jueves, 13 de abril de 2017

El Cenáculo, Jerusalén - El lugar de la Ultima Cena

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Sala situada en el piso alto de la casa donde Cristo celebró la última Cena; del latín coenaculum; en griego anogeon, anágaion mega o hiperoon, que indican sala superior con distintos matices; en árabe `uliyya, que significa lo mismo; la traducción hebrea es tardía y tiene el mismo sentido: `aliyyáh.

"Una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista y dispuesta"

La víspera de la fiesta de Pascua, como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin (Jn 13, 1). Estas palabras solemnes de san Juan, que resuenan con familiaridad en nuestros oídos, nos introducen en la intimidad del Cenáculo.

Jerusalén en el año 70 y la Ciudad Vieja en la actualidad. Gráfico: J. Gil.

Jerusalén en el año 70 y la Ciudad Vieja en la actualidad. Gráfico: J. Gil.

¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? (Mc 14, 12), habían preguntado los discípulos. Id a la ciudad —respondió el Señor— y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidle, y allí donde entre decidle al dueño de la casa: «El Maestro dice: "¿Dónde tengo la sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"» Y él os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista y dispuesta. Preparádnosla allí (Mc 14, 13-15).

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Conocemos los acontecimientos que sucedieron después, durante la Última Cena del Señor con sus discípulos: la institución de la Eucaristía y de los Apóstoles como sacerdotes de la Nueva Alianza; la discusión entre ellos sobre quién se consideraba el mayor; el anuncio de la traición de Judas, del abandono de los discípulos y de las negaciones de Pedro; la enseñanza del mandamiento nuevo y el lavatorio de los pies; el discurso de despedida y la oración sacerdotal de Jesús...

El Cenáculo sería ya digno de veneración solo por lo que ocurrió entre sus paredes aquella noche, pero además allí el Señor resucitado se apareció en dos ocasiones a los Apóstoles, que se habían escondido dentro con las puertas cerradas por miedo a los judíos (Cfr. Jn 20, 19-29); la segunda vez, Tomás rectificó su incredulidad con un acto de fe en la divinidad de Jesús: ¡Señor mío y Dios mío! (Jn 20, 28). Los Hechos de los Apóstoles nos han transmitido también que la Iglesia, en sus orígenes, se reunía en el Cenáculo, donde vivían Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos (Hch 1, 13-14). El día de Pentecostés, en aquella sala recibieron el Espíritu Santo, que les impulsó a ir y predicar la buena nueva.

El Cenáculo, Jerusalén  - El lugar de la Ultima Cena

Los evangelistas no aportan datos que permitan identificar este lugar, pero la tradición lo sitúa en el extremo suroccidental de Jerusalén, sobre una colina que empezó a llamarse Sión solo en época cristiana. Originalmente, este nombre se había aplicado a la fortaleza jebusea que conquistó David; después, al monte del Templo, donde se custodiaba el Arca de la Alianza; y más tarde, en los salmos y los libros proféticos de la Biblia, a la entera ciudad y sus habitantes; tras el destierro en Babilonia, el término adquirió un significado escatológico y mesiánico, para indicar el origen de nuestra salvación. Recogiendo este sentido espiritual, cuando el Templo fue destruido en el año 70, la primera comunidad cristiana lo asignó al monte donde se hallaba el Cenáculo, por su relación con el nacimiento de la Iglesia.

Recibimos testimonio de esta tradición a través de san Epifanio de Salamina, que vivió a finales del siglo IV, fue monje en Palestina y obispo en Chipre. Relata que el emperador Adriano, cuando viajó a oriente en el año 138, «encontró Jerusalén completamente arrasada y el templo de Dios destruido y profanado, con excepción de unos pocos edificios y de aquella pequeña iglesia de los Cristianos, que se hallaba en el lugar del cenáculo, adonde los discípulos subieron tras regresar del monte de los Olivos, desde el que el Salvador ascendió a los cielos. Estaba construida en la zona de Sión que sobrevivió a la ciudad, con algunos edificios cercanos a Sión y siete sinagogas, que quedaron en el monte como cabañas; parece que solo una de estas se conservó hasta la época del obispo Máximo y el emperador Constantino» (San Epifanio di Salamina, De mensuris et ponderibus, 14).

Saliendo de la ciudad por la puerta de Sión, una calle conduce al Cenáculo —hacia la izquierda— y a la basílica de la Dormición —hacia la derecha—. Firma: Leobard Hinfelaar.

Saliendo de la ciudad por la puerta de Sión, una calle conduce al Cenáculo —hacia la izquierda— y a la basílica de la Dormición —hacia la derecha—. Firma: Leobard Hinfelaar.

Este testimonio coincide con otros del siglo IV: el transmitido por Eusebio de Cesarea, que elenca veintinueve obispos con sede en Sión desde la era apostólica hasta su propio tiempo; el peregrino anónimo de Burdeos, que vio la última de las siete sinagogas; san Cirilo de Jerusalén, que se refiere a la iglesia superior donde se recordaba la venida del Espíritu Santo; y la peregrina Egeria, que describe una liturgia celebrada allí en memoria de las apariciones del Señor resucitado.

Por diversas fuentes históricas, litúrgicas y arqueológicas, sabemos que durante la segunda mitad del siglo IV la pequeña iglesia fue sustituida por una gran basílica, llamada Santa Sión y considerada la madre de todas las iglesias. Además del Cenáculo, incluía el lugar de la Dormición de la Virgen, que la tradición situaba en una vivienda cercana; también conservaba la columna de la flagelación y las reliquias de san Esteban, y el 26 de diciembre se conmemoraba allí al rey David y a Santiago, el primer obispo de Jerusalén. Se conoce poco de la planta de este templo, que fue incendiado por los persas en el siglo VII, restaurado posteriormente y de nuevo dañado por los árabes.

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Los cruzados

Cuando los cruzados llegaron a Tierra Santa, en el siglo XII, reconstruyeron la basílica y la llamaron Santa María del Monte Sión. En la nave sur de la iglesia estaba el Cenáculo, que seguía teniendo dos pisos, cada uno dividido en dos capillas: en el superior, las dedicadas a la institución de la Eucaristía y la venida del Espíritu Santo; y en el inferior, las del lavatorio de los pies y las apariciones de Jesús resucitado. En esta planta se colocó un cenotafio —monumento funerario en el que no está el cadáver del personaje al que se dedica— en honor de David. Reconquistada la Ciudad Santa por Saladino en 1187, la basílica no sufrió daños, e incluso se permitieron las peregrinaciones y el culto. Sin embargo, esta situación no duró mucho: en 1244, la iglesia fue definitivamente destruida y solo se salvó el Cenáculo, cuyos restos han llegado hasta nosotros.

En la planta baja se conserva parte del claustro del convento franciscano del siglo XIV. En la imagen se aprecian, en el primer piso, las tres ventanas del Cenáculo. Firma: Alfred Driessen.

