martes, 16 de enero de 2018

La Lechuza.


Era una noche fría con un viento helado que calaba hasta los huesos, salí de mi cuarto para tapar las ventanas desde afuera, cuando vi una lechuza parada en un palo frente a mi puerta, en lo personal me parecen aves muy bellas, por ese diseño en sus plumas, así que solo la vi y me metí a la casa.

Al siguiente día cuando conté en el trabajo que no había dormido por el inmenso frío, recibí algunas carcajadas de mis compañeros, que me dijeron que había sido la noche más cálida de la semana, que tal vez estaba enfermo o algo. Cuando llegue a casa esa noche, la lechuza ya estaba esperando, posada en el mismo palo, y cuando entre a mi casa, mejor me dieron ganas de salir, porque adentro hacia un frio terrible, casi insoportable.


Ya algo extrañado, la siguiente mañana solo se lo conté a mi mejor amiga, quien a su vez se lo dijo a su abuela, y regreso al siguiente día con la noticia, de que la lechuza era una bruja, que estaba ahí para causarme mal, a petición de alguien que me tenía mucha envidia. Cosa que no me pareció muy creíble, así que solo agradecí, la información y volví a mi casa, como todos los días, la lechuza estaba esperando parada en el palo, no pude pegar los ojos, pensando, así que la observé por un pequeño agujero de la ventana, ¡Era solo un pájaro!, movía su cabeza de un lado al otro, y de nuevo de un lado al otro, hasta que en uno de esos movimientos, cuando volteo pude verle el rostro, era igual a mi vecina de enfrente, creí que me estaba volviendo loco, pero no dejé de observar, después de sobrevolar mi terreno, cruzó la calle y se metió en su casa.

De inmediato llamé a mi compañera, y vino también su abuela, me dio unos polvos en un saco de tela, dijo que los pusiera en el palo, donde se ponía la lechuza todos los días, pero que tuviera cuidado de que no me viera, así lo hice, y al siguiente día, cuando volví del trabajo, la lechuza no estaba. Me sentí un poco aliviado, pero al poner un pie dentro de casa, seguía sintiéndose helado, además había un olor que me revolvía el estomago. Accioné el apagador pero no podía encender la luz, me puse nervioso porque podía escuchar unos pasos que se acercaban y una sombra que venía desde dentro de mi casa, con el encendedor logré iluminar un poco, lleno de espanto, porque estaba frente a mí aquella bruja, mi vecina, con un traje de plumas, y me reclamaba que por mi culpa se quedo en medio, ni ave, ni humana. Entonces se me echo encima, quería sacarme los ojos, decía que con ellos haría un hechizo para que nadie pudiera verla como yo lo hacía.


Me hirió la cara con sus afiladas garras, sus ojos rojos me dejaban ver que estaba muy molesta conmigo, me picoteaba las manos, y la tomé de las deformes alas, para estrellarla con la pared, otra vez acudí a la abuela, que por teléfono me daba instrucciones mientras llegaba a casa. Le cubrí el rostro con una bolsa de papel y la até a una silla, cuando la viejecilla llegó me pidió salir, por la ventana podía ver una serie de destellos y sombras que luchaban entre sí, mientras terribles gritos de dolor hacían a la bruja retorcerse en la silla.

En unos minutos, todo había terminado, la abuela tenía en las manos una bolsa, dentro de la cual algo se movía con desesperación. Me dijo que volviera la bruja a su casa, que era ya indefensa, cuando la vi, su rostro estaba reseco, con arrugas tan pronunciadas que no se parecía en nada a la mujer que había conocido, unos escasos cabellos blancos caían en su cara, había reducido también su tamaño. Apenas podía incorporarse, así que la cargue hasta su casa, y la recosté en la cama. Estaba abrazada de mí con fuerza, y me dijo al oído –Me vengaré-.


Han transcurrido un par de años, en los cuales otras lechuzas han venido a rondar mi casa, pero ya ninguna se para en ese palo, dice la abuela que la persona que me quiere causar daño está muy escondida, por mi parte le temo mas a la bruja, que aunque la dejaron sin poderes, puedo verla siempre en la ventana mirando hacia mi casa, supongo que aun no ha olvidado su promesa.

FUENTE: https://leyendadeterror.com

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