lápidas, le daban rienda suelta a sus emociones y apetencias, también era una constante los grupos de viciosos que se ocultaban tras las lápidas para inhalar sus bolsillas con resistol o inyectarse droga; ahora, son menos estos casos, pero se siguen dando.


Posiblemente ellos en sus alucinaciones, hayan visto más cosas que nosotros, dice Ángel quien no es sepulturero sino ayudante de albañil y se sostiene de las “chambitas’’ que realiza en el panteón mientras espera que su padre se jubile y él pueda ocupar su plaza como trabajador del municipio.

Don Higinio vivió muchos años en unos cuartitos ubicados en el interior del panteón, luego nacieron sus hijos que crecieron ahí y al casarse éstos se salieron todos a una colonia cercana pero parte de esas viejas tapias son ocupadas ahora como oficinas y ahí duerme su tío Diego Méndez Rodarte, hombre maduro, solitario, sepulturero que decidió un día refugiarse ahí y vivir solo porque no quiere responsabilidades ni algo parecido que le trastoque su forma de vida.

Los panteones, una reflexión para la vida.-

Así, en la búsqueda de historias, algo así como aquéllas que contaban los bisabuelos, los abuelos de hermosas mujeres enterradas y que luego eran exhumadas y se conservaban sorprendentemente intactas, de cuerpos desaparecidos de las tumbas mediante alguna acción o rito demoníaco, de “La Llorona”, aquella mujer sufriendo por sus hijos ahogados en el río que noche a noche plañía de manera desgarradora o quizás la narración de un corcel negro volando con un jinete sin cabeza, se recorrieron los panteones de la ciudad y de paso se observaron sus características peculiaridades, la diferencia ornamental y de precios que significa un lugar para el descanso eterno pero fue común la similitud de que existe entre ellos respecto a los raquíticos sueldos que se pagan a los empleados.


Pese a su convivencia diaria con los muertos viejos y nuevos, los sepultureros son de las personas más respetuosas de la muerte, algunos de ellos se abstuvieron de participar en la entrevista con el argumento de que era una “falta de respeto preguntar si se ven los muertos afuera de las tumbas o si éstos salen a realizar recorridos, cómo se atreve Usted a preguntar eso, qué no sabe que los muertos no vuelven, ellos muertos están descansando porque ya se liberaron de este valle de lágrimas’’, reprendió Epitacio Lomas, velador del panteón Jardines del Tiempo que antes se llamaba Jardines del Carmen.

Mire eso, el panteón ha cambiado mucho durante los últimos 5 años, fue uno de los primeros particulares en Torreón, aquí de plano Usted no va a encontrar historias ni cuentos de aparecidos y tampoco rituales, yo tengo años y años cuidado el lugar y nunca he visto nada, hay que tener “un don especial para ver esas cosas”.

Sin embargo, gente que vive a espaldas del camposanto, donde sus viviendas colindan con la barda perimetral, afirman lo contrario, pues doña Herminia González, quien vive al lado de un negocio donde elaboran lápidas, cuenta que alguna vez vio a una mujer, vestida con ropa negra parada a la puerta del panteón, ella en un principio pensó que iba a visitar a un difunto pero, era después de la media noche, luego creyó que era una dama de la vida galante y así hubiera quedado, si su acompañante no le señala que la dama no pisaba el suelo, por el susto, jamás volvió a pasar por ahí, dijo.


Las historias como éstas, quizá con un poco de verdad y mucho de imaginación, se repiten con diferentes personajes, entre la gente mayor, la que pobló precisamente las colonias como Ampliación Santiago Ramírez que circunda el Panteón Torreón, el primero de estos sitios de reposo eterno que se creó como particular, luego vendría el Panteón Coahuila.

Que en este panteón establecido más o menos en 1940 enterraron a gente adinerada con sus riquezas a un lado y es uno de los lugares donde se ven más “relaciones’’ ( sitios donde por la aparición de una luz se supone que hay dinero o al menos eso dicen las personas de edad).

Igualmente que el paso de hombres vestidos de negro, de la barda del panteón hacia lo que ahora es el bulevar Laguna es frecuente, sobre todo a altas horas de la noche es otra versión de quienes dicen con temor, que aunque saben que es la Muerte, ya se acostumbraron a divisarla, “qué más da, cuando te toca, te toca y eso no es ni antes ni después’’, afirman.

Pero cada quien cree en lo que quiere creer porque por ejemplo, cuadras adelante en el panteón municipal número 2, los comentarios de los sepultureros son bien diferentes, ellos atienden a la gente demasiado pobre y el precio del pedazo de tierra así lo indica, de 70 a 80 pesos por depositar un cuerpo y hacerle el servicio de cubrirlo de tierra, la cruz y lápida es aparte, de manera que abundan los montones de tierra, grandes para los adultos y pequeños para los “angelitos’’, algunos tienen su cruz hecha de madera de reja o de simples palos de árbol.