En la planta baja se conserva parte del claustro del convento franciscano del siglo XIV. En la imagen se aprecian, en el primer piso, las tres ventanas del Cenáculo. Firma: Alfred Driessen.

La sala gótica actual data del siglo XIV y se debe a la restauración realizada por los franciscanos, sus dueños legítimos desde 1342. Los frailes se habían hecho cargo del santuario siete años antes y habían edificado un convento junto al lado sur. En la fecha citada, por bula papal, quedó constituida la Custodia de Tierra Santa y les fue cedida la propiedad del Santo Sepulcro y el Cenáculo por los reyes de Nápoles, que a su vez la habían adquirido al Sultán de Egipto. No sin dificultades, los franciscanos habitaron en Sión durante más de dos siglos, hasta que fueron expulsados por la autoridad turca en 1551. Ya antes, en 1524, les había sido usurpado el Cenáculo, que quedó convertido en mezquita con el argumento de que allí se encontraría enterrado el rey David, considerado profeta por los musulmanes. Así permaneció hasta 1948, cuando pasó a manos del estado de Israel, que lo administra todavía.

Se accede al Cenáculo a través de un edificio anexo, subiendo unas escaleras interiores y atravesando una terraza a cielo abierto. Se trata de una sala de unos 15 metros de largo y 10 de ancho, prácticamente vacía de adornos y mobiliario. Varias pilastras en las paredes y dos columnas en el centro, con capiteles antiguos reutilizados, sostienen un techo abovedado. En las claves quedan restos de relieves con figuras de animales; en particular, se reconoce un cordero.

En una de las claves son visibles los restos de un cordero. Firma: Alfred Driessen.

En una de las claves son visibles los restos de un cordero. Firma: Alfred Driessen.

Algunos añadidos son evidentes, como la construcción hecha en 1920 para la plegaria islámica en la pared central, que tapa una de las tres ventanas, o un baldaquino de época turca sobre la escalera que lleva al nivel inferior; este dosel se apoya en una columnita cuyo capitel es cristiano, pues está adornado con el motivo eucarístico del pelícano que alimenta a sus crías. La pared de la izquierda conserva partes que se remontan a la era bizantina; a través de una escalera y una puerta, se sube a la pequeña sala donde se recuerda la venida del Espíritu Santo. En el lado opuesto a la entrada, hay una salida hacia otra terraza, que comunica a su vez con la azotea y se asoma al claustro del convento franciscano del siglo XIV.

En la actualidad no es posible el culto en el Cenáculo. Solamente el beato Juan Pablo II gozó del privilegio de celebrar la Santa Misa en esta sala, el 23 de marzo de 2000. Cuando Benedicto XVI viajó a Tierra Santa en mayo de 2009, rezó allí el Regina coeli junto con los Ordinarios del país. Debido a la existencia del cenotafio en honor de David, que se veneraba como la tumba del rey bíblico, muchos judíos acuden al nivel inferior para rezar ante ese monumento.

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La presencia cristiana en el monte Sión pervive en la basílica de la Dormición de la Virgen —que incluye una abadía benedictina— y el convento de San Francisco. La primera fue construida en 1910 sobre unos terrenos que obtuvo Guillermo II, emperador de Alemania; la cúpula del santuario, con un tambor muy esbelto, se distingue desde muchos puntos de la ciudad. En el convento franciscano, fundado en 1936, se encuentra el Cenacolino o iglesia del Cenáculo, el lugar de culto más cercano a la sala de la Última Cena.

¿Qué distingue esta noche de todas las noches?

Fijaos ahora en el Maestro reunido con sus discípulos, en la intimidad del Cenáculo. Al acercarse el momento de su Pasión, el Corazón de Cristo, rodeado por los que Él ama, estalla en llamaradas inefables (Amigos de Dios, 222). Ardientemente había deseado que llegara esa Pascua (Cfr. Lc 22, 15), la más importante de las fiestas anuales de Israel, en la que se revivía la liberación de la esclavitud en Egipto. Estaba unida a otra celebración, la de los Ácimos, en recuerdo de los panes sin levadura que el pueblo debió tomar durante su huida precipitada del país del Nilo. Aunque la ceremonia principal de aquellas fiestas consistía en una cena familiar, esta poseía un carácter religioso fuerte: «era conmemoración del pasado, pero, al mismo tiempo, también memoria profética, es decir, anuncio de una liberación futura» (Benedicto XVI, Exhort. apost. Sacramentum caritatis, 10).

La sala del Cenáculo conserva la arquitectura gótica con que fue restaurada en el siglo XIV. En la fotografía, hecha desde la zona de la entrada, se ve la construcción para la plegaria musulmana en el muro de la derecha, y la escalera y la puerta que conducen a la capilla de la venida del Espíritu Santo en la pared del fondo. Firma: Jasón Harman (www.jasonharman.com).

La sala del Cenáculo conserva la arquitectura gótica con que fue restaurada en el siglo XIV. En la fotografía, hecha desde la zona de la entrada, se ve la construcción para la plegaria musulmana en el muro de la derecha, y la escalera y la puerta que conducen a la capilla de la venida del Espíritu Santo en la pared del fondo. Firma: Jasón Harman (www.jasonharman.com).

Durante esa celebración, el momento decisivo era el relato de la Pascua o hagadá pascual. Empezaba con una pregunta del más joven de los hijos al padre:

—¿Qué distingue esta noche de todas las noches?

La respuesta daba ocasión para narrar con detalle la salida de Egipto. El cabeza de familia tomaba la palabra en primera persona, para simbolizar que no solo se recordaban aquellos hechos, sino que se hacían presentes en el ritual. Al terminar, se entonaba un gran cántico de alabanza, compuesto por los salmos 113 y 114, y se bebía una copa de vino, llamada de la hagadá. Después, se bendecía la mesa, empezando por el pan ácimo. El principal lo tomaba y daba un trozo a cada uno con la carne del cordero.

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Una vez tomada la cena, se retiraban los platos y todos se lavaban las manos para continuar la sobremesa. La conclusión solemne se comenzaba sirviendo el cáliz de bendición, una copa que contenía vino mezclado con agua. Antes de beberlo, el que presidía, puesto en pie, recitaba una larga acción de gracias.

Al tener la Última Cena con los Apóstoles en el contexto del antiguo banquete pascual, el Señor lo transformó y le dio su sentido definitivo: «en efecto, el paso de Jesús a su Padre por su muerte y su resurrección, la Pascua nueva, es anticipada en la Cena y celebrada en la Eucaristía que da cumplimiento a la pascua judía y anticipa la pascua final de la Iglesia en la gloria del Reino» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1340).

FUENTE: http://www.primeroscristianos.com

miércoles, 12 de abril de 2017

EL LIGNUM CRUCIS

Archivo:Jan van Eyck 094.jpg

La obra “El hallazgo de la Vera Cruz” de Jan Van  Eyck(1390-1441) representa el momento en que la madre de Constantino I el Grande halla la Vera Cruz o lignum Crucis . Se hallaba enterrada debajo del templo de Venus que había sido edificado allí en tiempos del emperador Adriano , en el siglo II . Dejaría la mitad de la Cruz en Jerusalén, custodiada en la nueva iglesia que ordenaría construir, la Iglesia del Santo Sepulcro, mientras que la otra mitad iria a Roma y se repartirían pequeños trozos de la cruz entre las iglesias del Imperio. Ya en la Edad Media, el negocio de las reliquias inundaria de falsos fragmentos de la cruz las parroquias de toda Europa  
 
Hay diferentes teorías sobre lo que sucedió, pocos son los documentos en los que nos podemos basar y menos aún la confianza que podemos tener en la información que nos proporcionan , pero trataré de exponer una de las teorías más difundidas en las últimas décadas. No pretendo juzgar aquí si es cierta o no, nadie puede porque no hay evidencias. Espero, sólo, que nos invite a reflexionar y a pensar sobre lo que creemos y no creemos, pero por mi parte no entraré a opinar sobre ello porque es algo que afecta a la esfera más intima de cada uno de nosotros. Solo diré, para ser honesto con los que me leen, que yo soy creyente en el sentido de creer en otra existencia más allá de esta porque si no hubiera algo más, la vida carecería de sentido, pero eso no es más que un sentimiento íntimo y que no se basa en pruebas sino en sentimientos, pero las creencias hay que cuestionarlas para tratar de hallar la verdad.

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Vamos a empezar conociendo la historia de la reliquia a la que llamamos “Lignum crucis” que significa “madero de la cruz”  y que hace referencia al madero empleado en la crucifixión de Jesús. Para ello tenemos antes que conocer a una mujer, Flavia Iulia Elena(hacia 247-329), una mujer de la que desconocemos con certeza su lugar de nacimiento  aunque parece ser que fue en Bitinia, en la actual Turquía ,si bien hay una leyenda medieval que afirma que era hija de un monarca britano llamado Cohel.  Elena había contraído matrimonio con el general romano Constancio Cloro(250-306) y fruto de su matrimonio tuvo a Constancio , el futuro emperador Constantino I el Grande(272-337)

Constancio había sido elegido gobernador de la provincia de Britania  y es allí donde nació en 272 Constantino , en la ciudad de Eboracum, la actual York. Elena era cristiana y su esposo pagano , pero Constancio I respetó las creencias de su esposa y permitió que educase a su hijo en los principios del cristianismo. En esta época el Imperio estaba gobernado por dos emperadores, Diocleciano(244-311) y Maximiano(250-310) y cada uno de ellos tenía que elegir a un césar o príncipe que le sucediese al retirarse del poder. Diocleciano elige como sucesor a Constancio pero le obliga a abandonar a su esposa cristiana, Elena, para que tome por esposa a la hija de Maximiano, Flavia Maximiana Teodora. Constancio accede a la propuesta de Diocleciano y repudia a Elena, aunque dispone para ella y su hijo un retiro dorado en la ciudad de Tréveris , rodeados de todos los lujos y atenciones.


Esta imagen corresponde al lábaro,el nuevo símbolo creado por Constantino y que sustituiría a los estandartes de las legiones romanas, utilizado por primera vez en 312  en la batalla del Puente Milvio donde Constantino se enfrentó a las tropas del otro pretendiente al trono Imperial , Majencio. El lábaro esta formado por la unión de la XP, las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego, XPISTOS y le sería sugerido a Constantino por una voz durante un sueño la vispera de la decisiva batalla  (imagen tomada del blob blogdeheraldica.blogspot.com)

 En 305 Diocleciano y Maximiano abandonan el poder y a Diocleciano le sucede Constancio , pero muere al año siguiente en 306, no sin antes dejar como heredero no a los hijos que tuvo con su segunda esposa, sino a  Constantino, el hijo que tuvo con Elena. Éste, que se había alistado siendo muy joven en el ejército, era admirado por sus tropas y  le proclaman como nuevo emperador, aunque tendrá que enfrentarse a otros candidatos en una guerra civil que no terminará hasta el año 312, cuando derrota en la batalla del Puente Milvio , a las puertas de Roma , contra las tropas de Majencio, hijo del antiguo emperador Maximiano. Según cuenta el historiador Eusebio Pánfilo en su “Vida de Constantino”, en las vísperas de la batalla que enfrentaría a los dos pretendientes al trono imperial, Constantino tuvo una visión de una gran cruz llameante en el cielo con la leyenda “In hoc signo vinces” que significa “Con este signo vencerás”. Esa misma noche una voz le exhortó a marcar la cruz de Cristo en los escudos de los legionarios y de sustituir los habituales estandartes de las legiones por el lábaro, una cruz entrelazada por las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego XPISTOS.

Constantino, al que Elena no había conseguido convertir al cristianismo a pesar de haberle enseñado estas creencias desde su infancia, obtuvo una aplastante victoria , ratificada con la muerte de Majencio. Ya es emperador a todos los efectos. Un año después, en 313, Constantino I promulga el Edicto de Milán en virtud  del cual proclama la libertad de conciencia y religión en todo el Imperio convirtiendo al cristianismo en una religión libre e igual en condiciones y derechos que las demás creencias existentes en el Imperio , y además recibre el apoyo personal el emperador , ordenando la devolución de todos los bienes que les habían sido confiscados durante las persecuciones realizadas por Diocleciano. Su madre, Elena, veía cumplido uno de sus grandes sueños, la libertad del cristianismo dentro del Imperio, aunque no había podido convencer a su hijo del bautismo, algo que sólo haría poco antes de su muerte.

Archivo:CaputSHelenae 0578a.jpg

Relicario que contiene la cabeza de Santa Elena, la madre de Constantino I el Grande y la descubridora de las supuesas reliquias de la Santa Cruz, la Sábana Santa, la Lanza del Destino y la Escalera Santa. Se conserva en la catedral alemana de Tréveris, la iglesia más antigua de Alemania cuya construcción en ladrillo romano se inició por orden de la propia Elena. Podéis ver el rótulo que indica “Caput Helenae” o “Cabeza de Elena”

Es entonces cuando viaja hacia 326  a Jerusalén para cumplir su otra gran misión, la búsqueda de la Cruz donde, según los Evangelios, había muerto Jesucristo. Gelasio de Césarea(muerto en 390), discípulo del obispo e historiador Eusebio de Césarea(275-339), del que ya hablé en el artículo sobre la Sábana Santa y que fue el primero en escribir sobre la historia de la Iglesia en su “Historia ecclesiae”, nos lo cuenta con estas palabras recogidas en la “Historia ecclesiae”, continuación de la obra de su maestro:

“Alrededor del mismo período, Elena, la madre de Constantino, una mujer incomparable por fe, religiosidad, inigualable grandeza moral, se fue de viaje  a Jerusalén y allí se informó entre sus habitantes acerca del lugar en el que el cuerpo de Jesús había sido clavado a la cruz. Este lugar era muy difícil de individuar porque los primeros perseguidores habían erigido allí una estatua a Venus, ya que, cuando un cristiano quería venerar a Cristo en aquel lugar, parecía que rendía culto a Venus. Por esta razón, aquel lugar era poco frecuentado y casi había caído en el olvido. Pero cuando, como se decía, la pía mujer se dirigió al lugar que le había sido indicado por una señal celestial, hizo derribar cuanto había de vergonzoso y penoso y removió la construcción hasta lo profundo”


El fragmento del “Titulus Crucis”, nombre que recibe el rótulo que Pilato puso sobre la cruz de Jesús con la inscripción INRI(Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) pero no es el original hallado por Elena, sino una copia de la Edad Media, como han demostrado estudios de Carbono 14, que data su creación entre los siglos X al XII . Esta copia se conserva en la Básilica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma.