Para ellos, las historias de aparecidos son “puros cuentos’’, ya que “ésta es la realidad, mire, la pobreza de la gente que va a parar ahí en lo que es su última morada’’.


El panteón municipal 2 es de los más feos y descuidados que hay en la ciudad y no es que se le compare con otros donde el césped y los verdes árboles dan cierta sensación de consuelo, pero lo cierto es que ahí, donde no hay ningún arbolito, lo que abunda es la maleza, junto con desolación y pobreza y se siente más el desamparo así como la pérdida del ser querido.

Las diferencias sociales se marcan hasta en la muerte.-

Y hasta en la muerte se marcan las diferencia sociales y económicas, pues aunque dice la canción que: “El día que yo me muera, no voy a llevarme nada, hay que darle gusto al gusto, la vida pronto se acaba, lo que pasó en este mundo, nomás el recuerdo queda, ya muerto voy a llevarme, nomás un puño de tierra’’.

Sin embargo este puño de tierra tiene el valor dependiendo de dónde se ubique, pues mientras en algunos de los panteones particulares el costo es hasta de 8 mil pesos con dos gavetas a perpetuidad, en sitios como el panteón municipal 2 cuesta entre 70 y 80 pesos.

Para los empleados del panteón municipal 2, “ los muertos, muertos están, igual en un panteón con flores y árboles que en un sitio paupérrimo como éste o hasta enterrados en el campo, es lo mismo’’.

Más bien el lugar donde se le entierra es al gusto, a la capacidad y conforme a los sentimientos de los vivos, que sienten menos dolorosa la ausencia de aquella persona que supuestamente pasó a mejor vida.


Pero como el sentir y creer es cuestión muy personal, lo cierto es que visitar los panteones aunque no sea el Día de Difuntos, tranquiliza, invita a la reflexión y puede derivar en otros beneficios como la resignación, conformidad, el valorar no lo que se tiene en vida, sino el tener la vida y prepararse para la muerte con la misma decisión, seguridad y dignidad de que llegará una tarde de otoño o una mañana de primavera.


FUENTE: https://www.elsiglodetorreon.com.mx

lunes, 8 de enero de 2018

Narran sepultureros historias de panteones.


Por Alma Proa

Desde aparecidos y quejidos de dolor, hasta la danza de brujas al fondo de los cementerios aseguran haber visto y escuchado...

Acuña, Coah.- Mitos y leyendas son lo que se entreteje en torno a lo que ocurre dentro y fuera de los cementerios, sin embargo, hay situaciones tan extraordinarias que parecen sacadas de un cuento de terror, hechos que pocas veces se cuentan, pero que las personas que viven en los alrededores de los camposantos han atestiguado.

De acuerdo con las declaraciones dadas a conocer por vecinos de estas áreas y por los propios sepultureros, las historias van desde los aparecidos, el escuchar que alguien los llama, quejidos de dolor, hasta el ver a las llamadas “brujas” danzar en círculos en las áreas más retiradas de los cementerios, o bien donde se encuentra la denominada fosa común.

Versiones señalan que al momento de cavar una sepultura se han encontrado fetiches de personas con cientos de alfileres clavados en su cuerpo, así como también “pomitos” (botellas con fetos humanos con preparaciones especiales con la intención de dañar a determinada persona), e incluso se habla de que hay quienes han intentado comprar huesos o cabello de muerto para realizar sus “trabajos”.


Don Juan Alemán, quien trabajó en el cementerio de Dolores por espacio de cuatro años durante la pasada administración, cuenta que hay cosas que no pueden negarse que existen, pues a él le tocó observar todo tipo de trabajos de “brujería”, ver cómo principalmente mujeres entraban al lugar con la mirada perdida en busca de fosas recientes, o bien de aquellas que sólo están cubiertas de tierra, donde se ponían a orar y posteriormente se retiraban.

Pero lo más extraordinario y que le ha tocado vivir en carne propia, es el hecho de que en dos ocasiones los muertos le han hablado. En la primera de ellas don Juan detalla que escuchó cómo una voz muy lejana que brotaba desde el fondo de la tierra lo llamó por su nombre, y él preso de miedo abandonó el lugar e incluso le costó trabajo volver a circular por la misma área.

En la segunda ocasión le tocó escuchar un quejido lastimero, como si se tratara de una persona que había sufrido mucho antes de morir, “como si hubiese tenido una dolorosa agonía”, e incluso al escucharlo dijo que se imaginó como alguien de apariencia muy delgada.