En efecto, Elena habría ordenado derribar el templo de Venus, que se hallaba sobre el Monte Calvario y que había sido construido en tiempos del emperador Adriano(76-138). Después de excavar halló un sepulcro conteniendo tres cruces junto con clavos y un letrero, el llamado “Titulus Crucis” con la inscripción INRI, IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM(Jesús Nazareno Rey de los Judíos) tal y como lo describe Juan en su Evangelio “Pilato , por su parte, escribió y puso sobre la cruz éste rótulo “Jesús el Nazareno , el Rey de los Judíos”(Juan 19, 19-20). Pero ahora había que averiguar cual de las tres cruces era la que correspondía a Jesús. Para ello Elena hizo poner un cadáver sobre cada una de ellas y cuando el cadáver fue depositado sobre la de Jesús, el hombre resucitó.

Elena ordenó construir una gran iglesia sobre el lugar donde se hallaron las cruces , la Iglesia del Santo Sepulcro, y ordenó dejar la mitad de la Santa Cruz en Jerusalén enviando la otra mitad a Roma engastada en un relicario de oro y piedras preciosas, junto con los clavos utilizados en la crucifixión y la escalinata de marmol del Pretorio de Pilatos, que aún hoy se conserva en Roma con el nombre de Scala Santa o Escalera Santa. Por sus peldaños es por los que habría subido Jesús para ser juzgado por Pilato. Situada frente a la Basílica de  San Juan de Letrán, el edificio que la alberga fue construido por orden del papa Sixto IV(1414-1484) disponiendo que la Escalera Santa condujera a la contemplación de otra reliquia cristiana , la  Santissimi Salvatore Acheiropoieton , que significa “no pintado por mano humana”. Ya en el siglo XVIII la Escalera Santa sería forrada con madera para evitar el desgase del marmol causado por la multitud de fieles que suben por ella de rodillas en señal de penitencia. También se pueden ver protegidas por un cristal presuntas gotas de sangre de Jesús, derramadas al abandonar el juicio después de haber recibido los latigazos ordenados por Pilato.


Imagen de la Escalera Santa traida por Santa Elena junto a la mitad del Lignum Crucis. Los visitantes la suben de rodillas en señal de penitencia , razón por la cual en el siglo XVIII se decidió forrarla de madera para evitar el desgaste del marmol original. Esta escalera es la que daba acceso al Pretorio de Pilato donde fue juzgado Jesús “Después ataron a Jesús , lo llevaron y entregaron a Pilato.Pilato le preguntó “¿Eres tu el rey de los judíos?”Y él respondió “Tu lo dices(Marcos 15,1-3) Protegidos por cristal se hallan las supuestas gotas de sangre dejadas por Jesús al abandonar el Pretorio y después de haber sido golpeado con el látigo  por orden del pretor.

El lignum crucis se convertía a partir de entonces en la reliquia más preciada de la cristiandad y ,poco a poco, fue siendo dividida para enviarla en pequeños fragmentos a iglesias de todo el Imperio. Años después, , hacia el 383, una monja viajera, Eteria, a la que dedique un artículo el 26 de febrero pasado, familia del emperador Teodosio I el Grande(347-395) , y que estaba recorriendo todos los lugares de la tradición cristiana, asiste a la adoración del Lignum Crucis el día de Viernes Santo y nos la describe así: “El obispo,sentado, oprime con sus manos el sagrado madero , mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que, en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robo una astilla de la santa reliquia. Por eso ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo”. También contempla el “Titulus crucis” del que escribe “En un relicario de plata se conserva un fragmento de la sagrada madera de la cruz. El relicario es abierto y la madera es extraída y tanto ella como el título son colocados sobre la mesa”

Ya en 614 , cuando el Imperio Romano de Oriente se había convertido en el Imperio Bizantino, Jerusalén es ocupada por las tropas del rey persa Cosroes II(rey de 590-628), se apodera de la Vera Cruz , otro nombre por el que se conocía a la Santa Cruz, para ponerla a los pies de su trono y pisarla cada vez que se sentara en él como símbolo del desprecio que sentía por el cristianismo. Después de años de duros combates el emperador bizantino Heraclio (575-641), consigue recuperarla en 628 y la devuelve a Jerusalén, donde permanecería ya de forma definitiva, en una ceremonia celebrada el 14 de septiembre de ese año, que a partir de entonces se conservaría en el calendario de la Iglesia como Exaltación de la Santa Cruz.

Archivo:Lignum-crucis.jpg

Lignum Crucis conservado en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, fundado por el monje Toribio, que sería canonizado, en el siglo VI. En el monasterio también se encuentran los restos del obispo de Astorga, llamado igualmente Toribio y también santo, quién había traído la reliquia  tras su estancia en Tierra Santa y con el permiso del patriarca de Jerusalén. En principio se conservó en Astorga pero fue trasladado al monasterio cántabro para protegerlo de la invasión musulmana. Es considerado el framento más grande que se conserva del Lignum Crucis.

Posteriormente, durante la Edad Media, se extenderían por toda la cristiandad fragmentos de la Vera Cruz ,convirtiendose estas presuntas reliquias en un gran negocio con las que se engañaba a muchos incautos con burdas falsificacionesl. Entre las reliquias del lignum crucis que se consideran auténticas, además de la que se conserva en el Vaticano, en España tenemos la que se halla en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria). La fundación de este monasterio se atribuye a un monje llamado Toribio en el siglo VI y el lignum crucis que allí se conserva fue traido por otro Santo Toribio, el obispo de Astorga, después de un viaje de peregrinación a Jerusalén. En principio se conservaba en Astorga pero en 714, cuando las tropas musulmanas dirigidas por Tariq avanzaban hacia el norte, fue trasladada para protegerla al Monasterio donde hoy aún se conserva . En cuanto al “Titulus Crucis”, el original se perdió y el que hoy se conserva en la  Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén  en Roma no es sino una copia que , según datación del Carbono 14, podría ser fechada entre el siglo X y el XII.

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Hasta aquí la historia del Lignum crucis que junto a los artículos dedicados a la Lanza Sagrada o del Destino y la Sábana Santa nos ha permitido conocer un poco más de estas reliquias del cristianismo.

FUENTE: https://elmentiderodemielost.wordpress.com

martes, 11 de abril de 2017

Santa Elena: La Santa que rescató la Santa Cruz de Cristo.


Su nombre significa “antorcha resplandeciente”. Esta gran Santa fue la madre del emperador que les concedió la libertad a los cristianos, después de tres siglos de persecución, y logró encontrar la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.

Elena nació en el año 270 en Bitinia (hacia el sur de Rusia, junto al Mar Negro). Era hija de un hotelero y en su juventud era muy hermosa.

Un día pasó por esas tierras un general muy famoso del ejército romano, llamado Constancio Cloro. Se enamoraron y se casaron. La pareja tuvo un hijo al que llamaron Constantino.

Años después el emperador de Roma, Maximiliano, ofreció a Constancio Cloro un cargo como su colaborador más cercano, pero con la condición de que repudiara a su esposa Elena y se casara con su hija. Dejándose llevar por su ambición al poder, Constancio repudió a Elena.


La Santa sufrió un humillante abandono durante 14 años. Sin embargo, en medio de la soledad conoció a Dios y se convirtió al cristianismo.

Cuando murió Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador por el ejército.

Antes de la batalla de Saxa Rubra contra sus enemigos en el puente Milvio en Roma, Constantino tuvo un sueño donde Cristo le mostraba la Cruz y le decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó la Cruz en el combate y venció.

Tras la victoria en el año 313, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica y expandió el cristianismo por todo el imperio.

Constantino amaba inmensamente a su madre Elena y la nombró Augusta o emperatriz. Mandó hacer monedas su figura de ella, y le dio plenos poderes para que empleara el dinero del gobierno en las obras de caridad que ella quisiera.


Elena se fue a Jerusalén para buscar la Santa Cruz, llevándose un grupo de obreros que realizaron excavaciones en el monte Calvario y la encontraron.

En el año 326, la Santa mandó a traer la Escalera Santa del palacio de Poncio Pilato en Jerusalén. Según la tradición, Cristo subió por ella en el Viernes Santo al palacio para ser juzgado y derramó sobre ella gotas de sangre. Está ubicada frente a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma. En 1723 fue forrada con madera de nogal para preservarla de los desgastes ya que miles de peregrinos suben continuamente por ella de rodillas.


San Ambrosio narra que a pesar de ser la madre del emperador, Santa Elena se vestía con sencillez, se mezclaba con los pobres y utilizaba el dinero que su hijo le daba para repartir limosnas. También era muy piadosa y pasaba muchas horas rezando en el templo.

En Tierra Santa hizo construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el monte de los Olivos y el tercero en Belén.

Archivo:CaputSHelenae 0578a.jpg

Relicario que contiene la cabeza de Santa Elena, la madre de Constantino I el Grande y la descubridora de las supuesas reliquias de la Santa Cruz, la Sábana Santa, la Lanza del Destino y la Escalera Santa. Se conserva en la catedral alemana de Tréveris, la iglesia más antigua de Alemania cuya construcción en ladrillo romano se inició por orden de la propia Elena. Podéis ver el rótulo que indica “Caput Helenae” o “Cabeza de Elena”


El fragmento del “Titulus Crucis”, nombre que recibe el rótulo que Pilato puso sobre la cruz de Jesús con la inscripción INRI(Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) pero no es el original hallado por Elena, sino una copia de la Edad Media, como han demostrado estudios de Carbono 14, que data su creación entre los siglos X al XII . Esta copia se conserva en la Básilica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma.

Elena habría ordenado derribar el templo de Venus, que se hallaba sobre el Monte Calvario y que había sido construido en tiempos del emperador Adriano(76-138). Después de excavar halló un sepulcro conteniendo tres cruces junto con clavos y un letrero, el llamado “Titulus Crucis” con la inscripción INRI, IESUS NAZARENUS REX IUDAEORUM(Jesús Nazareno Rey de los Judíos) tal y como lo describe Juan en su Evangelio “Pilato , por su parte, escribió y puso sobre la cruz éste rótulo “Jesús el Nazareno , el Rey de los Judíos”(Juan 19, 19-20). Pero ahora había que averiguar cual de las tres cruces era la que correspondía a Jesús. Para ello Elena hizo poner un cadáver sobre cada una de ellas y cuando el cadáver fue depositado sobre la de Jesús, el hombre resucitó.

Elena ordenó construir una gran iglesia sobre el lugar donde se hallaron las cruces , la Iglesia del Santo Sepulcro, y ordenó dejar la mitad de la Santa Cruz en Jerusalén enviando la otra mitad a Roma engastada en un relicario de oro y piedras preciosas, junto con los clavos utilizados en la crucifixión y la escalinata de marmol del Pretorio de Pilatos, que aún hoy se conserva en Roma con el nombre de Scala Santa o Escalera Santa. Por sus peldaños es por los que habría subido Jesús para ser juzgado por Pilato. Situada frente a la Basílica de  San Juan de Letrán, el edificio que la alberga fue construido por orden del papa Sixto IV(1414-1484) disponiendo que la Escalera Santa condujera a la contemplación de otra reliquia cristiana , la  Santissimi Salvatore Acheiropoieton , que significa “no pintado por mano humana”. Ya en el siglo XVIII la Escalera Santa sería forrada con madera para evitar el desgase del marmol causado por la multitud de fieles que suben por ella de rodillas en señal de penitencia. También se pueden ver protegidas por un cristal presuntas gotas de sangre de Jesús, derramadas al abandonar el juicio después de haber recibido los latigazos ordenados por Pilato.


Imagen de la Escalera Santa traida por Santa Elena junto a la mitad del Lignum Crucis. Los visitantes la suben de rodillas en señal de penitencia , razón por la cual en el siglo XVIII se decidió forrarla de madera para evitar el desgaste del marmol original. Esta escalera es la que daba acceso al Pretorio de Pilato donde fue juzgado Jesús “Después ataron a Jesús , lo llevaron y entregaron a Pilato.Pilato le preguntó “¿Eres tu el rey de los judíos?”Y él respondió “Tu lo dices(Marcos 15,1-3) Protegidos por cristal se hallan las supuestas gotas de sangre dejadas por Jesús al abandonar el Pretorio y después de haber sido golpeado con el látigo  por orden del pretor.