Agregó que hoy está preparado para estos hechos, por lo que si alguna vez vuelve a pasarle les preguntará qué es lo que quieren. 


Guadalupe Anaya, también sepulturero pero en las instalaciones del Jardín Amistad Eterna, señaló que la gente por ignorancia e incredulidad acude a los panteones a realizar cierto tipo de actos que contradicen las leyes de Dios y de la naturaleza. Dijo que le ha tocado ver cómo mujeres acuden a realizar sus “menjurjes” al panteón, por lo que encienden veladoras negras e incluso se ponen a danzar en las orillas del cementerio.

FUENTE: http://www.zocalo.com.mx

viernes, 5 de enero de 2018

Los magos no eran reyes.

 

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.” –Mateo 2:1-3. El evangelio de San Mateo es el único que menciona la figura de los magos, pero no da sus nombres y tampoco cuantos eran. Fue en el siglo III, cuando Quinto Tertuliano menciona por primera vez a los magos como reyes o de estirpe real. Posteriormente, durante el siglo IV, se estableció que sean tres, en representación al oro, incienso y mirra, y se conocieron sus nombres. La figura del rey negro Baltasar nació en el siglo XVI, se cree que por razones ecuménicas, e incluso en ocasiones se lo representó como Jefe Indio. Según diferentes historiadores, con la imagen de los tres Reyes Magos se pretendió otorgar universalidad a la llegada Jesús. En actualidad, millones de niños aguardan su llegada cargada de regalos.

FUENTE: https://mx.tuhistory.com

jueves, 4 de enero de 2018

¿Los reyes magos eran cuatro? ¿Fueron guiados por un OVNI?


Los reyes magos, aquellos enigmáticos personajes bíblicos que llegaron de Oriente a Belén durante el nacimiento del niño Jesús, han trascendido las épocas convirtiéndose en motivo de celebración y curiosidad: no son pocos los científicos que han investigado el tradicional relato, llegando a novedosas conclusiones.

Una de ellas, por ejemplo, indica que además de los conocidos como Melchor, Gaspar y Baltasar existió un cuarto rey mago, llamado Arbatán. Esta teoría fue desarrollada por el astrónomo Mark Kidger, del Centro Europeo de Astronomía Espacial, quien indica que Arbatán se perdió en el camino y jamás llegó a Belén. Para Kidger, la desorientación del cuarto rey mago tiene sentido cósmico e histórico, ya que una semana antes la luna estuvo en conjunción con la estrella que Arbatán seguía como referencia, disminuyendo su brillo.

La naturaleza de aquella luz estelar que guió a los reyes magos, ya sean tres o cuatro, también ha suscitado diversas teorías; entre ellas, la más extraña sugiere que podría haber sido un OVNI. El ufólogo Reinaldo Ríos asegura que de ciertos textos de los evangelios apócrifos se desprende dicha conclusión: “Al llegar al lugar de la gruta, se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que nuestros ojos no podían resistirla”, es lo que se lee en el protoevangelio de Santiago, y que para Ríos coincide con lo que en ufología se conoce como Sendra, un túnel desde un OVNI. La presencia de ángeles en el pesebre, además, implica para el investigador la presencia inequívoca de extraterrestres en la escena del nacimiento de Jesús.
FUENTE: https://mx.tuhistory.com

miércoles, 3 de enero de 2018

Hallan presuntos restos del Arca de Noé.


Un reciente descubrimiento podría echar luz sobre los textos sagrados de la tradición judeocristiana, concretamente con relación al Arca de Noé, la nave que según el relato bíblico salvó a las especies animales del planeta durante el Diluvio Universal.

Dios, enojado con los hombres malvados, indicó a Noé que reuniera parejas de cada una de las especies animales y las refugiara en un arca en donde él y su familia sobrevivirían a los días de inundación planetaria.

La pregunta, si se considera a este relato como real e histórico, es evidente: ¿qué fue del arca después del Diluvio? Son muchos los científicos del mundo que han intentado hallar cualquier evidencia al respecto.


Ahora, un equipo de investigadores asegura haber encontrado los restos del Arca de Noé en un glaciar de 90 metros de espesos, en el Monte Ararat, en Turquía. Según precisaron los expertos, llegaron hasta ella a través de imágenes satelitales.

La antigua estructura de madera tendría más de 4.800 años de antigüedad y en su interior habrían sido hallados una enorme cantidad de compartimentos, los que habrían servido para alojar a cada pareja de animales.

Mientras que muchos se entusiasman con el hallazgo, muchos otros prefieren guardar cautela, a la espera de mayores evidencias que permitan precisar si efectivamente se trata, o no, de los restos del Arca de Noé.

FUENTE: labioguia.com