Archivo:Lignum-crucis.jpg

El lignum crucis se convertía a partir de entonces en la reliquia más preciada de la cristiandad y ,poco a poco, fue siendo dividida para enviarla en pequeños fragmentos a iglesias de todo el Imperio. Años después, , hacia el 383, una monja viajera, Eteria, a la que dedique un artículo el 26 de febrero pasado, familia del emperador Teodosio I el Grande(347-395) , y que estaba recorriendo todos los lugares de la tradición cristiana, asiste a la adoración del Lignum Crucis el día de Viernes Santo y nos la describe así: “El obispo,sentado, oprime con sus manos el sagrado madero , mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo guardan de esta manera porque cuentan que, en cierta ocasión, uno clavó los dientes y robo una astilla de la santa reliquia. Por eso ahora los diáconos lo vigilan, no sea que alguno al pasar se atreva a hacer lo mismo”. También contempla el “Titulus crucis” del que escribe “En un relicario de plata se conserva un fragmento de la sagrada madera de la cruz. El relicario es abierto y la madera es extraída y tanto ella como el título son colocados sobre la mesa”

Santa Elena Es tradicionalmente conocida (pero no por Eusebio) por buscar las reliquias de la cruz de Cristo (Verdadera Cruz), buscar los restos de los Reyes Magos, que actualmente se conservan en la Catedral de Colonia así como los del Apóstol Matías depositados en la abadía de San Matías de Tréveris.

Es la Santa patrona de Caravaca de la Cruz, una de las cinco Ciudades Santas, a la cual se le atribuye el descubrimiento de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca.

En la Basílica de San Juan de Letrán conservan una bellísima imagen que reposa sobre la Scala Santa, por ella traída desde el palacio de Poncio Pilatos.

FUENTES: https://es.wikipedia.org  https://elmentiderodemielost.wordpress.com   https://www.aciprensa.com

lunes, 10 de abril de 2017

La casa turca donde pasó sus últimos días la Virgen María.


La casa de la Virgen María (Meryem Ana Evi en turco) es una pequeña capilla situada en las proximidades de la histórica ciudad de Éfeso (en el actual municipio de Selçuk en Turquía), que según ciertas corrientes cristianas constituyó el último refugio de María hasta su ascensión a los cielos.

Los defensores de esta teoría creen que San Juan el Apóstol ocultó a la Virgen María en Éfeso tras la muerte y posterior resurrección de Jesús, con el fin de huir de las persecuciones que se estaban produciendo en Jerusalén. Esta teoría se sustenta principalmente en el hecho de que Jesús tenía en gran consideración a Juan y sería a él a quien Cristo (según estas fuentes) asignaría la labor de cuidar de María; a esto se añade el hecho demostrado que San Juan residió durante muchos años en Éfeso, donde murió y tiene aun reposo.

Imagen relacionada

Esta versión es aceptada de forma extensa por los cristianos ortodoxos, pero su veracidad genera más dudas dentro de la iglesia católica que nunca ha reconocido oficialmente esta teoría (que iría contra la más extendida de que María tuvo su asunción en Jerusalén) aunque si es tolerada por la misma y de hecho la casa ha sido visitada por distintos Papas y tiene consideración de santuario y centro de peregrinación.

El sueño de una monja alemana

La localización de la casa fue dada por la monja alemana Anne Catherine Emmerich, quien a principios del siglo XIX visualizó en sueños los últimos días de la Virgen. La visión fue tan precisa, que sin haber visitado nunca Turquía consiguió describir con precisión el paisaje donde estaba ubicada la misma, permitiendo con sus relatos que varios misioneros encontrasen los restos de una pequeña casa que tradicionalmente era venerada por los habitantes de un pueblo cercano, mayoritariamente descendientes de los cristianos que residieron en el pasado en Éfeso.

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Un santuario sencillo, pero pleno en espiritualidad

La actual capilla fue terminada en el año 1950 y se asienta sobre restos arqueológicos diversos, incluyendo los de una casa que es en la que se supone que residió y falleció la Virgen. El santuario desprende sencillez tanto en su decoración interna o externa y se encuentra situado en un hermoso entorno natural pleno en calma y espiritualidad, que desborda en fieles el 15 de agosto coincidiendo con la celebración de la Asunción, momento en el que cristianos y musulmanes (los cuales también veneran a María) se juntan para celebrar los últimos momentos en vida de la Virgen. Visitantes que aprovechan para realizar peticiones a María colgando papelitos en una pared y que terminan su ruta bebiendo en una fuente a las cual se atribuye propiedades milagrosas y que cuyo preciado liquido es un souvenir altamente demandado.


Mas allá de las creencias y la veracidad o no del sacro lugar, la casa de la Virgen María nos recuerda la importancia de Turquía en la historia del cristianismo, un país que pese a la predominancia islámica actual fue cuna de muchas de las figuras esenciales de la iglesia y cuya espiritualidad es parte inherente de esta tierra plena en alma y belleza.

La casa turca donde paso sus últimos días la Virgen María

Publicado por Miguel Ángel Otero Soliño

FUENTE: https://planetatour.wordpress.com

viernes, 7 de abril de 2017

El caso de Saltman: Las momias Iraníes.

hombres de sal

Los científicos iraníes han logrado descubrir la causa de la muerte de lo que es, probablemente, la momia más famosa del país, que se remonta a 9550 a. C.

Después de pasar muchos años investigando el misterio de uno de los llamados "hombres de sal ' (Saltman)- momias descubiertas en el noroeste de Irán en la década de 1990 y conservado en el Museo Nacional de Teherán - historiadores iraníes han sido capaces de establecer que el hombre no murió de causas naturales , de acuerdo a la agencia de noticias Mehr.


Después de someter el cráneo de la momia de la datación por radiocarbono, los investigadores han determinado que el 'Saltman' murió a la edad de 40 por un poderoso golpe en la cabeza.

Los hombres de sal son ocho momias que fueron descubiertas en las minas de sal Chehrabad en la provincia de Zanjan en Irán. La primera de estas momias fue descubierto accidentalmente por un minero local en 1994.


La edad de las momias varía: tres de ellos se remontan a los tiempos de los partos (247 aC - 224 dC) y sasánida (224 dC - 651 dC) Imperios, mientras que el resto aparentemente vivió durante la época del Imperio Aqueménida ( 550 aC - 330 aC).

Los restos del primer hallazgo - y la víctima en cuestión - es también el mejor conservado "hombre sal ': conservó una melena de pelo blanco y una larga barba, junto con varios artefactos que incluyen un pendiente de oro. Queda sin embargo claro lo que este hombre aparentemente rico estaba haciendo en las minas durante el tiempo de su muerte y quién lo mató.

FUENTE: https://sputniknews.com

jueves, 6 de abril de 2017

EL TEMPLO BUDISTA DE WAT PHRA DHAMMAKAYA


En Tailandia se encuentra uno de los templos budistas modernos más espectaculares del mundo, evocando, según algunos observadores extranjeros, un OVNI. Se trata del Wat Pra Dhammakaya o templo de Dhammakaya (el cuerpo del dharma o de la iluminación).

Este templo es el centro del Movimiento Dhammakaya, una secta budista que en 1977 construyó esta capilla que mantiene cierta simpleza y elegancia a la vez que, por un efecto extraño de la repetición geométrica, tiene un aspecto un que remite a una épica de las formas y se antoja un centro cósmico. El domo dorado del templo parece ser una nave ocupando el centro de una pista de aterrizaje. Ahí se congregan miles de monjes para realizar algunas de las meditaciones más concurridas por la paz mundial (el templo conserva esta idea principal y fue erigido a través de donaciones).


Las imágenes aquí mostradas fueron reunidas por el blog de fotografía de The Atlantic y muestran las ceremonias del Makha Bucha, que celebran el sermón que hizo Buda a 1,250 monjes recientemente ordenados hace 2 mil 558 años. Las imágenes muestran una especie de orgía de la simetría y la devoción: miles de pequeñas estatuas de Buda y una iluminación de 100 mil linternas se configuran en círculos e hileras para crear la armonía perfecta para meditar.


Durante los domingos y las principales fiestas religiosas, cerca de 100.000 fieles se congregan en el complejo. Contando una comunidad de 3.000 monjes, novicios, laicos y laicas estos viven dentro de Wat Phra Dhammakaya lo que lo convierte en el templo más grande de Tailandia, en términos de habitantes.

A pesar de las ceremonias extravagantes y la cobertura nacional de estos eventos a través de los canales de televisión, Dhammakaya ha logrado mantenerse bajo el radar del mundo. El cuatro décadas el viejo culto religioso ha escalado a lo espectacular que es ahora, con un retiro de dos semanas en todo el país, celebrada el 25 de diciembre de 2010, se estima que 200.000 personas asistieron.


Wat Phra Dhammakaya es un templo budista de tamaño descomunal en el Distrito de Khlong Luang, a 16 kilómetros al norte del aeropuerto internacional de Bangkok en Bangkok, Tailandia. Es el centro del polémico Movimiento Dhammakaya, una secta budista fundada en la década de 1970, que ha sido atacado por sus pocas convencionales enseñanzas religiosas y comercialización del budismo. El poco ortodoxo monumento religioso de $1 mil millones se parece más a una nave espacial, o un estadio deportivo o incluso un OVNI y no se asemeja a un templo tradicional tailandés.



En el centro de la estructura esta una enorme cúpula (el Dhammakaya Cetiya) cubierto con 300.000 estatuas de bronce de Buda recubiertas de oro - otras 700.000 se encuentran enclavados en el interior del templo. La cúpula de oro es el Salón Conmemorativo del fundador de la secta, Phramonkolthepmuni. Este está rodeado por una plataforma circular de hormigón masivo que funciona como un Anfiteatro para la Meditación. Todo el complejo está situado en un pedazo de mil hectáreas de terreno.


En Tailandia existen alrededor de 40 mil templos dedicados a la enseñanza de la cosmovisión budista; sin embargo, en esta ocasión conocerás un templo cuyas prácticas poco convencionales son reguardadas por una estructura arquitectónica futurista. Así, Wat Phra Dhammmakaya es tan sólo uno de los santuarios que alberga alrededor de mil 400 monjes, 443 novicias, 161 laicos y 650 laicas entregados al conocimiento de Buda.



El templo fue fundado por  Kuhn Yay en los años 70; más tarde, la práctica de la meditación se volvió tan relevante que en poco tiempo era demasiado pequeño para todos los estudiantes y devotos. De esta forma Kunh Yay y sus estudiantes se esforzaron en convertir el Wat Prha Dhammmakaya en un santuario dedicado a la práctica de la paz y la espiritualidad, un refugio en medio de un mundo caótico.




Tradicionalmente los templos budistas son una parte importante de la comunidad tailandesa, ya que representan un punto de encuentro para la enseñanza de los fundamentos éticos y conocimientos del budismo, que tienen trascendencia en cada aspecto de la vida diaria.

El budismo es parte de la cultura en Indochina, cuya filosofía propone el desapego del mundo material para encontrar la iluminación a través de la meditación (nirvana), por lo que a lo largo y ancho de Tailandia podrás encontrar diferentes altares, estatuas, templos que forman parte de esta disciplina espiritual.


FUENTES: http://ruta-33.blogspot.com  http://pijamasurf.com  http://souvenir.buzz

miércoles, 5 de abril de 2017

El asombroso laberinto de Reignac-sur-Indre.


En la región del centro del Loira, justo en Reignac-sur-Indre. Este paraje excepcional es rico en densísimos bosques, en un importante río que lo cruza y que lo nutre, y allí donde dejes la mirada, todo estará satinado por suaves colinas de color verde, cerros de piedra caliza, praderas ocres, extensas parcelas de maíz y numerosos campos de girasoles.

Aquí, por si la imaginación natural no fuera ya lo bastante sugerente, la mano humana ha querido también levantar una atracción turística única: el laberinto vegetal más grande en todo el mundo. ¡Asombroso! Te invitamos a conocerlo.


La magia del laberinto de Reignac-sur-Indre

La idea fue original y tuvo un éxito casi inmediato. Fue en 1996 cuando en este campo de girasoles de 4 hectáreas, se alzó el primer laberinto vegetal de la región y el que hasta el momento, es el más extenso que podemos encontrar en todo el mundo. Nadie sabe muy bien por qué, pero a la gente le encanta “perderse” entre sus sinuosos corredores, sus rincones que no llevan a ningún lado, y ese sendero que, para los más afortunados, logran llegar hasta el centro. No obstante, esto puede llevarte de media casi una hora.


Y hay una cosa que queda clara, nos gustan los laberintos, tal vez sea porque es un desafío mental o porque a los humanos, nos encantan las situaciones de “riesgo controlado” y más aún, estos escenarios llenos de belleza y fantasía. No obstante, aquí no hay ningún Minotauro que nos amenace, de ahí que cada año llegue a recibir más de 90.000 visitantes. Cabe decir que este laberinto está hecho a base de maíz y girasoles, una maravilla natural que luce sólo en el buen tiempo, de ahí que durante la estación invernal y otoñal no exista nada, siendo pues el  momento en que los arquitectos y diseñadores, están ideando las formas en que el laberinto de Reignac-sur-Indre, emergerá de cara al verano.

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Cada año cambia. Así que si visitaste en alguna ocasión este laberinto, nunca volverá a ser igual, y te recibirá con un nuevo reto, con un auténtico sistema solar, quizá,  lleno de planetas que cruzar para llegar a una estrella central, o puede que siga las líneas más clásicas del siglo XIX, con una pequeña capilla en el centro para darle una aire más místico y romántico. Pero sea como sea, el laberinto de Reignac-sur-Indre jamás te defraudará.

Los laberintos son un ornamento y un juego muy común desde el Renacimiento, cuando se creaban preciosos jardines italianos donde las parejas se perdían mientras se cortejaban, mientras buscaban esos rincones sin salida para encontrarse en un breve y fugaz instante. Era toda una aventura. No obstante, cabe decir que en la antigüedad, muchos laberintos situados en países del Báltico, por ejemplo, estaban asociados a rituales de sol, ahí donde llevar a cabo también muchos ritos de iniciación.

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El laberinto francés de Reignac sur Indre, sigue siendo a día de hoy el más grande del mundo, y se dice que el laberinto más famoso y asombroso que diseñaron fue aquel en que dieron un homenaje al planeta Saturno (imagen inferior). Su disposición era tan compleja que fueron muchos los turistas que se perdieron entre sus pasillos, pero la experiencia fue tan increíble que aún no se ha podido olvidar. Cada año cambia, así que sería sin duda toda una aventura poder visitarlo en esta ocasión… ¿Te gustaría?

FUENTE: https://supercurioso.com

martes, 4 de abril de 2017

Las iglesias excavadas de Lalibela en Etiopía.


Las iglesias excavadas de Lalibela; la octava maravilla de Etiopía

A esta parte del mundo la llaman el Techo de África. El Kilimanjaro, cima del continente, queda a casi 2.500 kilómetros hacia el sur, pero no hay otro lugar, en tierras africanas, donde tantos kilómetros cuadrados queden por encima de los 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar.

Las Tierras Altas ocupan el extremo norte de Etiopía divididas por esa profunda cicatriz llamada Rift Valley, una costura que, en un afán de millones de años, sigue empujando al Cuerno de África hacia el Índico. Es esta una región marcada por la montaña con un relieve escabroso y difícil donde se alternan los altiplanos, las montañas (algunas con alturas que rozan los 4.000 metros) y los profundos valles verdes que quiebran esa imagen un tanto estereotipada de tierras secas sacudidas por la sed. Etiopía verde; tierras serranas donde se cultiva el qat, esa planta estimulante similar a la coca andina que sirve para engañar al hambre, atraer a los espíritus o, simplemente, adormecer los sentidos de los que lidian mal con los males de la altura.


En este contexto floreció el  antiguo imperio de Askum que, desde el siglo I antes de Cristo, sirvió de nexo entre el mundo romano y el oriente más cercano. Al principio, el comercio fue el eje de esta nación mestiza que bebe de las tradiciones africanas y de las arábigas; el Nilo, al sur, y el acceso al Índico, a través del control del Estrecho de Ormuz, fueron las principales vías de salida y entrada de mercancías e ideas; entre ellas el Cristianismo, que arraigó con fuerza; hasta el punto que tras Armenia, Askum fue el segundo reino cristiano del mundo (a través de la conversión del rey Ezana en el 325 de nuestra era). Fue el inicio de una forma de entender la religión que, gracias al aislamiento de las tierras altas etíopes ha llegado hasta nuestros días. El 60% de los habitantes del país son cristianos ortodoxos.



San Jorge es la imagen más icónica de las iglesias subterráneas de Lalibela, en Etiopía.

Para llegar a Lalibela hay que subir un enorme escalón de piedra volcánica que se levanta casi en vertical desde los valles circundantes. Hoy, los viajeros y viajeras llegan a la ciudad santa de los ortodoxos etíopes en avión o a través del ramal que conecta directamente con la Ruta nacional 2 que asciende desde la lejana Adis Abeba; pero hasta hace apenas unas décadas, esa era una región aislada; encerrada tras un velo de montañas; a merced de las temporadas de lluvia que solían dejar las rutas de comunicación impracticables durante meses o, incluso, años. Ese olvido mantuvo a la sagrada lalibela lejos de las convulsiones; de los viajeros; de los imperialistas europeos del XIX. Y las iglesias pervivieron tal y como los artistas de los siglos XII y XIII las tallaron en la roca volcánica; y las pinturas murales siguieron decorando techos, falsas bóvedas y columnas como cuando el pincel del maestro las dejó ahí; y los túneles que conectan esta fantástica red de templos excavados en la roca siguieron viendo el tránsito de fieles y sacerdotes como si el transcurrir de los siglos se hubiese detenido. Puro capricho de la geografía y el tiempo.


Hoy, las iglesias de Lalibela atraen a un cada vez más nutrido número de viajeros; su catalogación como Patrimonio de la Humanidad en 1978 logró que el olvido se convirtiera en interés y en una buena suma de birrs (moneda actual) gracias a un turismo que no deja de crecer. Dice la tradición que las once iglesias fueron construidas directamente por Dios, pero la verdad es que fueron obra de la Dinastía Zagüe, descendientes directos de los askum, que establecieron aquí la capital y asiento espiritual de un estado que apenas duró siglo y medio. El recinto sagrado se sitúa al suroeste de la ciudad en una meseta de toba volcánica que, gracias a la pericia de los canteros locales se convirtió en una auténtica representación simbólica de tierra santa a miles de kilómetros de Israel.

El Canal de Yordanos, excavado como el resto del conjunto en la dúctil piedra volcánica, divide a la ciudad santa en dos (Este y Oeste) a semejanza de lo que el Río Jordán hace con la propia tierra palestina. A ambos lados se localizan los doce templos que tienen la particularidad única de estar enteramente excavados en la roca; ningún elemento arquitectónico ha sido añadido; todo se debe al paciente y magistral trabajo de los talladores que crearon auténticas maravillas como Biet Medhani Alem, una impresionante basílica de cinco naves que, según la UNESCO, es el templo monolítico más grande del mundo; o impresionantes edificios como Biet Ghiorgis (Casa de San Jorge) que con su forma de cruz es el emblema de este conjunto monumental y el primero de los once templos que visitan los peregrinos por este recorrido simbólico por tierras de Jesús.


Pinturas murales en el interior de una de las iglesias de Lalibela.

Separadas por decenas de metros, los diferentes conjuntos de construcciones se comunican a través de túneles excavados en la roca. Desde la Cruz de Jorge, los peregrinos pasan bajo el ‘Jordán’ para visitar el conjunto Este, en el que se encuentran Biet Amanuel, Biet Mercoreos, Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rafael y Biet Lehem. Al Noreste, tras volver a pasar bajo el Canal de Yordanos, se visitan las iglesias de Biet Medhani Alem, Biet Mariam, Biet Mascal, Biet Denagel, Biet Golgotha y Biet Mikael. A través del camino ritual los fieles representan los principales dogmas del cristianismo, desde la Natividad a la pasión pasando por el Bautismo o la resurrección de Jesús. Esta representación simbólica es única en el mundo; como también lo son las pinturas que decoran dos de los templos y que son una muestra impresionante de mestizaje de tradiciones.


Fachada de Yemrehanna Kristos, mausoleo real de la Dinastía Zagüe.

La cueva de los huesos

Situada a unos 50 kilómetros al norte de Lalibela, la Iglesia y Monasterio de Yemrehanna Kristos, un lugar poco frecuentado por los viajeros y, sin embargo, una de las mejores muestras de la arquitectura y el arte de Lalibela y también es un centro de peregrinación de los ortodoxos etíopes. El lugar, construido bajo un alero de piedra, acoge el mausoleo de los antiguos reyes Zagüe, lo que justifica el impresionante conjunto artístico formado por artesonados pintados, murales en los que predomina la decoración de motivos geométricos y fino trabajo en piedra. La santidad del lugar atrajo, durante siglos, a miles de personas que acudían a Yemrehanna a pasar sus últimos días con la intención de ser sepultados en el lugar; una de las cuevas del monasterio se convirtió, a lo largo del tiempo, en un impresionante osario.

FUENTE: http://www.eldiario.es